El Gobierno expulsa a 14 estudiantes chinos de la Universidad de Valladolid por bajo rendimiento

Tomás Sánchez Tregón, de la Fundación Estudio, Turismo y Deporte, firma el primer convenio con la vicerrectora de la UVA Mercedes Sánchez Báscones, en 2015. /UVA
Tomás Sánchez Tregón, de la Fundación Estudio, Turismo y Deporte, firma el primer convenio con la vicerrectora de la UVA Mercedes Sánchez Báscones, en 2015. / UVA

Los alumnos llegan a través del convenio firmado con la Fundación Estudio, Deporte y Turismo, de Palencia, con el objetivo de aprender el idioma y matricularse al año siguiente

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Catorce alumnos chinos de la Universidad de Valladolid recibieron el pasado día 2 de octubre una carta de la Subdelegación del Gobierno. El título de la misiva era contundente: «Resolución denegativa de prórroga de estancia por estudios». Y la consecuencia, ineludible: «Disponer su salida obligatoria del territorio español en el plazo de quince días». El motivo era su bajo rendimiento académico.

Un rendimiento lastrado por sus problemas con el idioma, señalan desde la Facultad de Comercio. «Son muy trabajadores, pero les falta manejo del idioma», explican. Algo similar ocurre en la Facultad de Económicas este curso. Allí han recalado diez estudiantes chinos en primero del Grado de Economía. En el pasado Consejo de Gobierno de la Universidad de Valladolid, el decano, José Antonio Sanz, indicó que tenían un problema importante con estos estudiantes. No conocen el idioma y los compañeros (son unos setenta en clase) se niegan a realizar trabajos grupales con ellos, por ejemplo, porque, dicen literalmente, «no se enteran». Y eso acaba por perjudicar a los demás.

Estos alumnos chinos llegaron a la Universidad de Valladolid procedentes de la Fundación Estudio, Turismo y Deporte, ubicada en Palencia, que en marzo de 2015 firmó un convenio con la UVA a través de la entonces vicerrectora del campus palentino, Mercedes Sánchez Báscones. «El convenio tiene por objetivo la colaboración entre ambas entidades para fomentar la participación y formación de jóvenes universitarios en cursos de español, ciclos formativos, seminarios, grados, doctorados, campus, talleres y otras actividades educativas, culturales y deportivas», señalaba entonces la UVA en un comunicado.

Un año más tarde, en septiembre de 2016, la Universidad, también con la rúbrica de Sánchez Báscones, se firmaba un segundo convenio, esta vez con el Dongfang International Center for Education Exchange. El documento lleva la firma de Han Yue, directora del centro. En el acuerdo se especifica que «la UVA mantiene un acuerdo de colaboración con la Fundación Estudio, Turismo y Deporte para organizar los cursos de español para extranjeros; cursos a los que asistirán los alumnos chinos enviados por el Dongfang International si así lo considera oportuno la mencionada Fundación». Esta cláusula, la segunda del convenio, hace que de nuevo aparezca en la foto de la firma el «presidente del patronato de la Fundación Estudio, Turismo y Deporte, Tomás Sánchez Tregón», según indicaba la UVA en el primer acto.

Acercamiento sin fructificar con la Universidad de Burgos

Treinta estudiantes chinos de la Fundación Estudio, Turismo y Deporte visitaron el campus de la Universidad de Burgos en abril del año pasado para «conocer su oferta académica», indicaba la institución burgalesa en su página web. Sin embargo, además de eso, el objetivo del viaje, según explicó la UBU en un comunicado, era entrevistarse con la vicerrectora de Relaciones Internacionales para estudiar la posibilidad de firmar algún convenio de colaboración. El 18 de enero de 2018 se firmó un protocolo general de actuación entre ambas entidades para «establecer un marco de colaboración para la realización de diferentes actividades de interés común». Finalmente, ese protocolo no se ha desarrollado en un convenio firme similar al que sí firmó la UVA. Hay que tener en cuenta que la Universidad de Burgos ofrece sus propios cursos de español para extranjeros, tanto intensivos como regulares. En su caso, el curso regular de un semestre tiene una duración de 50 horas. Los intensivos son de 40 horas en apenas dos semanas.

