Diego Camino, a dos goles de los 500 en la Asobal

Diego Camino, en la grada de Huerta del Rey. /Rodrigo Jiménez
Diego Camino, en la grada de Huerta del Rey. / Rodrigo Jiménez

El veterano central del Recoletas Atlético Valladolid asume que «cada partido que juego es un regalo»

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADO

En su octava temporada en la liga Asobal, después de toda una vida dedicada al balonmano, Diego Camino afronta ahora cada temporada, cada entrenamiento, cada jornada y cada jugada como un regalo. En febrero cumplirá los 40 años, pero el central del Recoletas no se pone fecha de caducidad. Es consciente de que su tiempo sobre el parqué se agota y por ello desea disfrutar cada minuto de su pasión. «Debuté con el Teucro con 22 años en un partido contra el Ciudad Real donde tenía enfrente a Talant Dujsebaev y quién me iba a decir que sería compañero de su hijo Dani. Luego en Aranda fueron tres temporadas muy bonitas porque era la culminación de un proyecto y ahora, con el Recoletas se ha devuelto al balonmano vallisoletano a la elite».

Con tan extensa trayectoria, Diego asume que la Liga Asobal «se ha reducido en cuanto a nombres y calidad, pero era necesario porque la burbuja en la que se había convertido el balonmano tenía que estallar. Ahora hay unas nuevas generaciones que estoy seguro que darán mucho que hablar», comenta.

Diego Camino lleva anotados 498 goles en la Liga Asobal, por lo que está el próximo sábado ante Anaitasuna podría alcanzar los 500. Además, en el Recoletas es actualmente el tercer anotador con 34 goles. «Es solo una anécdota, porque mi papel en el equipo como central no es el de anotar. Son solo números». Ytiene razón el veterano jugador, pero los números son tozudos y resulta que el segundo máximo anotador del equipo es Adrián, el otro central, con 37 tantos. «Es una circunstancia del juego. Están más pendientes de los laterales y podemos encontrar huecos. También depende del tipo de partido y del tipo de defensa que nos plantee el rival. Los laterales van creciendo poco a poco y asumiendo más responsabilidades en labores anotadoras. Además el juego colectivo del equipo reparte mucho esa función».

Números y realidad

Adrián y Diego son dos centrales completamente diferentes en cuanto a su estilo de juego, pero que se compenetran muy bien cuando uno de ellos juega en el lateral. «Tenemos estilos diferentes, pero ambos somos centrales y entendemos el juego de manera similar. Adrián tiene un potencial enorme y ojalá podamos contar con él muchos años . El hecho de jugar ambos a la vez es una circunstancia del juego que Pisonero sabe explotar muy bien atendiendo a las defensas rivales».

Y pese a que son solo números, lo cierto es que el Recoletas es el segundo equipo más goleador de la Liga, solo por detrás del Barcelona. «Es uno de nuestros puntos fuertes y eso sin tener a los grandes goleadores de otros equipos. La explicación puede estar en el fuerte ritmo que imponemos a los partidos, que nos lleva a marcadores muy altos».

Y quizás esa también sea la explicación de ostentar también el segundo puesto entre los equipos que más encajaban de la liga. «Es otro aspecto en el que los números no reflejan la realidad. Creo que tenemos una muy buena defensa, pero el ritmo endiablado que nos interesa para los partidos hace que ataquemos más y por tanto también nos toque defender en más ocasiones».

Pisonero, el formador

Para Diego Camino, la llegada de David Pisonero, otro ilustre veterano del balonmano vallisoletano, al banquillo de Recoletas «ha dado tranquilidad y confianza a toda la plantilla. Es algo que Pisonero sabe transmitir muy bien. Creo que es un gran formador de jugadores y una auténtica suerte para los más jóvenes. Cada una de sus indicaciones es una 'master class' que los jóvenes y todos debemos escuchar y atender con suma atención. Es el entrenador ideal para estos jóvenes valores porque les da protagonismo, pero es él el que asume y carga con toda la responsabilidad».

Otro de los regalos que le ha dado el balonmano a Diego es coincidir con sus hermanos Alberto y Miguel en el mismo equipo. «Con Alberto jugué casi diez años en Aranda, pero con Miguel, al que llevó 14 años de diferencia nunca pensé que podría coincidir. Es todo un lujo, aunque se queje de mis pases», comenta el hermano mayor entre risas.

El veterano central no se atreve a pronosticar una puesto para el recoletas a final de temporada. «Quizás el objetivo podría estar en acabar entre los ocho primeros. No renunciamos a nada, pero también tenemos los pies en el suelo. Es una liga muy igualada, aunque suene a tópico. Hace un par de semanas éramos segundos, luego casi bajamos hasta el décimo y ahora volvemos a estar arriba. Lo que tenemos muy claro es que si bajamos la guardia lo pasaremos mal». Y experiencia no le falta a Diego.

En este sentido, el apoyo de la grada es fundamental, pero parece que el techo del balonmano se encuentra en esos casi 2.000 socios. «Valladolid es la ciudad deportiva por excelencia de España por la variedad y calidad que ofrece. Yo puedo garantizar a los vallisoletanos que acudan a Huerta del Rey que verán a 16 jugadores partiéndose el alma por ganar y agradar a su afición».

Sin fecha de caducidad

La futura renovación no le quita el sueño al veterano central

Tiene 39 años, trabaja a media jornada y tres hijos, Simón, Martina y Teo que son su auténtica debilidad. Reconoce que no está muy lejos el momento de decir adiós a su carrera como jugador, pero no se pone fecha.

«Cada temporada es un regalo. Sé la edad que tengo y está claro que más pronto que tarde tendré que dejarlo, pero hoy por hoy no pongo fecha de caducidad. Por eso mismo, intento disfrutar al máximo en cada entrenamiento y en cada jornada», afirma Diego Camino, que apenas tiene tiempo libre a lo largo del día y más ahora con el cambio de horario de los entrenamientos. «Entrenamos por la mañana y es cuestión de organizarse. Me levantó a las seis y media de la mañana, tengo un trabajo a media jornada para acudir a los 11:30 a los entrenamientos que acaban sobre las 14:00. Luego por la tarde, con tres niños pequeños siempre hay tarea».

A pesar de ser actualmente el más veterano de la plantilla y hoy por hoy imprescindible en el equipo, Diego Camino reconoce que «en cada entrenamiento intento dar el máximo porque en la Liga Asobal si no das el 100% te pasan por encima. Además estoy jugando con chavales de veinte años y hay que ponerse las pilas».

Pese a su veteranía y su infinidad de partidos, Diego intenta disfrutar en cada partido hasta que decida poner el punto final a su carrera. No quiere oír hablar todavía de renovaciones y de continuidad. «Estoy centrado en el trabajo diario. Soy consciente de mi situación y de mis condiciones y no hay ningún problema con el club. Ambos somos realistas y por ello hemos llegado a acuerdos por una temporada. Desde luego no es mi principal preocupación el tema de la renovación. Ya lo veremos más adelante».

Ya la hora de hablar de su futuro y del balonmano, Diego Camino reconoce que «quitarse 30 años de balonmano de encima es complicado. Me ha gustado entrenar a niños aunque este años por circunstancias personales no puedo. Lo de entrenar a nivel profesional ya son palabras mayores. Desde luego, será difícil que me despegue de una manera u otra del balonmano».

 

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