A la vejez, carretera

Jubilados que rondan los setenta recorren al año más de 12.000 kilómetros en bicicleta con grupos y asociaciones que fomentan este deporte

Miembros del Grupo Ciclista Amistad, listos para iniciar una de sus rutas por Valladolid./Óscar Blanco
Miembros del Grupo Ciclista Amistad, listos para iniciar una de sus rutas por Valladolid. / Óscar Blanco
IRIS SÁNCHEZ SOBRADILLO

No solo hay mayores que viven solos y apenas tienen vida social. Ese sector de la población representa el 21% en Castilla y León. También hay un sector que, aparte de no encontrarse en esta difícil situación, tiene un elemento en sus vidas que les apasiona: el deporte. Hacer ejercicio no solo fortalece las capacidades físicas, sino que también es capaz de construir una sólida salud mental. Salir de ruta en bicicleta «te beneficia porque dejas atrás tu zona de confort» y, no solo eso, sino que «te permite hacer amigos; puedes hablar perfectamente con tus compañeros mientras estás pedaleando. Además de que hablar de tus aficiones con alguien que al igual que tú las comparte es sumamente satisfactorio», explica Porfirio Marzo Coca, de 66 años, que comenzó a andar en bicicleta con el Grupo Ciclista Amistad Valladolid hace 13 años.

«Aprendí a montar en bicicleta cuando a los 3 años mi padre me regaló una bici verde de ruedas macizas y piñón fijo. Después, tuve una de paseo que me servía para ir a trabajar cuando me vine a vivir a Valladolid», cuenta Porfi, como le llaman otros dos de sus compañeros, José Antonio Baraja Rincón (66 años) y Félix Sánchez Delgado (68 años). José Antonio es el más veterano de los tres, pues lleva 25 años en el Grupo Amistad. El club inició sus andaduras hace más de treinta años, cuando un pequeño grupo de ocho amigos se comenzó a reunir para salir a andar en bicicleta. A partir de ese momento, hubo gente que quiso unirse al grupo y, aunque a veces el cupo ha estado restringido, a partir de 2001 se abrió la inscripción para que pudiese participar quien compartiera esta afición a las dos ruedas. De ahí, que actualmente esté compuesto por 94 miembros, en su mayoría hombres, excepto por la presencia de dos mujeres.

«En la acera me insultan los peatones y en la carretera me empujan los coches»

«En Valladolid no respetan a los ciclistas, hecho que se incrementa cuando ven a personas de cierta edad sobre una bicicleta. Nos insultan. No podemos ir por la acera porque está prohibido; de hecho, a mí me ha parado la Policía en más de una ocasión. Esto se vuelve aún peor cuando vamos por la carretera, pues los coches se nos abalanzan y es terrible. Realmente da miedo», explica Ángeles Martín Valles (69 años), apasionada de la bicicleta y el baile porque, según explica, «cuando mueves las piernas, mueves el corazón». Ángeles pertenece a Asamblea Ciclista Valladolid, un grupo que se define como «ciclo-activistas que defendemos la bici como el medio de transporte más eficaz y más racional en la ciudad». Valladolid es una ciudad que tiene todos los instrumentos necesarios para poder trasladarse en bicicleta: es pequeña, por lo que todo se encuentra relativamente cerca, y es de terreno llano. No obstante, «aún no se han dispuesto elementos necesarios que nos faciliten la conducción», incide Ángeles. La Ordenanza Reguladora de la Movilidad en Bicicleta de Valladolid de marzo 2015 expone que «como norma general las bicicletas circularán obligatoriamente por la calzada, permitiéndose la circulación en paralelo», además «las bicicletas también podrán circular, excepto en momentos de aglomeración peatonal y siempre respetando la prioridad de los peatones, por las zonas peatonales en horario de 22:00 horas a 8:30 de la mañana». Sin embargo, esta regulación podría verse afectada por la Ordenanza municipal de Movilidad Urbana que aún no está cerrada. A pesar de ello, la regulación continuará con el fomento del uso de la bicicleta. Ámsterdam es la ciudad de Europa con más culto a la bici y, por ello, es el sueño que persiguen desde Asamblea Ciclista de Valladolid.

Aunque la media de edad del grupo gira en torno a los 52 años, el espíritu de sus miembros es de una persona joven, sana y fuerte. No obstante, la clave en este deporte que practican estos tres aficionados no es la edad, sino la pasión que tienen por el ciclismo. «Está claro que hacer ejercicio te tiene que gustar, tiene que ser un 'hobby' o una distracción. No depende de la edad, pues si algo te gusta a los 30 años, también te gustará dentro de otros 30», explica Félix.

El ciclismo como pasión

Y, a pesar de que podrían haber elegido cualquier otro deporte, optaron por el del sillín, que exige resistencia y conlleva «un gran dolor de culo». En el caso de José Antonio, él siempre estuvo interesado en el fútbol, «lo practiqué hasta los treinta y pico años, incluso llegué a ser federado. Sin embargo, mis hermanos andaban en bicicleta y participaban en carreras, así que cuando llegaban los veranos me cogía su bici y salía a las calles a hacer kilómetros». Este aficionado de 66 años explica que en su época «el deporte más barato era el fútbol porque solo necesitabas una pelota. La bicicleta era un poco más cara, pero aún así algunas familias disponían de una o un par de ellas».

