Mucho nivel y expectación en el Concurso de Acoso y Derribo de Ciudad Rodrigo

Una de las colleras participantes durante la mañana./S. G.
Una de las colleras participantes durante la mañana. / S. G.

La finca Casasola acogió un certamen en el que se congregaron 50 colleras y numeroso público

S. G.

La disciplina de acoso y derribo ha vuelto a ser una de las bazas importantes de Ciudad Rodrigo durante el primer fin de semana de agosto. Después de 36 ediciones, el mundo de la garrocha espera con ganas este evento que ha llegado a sus 36 ediciones en este 2019 y que ha generado máxima expectación también por el hecho de que en la cita participaran toreros como Julián López El Juli o Miguel Ángel Perera, en ambos casos lo hicieron en el turno de la tarde.

El Club Deportivo Casasola volvió a ser el escenario de este campeonato que tiene carácter intercomunitario y que ha pulverizado todas las expectativas con la participación de 50 colleras. A las 10:00 horas comenzaron a desfilar por este corredero las primeras bajo un sol que se convirtió de justicia a medida que pasaban las horas. El espacio estaba perfectamente preparado para el público.

El nivel de las colleras fue muy bueno ajustándose rápidamente a lo que exigía el ganado, sobre todo el bravo, para poder obtener la mayor puntuación posible.

Hubo presencia de colleras portuguesas que participaron a través de la federación extremeña pero el número fue igualmente notable de las llegadas desde diferentes puntos de Castilla y León y Andalucía. También hubo representación de Castilla-La Mancha.

El evento se extendió hasta bien entrada la tarde debido a ese importante número de participantes.

Tal y como recordó hace tan solo unos días el organizador, Juan Luis Montero, «la gente se va encantada del concurso, de la bella ciudad y de las facilidades que creamos».

La presencia importante de participantes que siempre llegan acompañados de familia o amigos también se traslada cada año al sector hostelero, tal y como se podía comprobar ayer en muchas terrazas de la localidad.

En cuanto al ganado seleccionado para las pruebas, el manso era propiedad de Argentina Ramos y en el caso del bravo se optó por animales de diversas ganaderías que se dividieron en varios lotes.