Ícaro se posa en la ciudad

Juan Carlos (i) y Héctor Monterrubio, ayer, en el interior de la librería Ícaro de Segovia, situada en la calle Marqués del Arco. /
Juan Carlos (i) y Héctor Monterrubio, ayer, en el interior de la librería Ícaro de Segovia, situada en la calle Marqués del Arco.

La emblemática librería de La Granja abre un nuevo espacio en la segoviana calle Marqués del Arco, muy cerca de la Plaza Mayor

CARLOS ÁLVARO

. Desde hoy Segovia tiene una librería más, lo cual es ya de por sí una excelente noticia. Se trata de Ícaro, la librería que desde hace treinta y cinco años satisface las demandas de los lectores en La Granja de San Ildefonso y que ahora ve colmada una vieja aspiración: contar con un espacio propio en la capital segoviana.

La nueva Ícaro está en la calle Marqués del Arco, entre la Plaza Mayor y el Alcázar, a escasos metros de los jardines de la Merced. «Es un proyecto que llevábamos muchos años madurando, y siempre que veíamos un local vacío nos interesábamos por él, pero nunca, hasta ahora, habíamos dado con lo que queríamos, algo especial, distinto. Este nos encantó; fue una especie de flechazo y nos decidimos a dar el paso y bajar a Segovia», explica Juan Carlos Monterrubio, propietario de Ícaro.

La librería es una delicia. Tiene una planta principal, a pie de calle, y dos entreplantas, una inferior, dedicada a la literatura infantil, y otra superior, que servirá para la celebración de presentaciones, recitales y todas las actividades que Ícaro pretende organizar en esta nueva andadura, fiel al espíritu que alienta la librería de La Granja, situada en la calle de la Reina. «Los proyectos son muchos y muy variados. Empezaremos en mayo con actividades de cuentacuentos, dirigidas al público infantil, presentaciones de libros, recitales... La idea es mantener la línea que siempre nos ha caracterizado. Queremos que este sea un espacio vivo, un espacio para el encuentro y el intercambio cultural», apunta Héctor Monterrubio, hijo de Juan Carlos. Ícaro nació en 1981 con el objetivo de difundir el placer de la lectura entre los vecinos de San Ildefonso, Segovia y sus alrededores. Desde 1984, la librería cuenta con una sección editorial dedicada a la publicación y reedición de obras relacionadas con La Granja, Segovia y la sierra de Guadarrama, y hace escasamente tres años incorporó un espacio cultural que acoge una media de treinta y seis actos al año, lo que ha convertido a Ícaro en todo un referente como lugar de encuentro, reflexión, debate y creación. De hecho, el año pasado obtuvo, tras dos intensas auditorías, los dos únicos sellos de calidad que una librería puede conseguir en España, el de Librería de Referencia Cultural, otorgado por la Junta de Castilla y León y por el gremio de libreros de la región, y el de Librería de Calidad, entregado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Ícaro es uno de los cuatro establecimientos del país que posee ambos sellos.

Crisis

Los últimos años no han sido buenos para nadie; tampoco para el sector del libro, aunque se ha aguantado el tirón. «En época de bonanza, las librerías no se beneficiaron tanto como otros sectores, pero la crisis llegó al libro un poco más tarde. Creo que nos estamos defendiendo. Se supone que el libro electrónico iba a ser uno de nuestros mayores enemigos, pero es un formato que no ha cuajado», afirma Juan Carlos Monterrubio. Una de las grandes ventajas que proporciona una librería de cercanía es la confianza que el librero inspira al cliente: «Esto es algo que nos ha permitido sobrevivir añade Héctor. Las librerías que han sabido mantener ese espíritu de proximidad, de cercanía al lector, al que aconsejan, recomiendan o guían, han capeado mejor la crisis. El cliente lo agradece mucho».

Los amigos de Ícaro están invitados al acto de inauguración, que tendrá lugar esta tarde, a partir de las ocho, en el nuevo local. Allí estarán Juan Carlos, Héctor y los demás miembros del equipo: «Detrás de Ícaro hay un elenco de personas que hacen posible todo esto. Conchi Santín, Icíar Monterrubio y Noelia Solís han trabajado muchísimo para que este nuevo proyecto salga adelante. Sin ellas no hubiéramos podido», afirma Juan Carlos con legítimo orgullo. Los lectores segovianos ya tienen otro espacio para dejar volar sus sueños.