José Antonio es capaz de pedalear entre 12.000 y 14.000 kilómetros anuales, al igual que Porfirio. Sin embargo, Félix, el más mayor de los tres, realiza al año en torno a los 17.000 kilómetros. «Luego existe gente más joven que tienen una 'enfermedad psicológica' muy grave y se hacen 20.000 kilómetros por temporada», bromea Félix Sánchez, ganador de la medalla de oro dentro de su categoría de edad en la carrera de ciclismo 'La Perico', como la llaman ellos, o Pedro Delgado, en Segovia, que cuenta con 160 kilómetros y cuatro puertos.

Pero la bicicleta no solo sirve para hacer ejercicio, sino que también es un válido medio de transporte. Aunque de ellos tres, el más asiduo a utilizarla para hacer recados, que no conlleven llevar objetos voluminosos, es José Antonio, quien explica que «es mucho más sana, económica, además de respetuosa con el medioambiente». El año pasado 36 ciclistas perdieron la vida en la carretera, según los datos que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT). Junto a los peatones y los motoristas, son los más vulnerables ante un accidente vial. Además, «los ciclistas reciben más heridas en las extremidades inferiores y en la cabeza, lo que explica la lesión mortal más frecuente, que son los Traumatismos Craneoencefálicos graves», informan desde la Fundación Línea Directa y Centro Zaragoza.

Superveterano, de 84 años, en el ciclismo

Pero aún los hay más veteranos como es el caso de Ricardo Miranda, que está a punto de cumplir los 85 años. Este octogenario utiliza todos los días la bicicleta, religiosamente, para desplazarse por su pueblo, Laguna de Duero. «Creo que realizo una media de 5 o 6 kilómetros diarios, pero es cierto que antes andaba mucho más. Sin embargo, cada año es una losa y se nota muchísimo». A Ricardo siempre le ha acompañado el deporte. Desde que era joven, cuando apenas tenía 18 años, junto con su hermano, realizaba competiciones de atletismo y natación. Lo más importante es «tener la cabeza bien amueblada y no pensar que me muero, porque de tanto decirlo al final se cumple».

El Grupo Ciclista Amistad ha experimentado de primera mano lo que es perder a uno de sus compañeros, pues en 2016 sufrieron la pérdida de Jesús Negro cuando un camión colisionó contra él. El joven tenía 35 años y, aparte de ser miembro del grupo, también estaba federado en el Real Velo Club de Portillo. A partir de entonces, siempre hacen una marcha de 100 kilómetros ida y vuelta en bicicleta en honor a su memoria, y como una forma de protestar contra el peligro al que se tienen que enfrentar los ciclistas en su día a día. «Una vez hice la ruta yo solo, me fui hasta Urueña, el pueblo natal de Jesús, donde tiene un monolito, sentía que tenía que hacerlo», confiesa José Antonio mientras recuerda a su amigo.

Aliada después de jubilarse

El deporte de las dos ruedas ha sido el elemento que ha llenado el hueco que había dejado el trabajo después de su jubilación. «He trabajado durante 40 años en Grúas Valladolid y era como estar en una cárcel sin rejas, pues apenas tenía momentos libres. Ahora, dispongo de un montón de tiempo y me gusta emplearlo en la bicicleta», reconoce Félix, que cuando no está pedaleando está caminando 20 kilómetros diarios o nadando en la piscina. Por su parte, Porfirio es un apasionado de la música, «me encanta la clásica y la ópera, de hecho, cuando era más jovencito era músico y es algo que siempre ha estado presente en mi casa, pues mi hija toca el violín».

Pero, ¿y qué pasa con el ocio de las tapas? «Antes que ir de vinos y echar la partida, prefiero salir en bicicleta. Me aporta muchos más beneficios y me divierto más que en el bar», cuenta José Antonio. Añade que «cuando era joven me sentía inquieto cuando no pedaleaba. Para mí era como una droga, aunque 'de las buenas'. Ahora me controlo mucho, pero es cierto que si tengo que cancelar una de mis citas del médico porque tengo una ruta, lo hago. Otra cosa es cancelar planes familiares, ahí no depende de mí».

A medida que la edad avanza son muchas las enfermedades que achacan a las personas mayores. No obstante, practicar deporte aporta numerosos beneficios físicos. «Todos los años me hago una analítica y mi médico se queda sorprendido al ver los resultados, pues los niveles que tengo están perfectos gracias al deporte», incide Porfirio. A José Antonio le pasa lo mismo, pues «mi caja torácica y mi capacidad pulmonar no es propia de mi edad». Pero estos tres ciclistas no son profesionales, son aficionados y, por ello, se pueden permitir comer todo lo que quieran: «La verdad es que no me corto, pues como hasta que me quedo satisfecho, aunque es cierto que sí que intento controlar las grasas», cuenta José Antonio.

La vejez es una etapa más de la vida y hay que saber llevarla. Estos ciclistas lo hacen a través del deporte, «pero detrás siempre hay una persona, no somos solo la bici».