¿Y dónde te ha tocado?

Mister Bean 4./Óscar Blanco
Mister Bean 4. / Óscar Blanco

Más de 140 atracciones hacen las delicias del público en el Real de la Feria, sin noria, pero con tres montañas rusas y las tradicionales tómbolas

Jesús Domínguez
JESÚS DOMÍNGUEZ

No hay feria que se entienda sin sus luces y sin sus sonidos. Y si alguien las ha pisado este año, como todos los anteriores, habrá salido con el soniquete de la Tómbola Antojitos, en el que, cada vez que te toca un premio –y cuanto más grande, con más razón– te invitan a responder a la pregunta que te hagan tus amigos de «¿y dónde te ha tocado…?» con ese «en la Tómbola Antojitos» que, desde ya, les acompañará el resto del día. Eso les pasará siempre y cuando no sucumban a deshora a Camela o Bad Gyal o siempre que no pasen antes por esa montaña rusa en la que un Súper Ratón les dice «a que te como, a que te como» antes de reírse de manera contagiosa.

Las atracciones permanecerán abiertas hasta el próximo 29 de septiembre

Esta atracción es, año tras año, una de las estrellas, junto a las otras dos montañas rusas o a Mister Bean 4. Con ellas rivalizan en esta ocasión el vértigo y la velocidad de Crazy Bob y una renovada Mansión del Terror, a tenor de los muchos visitantes que le echan arrestos para enfrentarse a Freddy Krueger y sus aterradores amigos. «Es una de las cuatro atracciones que han vuelto este año, junto al Barco Pirata, La Cazuela y el Gusano Loco», recuerda Juan Ignacio Arcos, presidente de la Asociación de Feriantes. Por contra, con respecto a otras ediciones no están ni el circo ni la noria. «Nos habría gustado que estuviesen. La noria que suele venir es la desmontable más grande de España, tarda una semana entre montar y desmontar y no le daba tiempo a atender todos los compromisos», lamenta Arcos.

El 22, Día del Niño

Últimamente esos procesos han sido en ocasiones contrarreloj debido a que los primeros días de la feria de Bilbao y los primeros de la de Valladolid coinciden desde que las dos ciudades cambiaron sus fechas. Sin embargo, eso no es óbice para que en este mismo 2019 haya un total de 142 atracciones, dos más que el año pasado. Y es que su montaje no es fácil: no en vano, comenzó el pasado 24 de agosto, «con más tiempo y con calma», porque hacerlo del tirón y con unos plazos menores «sería inviable». Desde entonces, y gracias a la constante colaboración entre el Ayuntamiento y la Asociación de Feriantes, que cuenta con su propio ingeniero y con protocolos de seguridad añadidos a los del Consistorio, se pergeñó la construcción de esta suerte de parque de atracciones que abrió el día 6 y que se mantendrá abierto hasta el 29 de septiembre.

La noria, la más grande de las desmontables, no se ha instalado por falta de tiempo

El precio es prácticamente el mismo «por gremios»: las atracciones infantiles rondan los tres euros y las de adultos los cuatro, siendo el pase a la más cara de 4,5 euros. Para evitar «una guerra de precios», son los propios feriantes quienes los fijan; lo hacen en función de su público objetivo o de si son montañas rusas. El domingo 22, con todo, será el conocido como Día del Niño, cuando las entradas valdrán dos euros.

Garantía de seguridad

Juan Ignacio Arcos no duda cuando se le pregunta por la calidad de la feria: «Es una de las mejores de España, si no la mejor. Pocas pueden jactarse de tener tres montañas rusas. La Mansión del Terror ha pasado de tener cuatro pisos y 24 metros a cinco pisos y 30 metros; es una de las más grandes de Europa. Además, este año tenemos un plano en el que aparece dónde está situada cada atracción, contamos con unos buenos servicios, varios puntos de encuentro, un servicio médico propio» y esas garantías de seguridad que comienzan con la misma documentación de los aparatos y de los automóviles que acceden al Real de la Feria hasta el montaje, que repasa el ingeniero que trabaja con la asociación.

Anualmente esta abre el proceso de solicitudes en los primeros meses, en los cuales aquellos que no tienen su terreno pueden optar a uno de los sobrantes siempre que acepten regirse por los acuerdos de la feria, tanto en cuanto al precio como a la normativa.

Y los que vienen suelen volver o quedarse, pues si no son de Valladolid, salvo coincidencia como la comentada, saben de la fidelidad del público vallisoletano, que no huye del soniquete de turno ni de las luces ni de las músicas. Porque en la Plaza Mayor no, pero en el Real de la Feria siempre cantan Bad Gyal y Camela.