700 horas de español

En un principio, el propio Dongfang International lleva a cabo unos programas de entrenamiento para sus estudiantes antes de enviarlos al extranjero (tiene convenios por todo el mundo). Los alumnos que recalan en la UVA han aprobado las pruebas de acceso a la universidad en su país pero se han quedado sin plaza. Esos estudiantes viajan a Palencia, donde reciben un curso de español de 700 horas, acreditado por la Fundación Estudio, Turismo y Deporte, y un año más tarde se matriculan en los grados y másteres de la Universidad de Valladolid, que en virtud del convenio firmado reserva una serie de plazas para ellos, sin especificarlas en el primer acuerdo. «La UVA pone a disposición un número de plazas que se determinarán mediante acuerdo concreto para cada una de las actividades y grados», se explica.

Sánchez Tregón explicaba a El Norte que «el proyecto tiene dos o tres años de duración» por lo que están «afrontando los problemas a medida que van surgiendo. Los alumnos ya han estudiado español en China, pero vienen con un nivel bajo». A partir de ahí reciben las 700 horas de español, que por lo que se ve resultan insuficientes para que adquieran el nivel mínimo para atender a las clases.

De los matriculados en Comercio, uno de ellos aprobó cuatro asignaturas. Otro de ellos, dos. En Económicas, el año pasado, dos estudiantes chinos hicieron un examen brillante, pero en Estadística y con permiso para utilizar el diccionario durante la prueba. «Son alumnos muy trabajadores», señalan fuentes de ambas facultades. La Universidad de Valladolid, incluso, estaba dispuesta a permitirles continuar sus estudios pese a que su bajo rendimiento contradice la política de permanencia de la institución. El lastre del idioma, sin embargo, les supone un obstáculo insalvable y los suspensos provocan que el Gobierno interprete que no han «superado el curso».

Ángeles Sobaler, vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Valladolid, explica que una de las cosas que el actual equipo rectoral quiere revisar son «las condicíones precisas del convenio». Cabe recordar que los acuerdos firmados pertenecían al equipo del rector Daniel Miguel y en ellos figuraba su renovación automática cada dos años «salvo renuncia expresa de una de las partes con al menos tres de meses de antelación» a su finalización. «Nos interesa garantizar el proceso que se debería seguir, porque se ha prorrogado. Lo que tenemos que hacer es contactar con esta empresa para que se haga un examen oficial desde el Centro de Idiomas de la UVA, para que haya garantía de que cuentan con unos conocimientos mínimos, como ocurre con otros alumnos extranjeros que acuden a la universidad».

El representante de la Fundación radicada en Palencia, Tomás Sánchez Tregón, apunta en el mismo sentido. «El siguiente paso del proyecto es hacer un examen de nivel y exigir un idioma con un reconocimiento oficial y a partir de ahí, si pasan el examen significa que tienen el español adecuado para entrar en la universidad. Hasta ahora hay chicos que sí y chicos que no. El hándicap que tienen es que los pueden deportar por no cumplir el requisito académico», admite Sánchez Tregón.

«Con cierta preparación»

Asegura que, en principio, vienen «con cierta preparación» desde su país. Y el compromiso de la Fundación con ellos se refiere al primer año, donde reciben esas 700 horas de español, «una vez que acaban el curso, se matriculan en la Universidad y ya está, aunque se les echa una mano y se habla con todo el mundo», asegura Sánchez Tregón.

La Universidad de Valladolid, que cuenta con un Centro Oficial de Idiomas, no incluye en sus enseñanzas el español para extranjeros. Ahora la cuestión es si encargará de certificar oficialmente el nivel de los estudiantes antes de permitirles realizar la matrícula.

«El problema de estos estudiantes era la barrera del lenguaje», reconoce Ángeles Sobaler. «Se hizo este convenio con un centro o una empresa que aportaba la preparación de estos estudiantes en lengua española, pero sigue siendo el gran problema. Por más que los alumnos quieran implicarse lo más posible y que los profesores les dediquen sesiones extra, superar las primeras fases del Grado es muy complicado si no han aprendido suficientemente el idioma». Y si no lo superan, la respuesta del Gobierno es que deben abandonar el país.

Recurren a la vía legal para evitar la expulsión

Los estudiantes chinos han buscado un abogado que les asesore sobre el procedimiento a seguir para intentar evitar la deportación. Según fuentes consultadas por El Norte, se sienten «engañados» por una situación que les deja desamparados, con unos estudios recién iniciados que no podrán concluir. Tomás Sánchez Tregón admitía que algunos estudiantes le habían preguntado cómo podían actuar ahora, «pero con la carta, que poner que es una resolución definitiva, poco se puede hacer». La vicerrectora de la UVA, Ángeles Sobaler, considera igualmente que es «un problema legal» y advierte de que el abogado de los estudiantes no se ha puesto en contacto con la Universidad. Ni siquiera hay constancia de que se les concediera la prórroga en la UVA pese a su bajo rendimiento.

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