Vallisoletanos alicantinos de vuelta a casa

Iván y su familia viven desde hace 30 años en la costa; ahora ha regresado a sus orígenes con su novia, Jennifer, en una Harley modificada

Jennifer, Iván y su padre, Isidoro, con la bandera de la vermutería que abrieron en Alicante hace un año. /A. G. E.
Jennifer, Iván y su padre, Isidoro, con la bandera de la vermutería que abrieron en Alicante hace un año. / A. G. E.
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Hace 30 años que viven en Alicante. Allí tienen su negocio, La Pucelana, una vermutería abierta hace un año, «para tirar con cosas de la tierra», y con su bandera saldrán hoy en el desfile. Es la primera vez que Iván y su novia Jennifer, oriunda de aquellas tierras, viajan a Pingüinos. La familia de Iván no es motera, aunque les han acompañado en esta aventura y se han inscrito en Pingüinos como uno más.

La pareja ha venido con una Harley Davidson Sportster modificada que es apta solo para valientes. «Me he tatuado hasta el motor de mi moto en el brazo. Es amor a primera vista», dice Iván orgulloso, que se queda con el estilo custom después de «haber tenido de todo». Asientos duros, depósito elevado que obliga a repostar cada 90 kilómetros y sin pantalla que cubra del viento, más allá de una pequeña cúpula. «Hemos tenido que comprar equipación para poder venir», se ríe, porque en Alicante lo de la ropa térmica no se estila mucho. Ni las temperaturas bajo cero, claro, aunque el frío, más húmedo, tiene su aquel cuando el termómetro baja de los 10 grados. «Allí hay verano y entretiempo», cuenta, así que han tenido que tirar de ropa de abrigo deportiva, no exactamente de moto, para por si acaso, a pesar de que el tiempo que les recibió en Valladolid era magnífico. «Estoy asada», decía Jennifer con los cero grados soleados de mediodía.

«Nos ha llevado nueve horas el viaje», cuenta. Su familia es de Arrabal de Portillo, donde se concentran estos días su prima Mari Carmen, su tía Pili y sus padres, Isidoro y Mayka. Ellos se han quedado en un hotel porque no cabían todos, «no ha habido valor para coger tienda de campaña este año» porque es el primer año que se anima Jennifer e Iván dice, con sorna, que quiere «que vuelva». El trabajo no deja mucho tiempo para hacer grandes viajes, así que esta aventura ha sido una especie de debut de pareja a lo grande. «Hemos venido fenomenal, casi sin frío, salvo los últimos cien kilómetros, que han sido un poco más duros», cuenta Iván.