La despoblación arrasa con la tasa de actividad en los pueblos más pequeños de la provincia

Un trabajador tira de una carretilla en un pueblo segoviano. /El Norte
Un trabajador tira de una carretilla en un pueblo segoviano. / El Norte

El paro ha descendido en el último año en 94 de los 209 municipios de Segovia

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La interpretación del dibujo estadístico del desempleo está condicionada por la fuga de jóvenes cualificados, el envejecimiento de la población y una mortalidad por encima de la natalidad. El fenómeno migratorio aleja a los profesionales autóctonos más allá de las fronteras segovianas y su espacio no es completado por la mano de obra extranjera. Las cifras contantes y sonantes sobre la población activa (que es la suma de los parados y los trabajadores de un sitio) y el desempleo revelan que casi la mitad de la provincia ha logrado aligerar su lista de demandantes de trabajo en un año.

Visto de otro modo, con el filtro del vaso medio vacío, esos mismos datos atestiguan que la mayoría de los municipios han mantenido, y en el peor de casos han incrementado, la lista de ciudadanos apuntados a las oficinas de empleo. De las 209 localidades que conforman el mapa segoviano, 94 contaban en abril con menos parados en sus padrones que doce meses atrás. Por contra, 64 han visto cómo subía el desempleo. El resto, conservan las cifras. Este último vagón está integrado por localidades con los padrones más escuetos, donde el movimiento demográfico, de producirse, es para descontar vecinos que fallecen o se van. La inmensa mayoría son pueblos que no llegan a los cien habitantes. Hay contadísimas excepciones, como Cuevas de Provanco, Escobar de Polendos, Migueláñez o Urueñas, que sí pasan del centenar de residentes.

Hay que tener en cuenta que a lo largo y ancho de todo el territorio, hay 75 localidades en esta tesitura demográfica. Es decir, el 36% de los ayuntamientos de la provincia gobiernan poblaciones que poseen menos de cien vecinos empadronados.

Los mayores núcleos

Para los que prefieren el vaso medio lleno, entre los 94 términos que han reducido su desempleo están los grandes núcleos: la capital segoviana, El Espinar, Cuéllar, Palazuelos de Eresma, El Real Sitio de San Ildefonso, La Lastrilla o Cantalejo, amén de otros municipios medianos y algún que otro pequeño hasta completar esa relación de 94 nombres que, al menos por la disminución de sus tasas de paro, pueden sacar pecho.

Eso sí, no demasiado. Dichas rebajas son en su mayoría discretas y contenidas; aunque la mejor noticia es que ratifican la tendencia iniciada hace tres o cuatro años. Por ejemplo, en Segovia capital. Hace dos meses, la tasa de paro caía al 13,36%, lo que equivale a una reducción con respecto a 2017 que no llega al 0,4%. Unas 3.000 personas con la residencia fijada en la ciudad (que no es lo mismo que estar viviendo) estaban inscritos en las oficinas de empleo. Desde 2013, cuando dicha tasa alcanzó el pico de casi el 21% de parados, Dicho índice refleja el porcentaje de desempleados con edades entre los 16 y 65 años que están en búsqueda activa de trabajo.

Los propios alcaldes que gobiernan en municipios en los que ha bajado la tasa de paro hacen hueco en sus explicaciones a la despoblación. El regidor de Cantalejo, Máximo San Macario, admite que los jóvenes que acabaron sus estudios ya no se quedan tanto como hace unos años. «Los perfiles más cualificados se terminan yendo», comenta el briquero.

Parecida reflexión hace la alcaldesa de Hontabilla, con una tasa de paro del 2,71%. Laura Benito especifica que la inmensa mayoría de los que trabajan lo hacen en la localidad, ya sea en negocios propios o en la agricultura y ganadería. Unos pocos van y vuelven todos los días de Cuéllar. Sin embargo, a pesar de la elevada tasa de colocación, matiza que «Hontalbilla tenía hace treinta años mil habitantes». Hoy apenas supera los 300.

Y luego hay ayuntamientos que niegan la mayor del dato oficial. Son los casos de la regidora de Labajos o del alcalde de Cerezo de Arriba. La primera subraya que en su pueblo «no hay paro». Los desempleados que le asigna la administración existen, son ciudadanos en búsqueda activa de trabajo y empadronados en la localidad, «pero ya no viven aquí», afirma. Sin precisar tanto las razones del desfase entre lo que vive su localidad, Juan Antonio Gómez también discrepa de los números oficiales. «No hay doce parados, de hecho no llegan a cinco, y en breve habrá uno menos», asevera.