El Colacho vuelve a espantar al maligno en Castrillo de Murcia

La cifra de participantes desciende a 64 bebés, frente a los más de 100 de 2012

L. SIERRA (ICAL)BURGOS
El Colacho salta por encima de niños nacidos este ultimo año para purificarlos. / Ricardo Ordóñez-Ical/
El Colacho salta por encima de niños nacidos este ultimo año para purificarlos. / Ricardo Ordóñez-Ical

La localidad burgalesa de Castrillo de Murcia recibió un año más a cientos de vecinos y turistas, muchos de ellos llegados desde distintos rincones del mundo, que no quisieron perderse la tradicional Fiesta de El Colacho. Las bajas temperaturas, impropias del mes de junio, no impidieron que más de 60 recién nacidos ocupasen los colchones que dos vecinos de la localidad saltarían después para desafiar el frío burgalés y los malos augurios.

Desde primera hora de la tarde del domingo, fueron muchos los vecinos y curiosos que esperaron pacientemente para coger un sitio en el que presenciar los tradicionales saltos de El Colacho. Una fiesta que con el paso de los años ha traspasado fronteras, en la que dos vecinos del pueblo saltan a los bebés en una tradición que aúna tintes religiosos y paganos. Una celebración que aspira a convertirse en una Fiesta de Interés Turístico Nacional, y en la que participaron 64 pequeños, una cifra relativamente menor a los 106 de 2012.

Las calles de Castrillo llenaron de colchones en los que se colocaron a los recién nacidos. Una jornada, que coincide con la celebración del Corpus Christi, donde los protagonistas son el salto y la bendición de cerca de un centenar de niños nacidos en el último año. Por ello, los responsables de ejecutar el salto recordaron en más de una ocasión que el silencio y el respeto son las máximas de un acto que, en última instancia, es religioso.

La alcaldesa de Castrillo de Murcia, Marianela Manrique, reconoció a Ical que «la fiesta es cada vez más numerosa». Culpa de ello, la tiene la presencia, en aumento, de medio de comunicación internacionales que no dudan en desplazarse hasta este municipio burgalés para captar una imagen, la del salto de un hombre a cinco o seis bebés, que después copa portadas de diarios internacionales e ilustra imágenes de algunas televisiones del otro lado del mundo.

Tradición del siglo XVII

Como marca la tradición, a las 18:00 horas, el Colacho comenzó a recorrer las calles de Castrillo de Murcia, golpeando las tarrañuelas con el zurriago -un palo con cola de caballo- para molestar la procesión religiosa. Derrotado por el Santísimo Sacramento, este personaje de color amarillo inició su salto pasando por encima de los niños, que son bendecidos por el sacerdote. Tras haber saltado a los niños, llegó a las eras de la localidad, donde tuvo lugar el pregón final.

Durante la procesión todas las casas lucieron sus mejores atuendos, banderas, colchas, paños y soldaduras. De trecho en trecho y de calle en calle, aparecen arcos adornados y altares sobre cuyos manteles están dispuestos unas espigas doradas y dos vasos, uno con agua y el otro con vino, en referencia a la figura del santísimo.

La Fiesta de El Colacho se remonta al siglo XVII, y simboliza en la figura del Colacho el demonio que salta sobre los bebés para liberarlos del mal. Una cita anual que surgió en el año 1621 y que tiene un origen que mezcla lo religioso y lo pagano. Durante esta celebración se bendicen por parte del Santísimo a los niños de la localidad que nacieron durante este año, y previamente fueron saltados por el Colacho.