Norma Duval: «¡Uf, ligues, qué pereza!»

La vedete, reina en la regata de Mallorca: «Ahora mismo Matthias y yo no podemos convivir como un matrimonio»

La vedete, posando en el Club Náutico de Palma el pasado lunes./R. C.
La vedete, posando en el Club Náutico de Palma el pasado lunes. / R. C.
ARANTZA FURUNDARENA

Cuando no hay rey, reina la norma... Así que a falta de Felipe VI, cuya llegada a Mallorca está prevista para hoy, la soberana del Club Náutico de Palma ha sido Norma Duval, que apareció el lunes a última hora para presentar un bolso que lleva su nombre. Rejuvenecida, pletórica, marcando tipazo y encantada de no aparentar su edad («Tengo 63 y lo digo todo el rato»), la vedete se dio un garbeo de pasarela por las dependencias del Náutico entre los curtidos maromos que compiten en la 38 Copa del Rey Mapfre de vela... Aquello casi parecía una revista de inspiración marinera.

Está claro que la que tuvo retuvo, y guardó para la vejez... «Yo con la jubilación no cuento, tengo mi economía saneada. Estoy en paz con Hacienda y poseo un patrimonio limpio». Todo esto lo decía la Duval bamboleando un vistoso bolso de piel diseñado por la firma levantina Caladan y bautizado con su nombre artístico: Norma (algo así como una versión castiza del bolso Kelly). «Yo en un bolso puedo llevar de todo, hasta un par de medias de repuesto».

Purificación Martín Aguilera, nombre real de Norma Duval, nunca ha sido de cortarse. Pero con el paso de los años, menos. «La ventaja de hacerte mayor es que ahora te atreves a decir cosas que antes quizás te callabas», opina la vedete. Dice que ya no necesita estar todos los días en los medios y se permite el lujo de rechazar ofertas de programas como 'Supervivientes'. «Si quiero ir a una isla, tengo Tagomago», replica en alusión al islote que gestiona su novio, el inmobiliario alemán Matthias Kühn, con el que no convive ni termina de casarse.

«Es que ahora mismo el centro de mi vida es mi madre, que tiene 88 años y padece alzhéimer. Mientras yo la pueda levantar, va a seguir en mi casa. Lo estoy llevando bastante bien porque ha sido algo progresivo. Fue mucho peor lo de mi hermana». Se refiere a Carla Duval, que murió de cáncer a los 46 años. Norma se hizo cargo de sus dos sobrinas gemelas, que hoy ya tienen 20 años. «Están preciosas y podrían trabajar de modelos, pero no les interesa. Les he comprado una casita monísima y ya viven independientes».

«En política, nunca he cambiado cromos con nadie. Siempre he sido muy libre»

Un diamante de considerable tamaño luce en el dedo anular de Norma. Es el anillo de pedida de Matthias Kühn, sin fecha... «Me casaré algún día, seguro. Pero no mientras mi madre me necesite. Matthias tiene la residencia en Suiza y debe pasar allí un número determinado de días. Ahora mismo no podemos convivir como un matrimonio. Quizás eso sea parte del encanto».

«Ya no tonteo con nadie»

Con Matthias lleva diez años de relación. «Con Marc (Ostarcevic) estuve 18 –puntualiza–, y con mi segundo marido (José Frade, al que no nombra) duré nueve. Yo soy de relaciones largas, no soy de ligues. ¡Uf, ligues, qué pereza!». Lo único a lo que está ligada Norma desde niña es Mallorca. Desde hace años tiene una chalet en Alcudia. «¿Cuándo se abre el hotel Duval?», le pregunta Kühn cada verano por la cantidad de gente que se aloja en esa casa... «Me encanta recibir. Yo solo cierro el hotel Duval cuando el servicio se va de vacaciones».

Norma ya no come carne «pero sí jamón», tampoco hace ejercicio físico y ha dejado «el tonteo político». «Yo ya no tonteo con nadie», precisa. Y con la misma rotundidad con la que una vez le lanzó un zapato a un discrepante, proclama: «No podrán decir que me he beneficiado de la política. Nunca he cambiado cromos con nadie. Yo siempre he sido muy libre».