Las claves de la obra en el Puente Mayor

El Ayuntamiento responde a las principales dudas y quejas ciudadanas surgidas por el arreglo del paso más antiguo sobre el Pisuerga en Valladolid

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

El paso sobre el Pisuerga más antiguo de la ciudad, el Puente Mayor que comunica La Victoria con el centro, afronta la fase final de sus obras con la vista puesta en los últimos días de septiembre y el objetivo de que, a partir de entonces, el puente luzca ya su renovada imagen. Las obras (que comenzaron a mediados de mayo, con una inversión de 285.000 euros) avanzan a un ritmo mayor de lo previsto en un primer momento, cuando se fijó octubre en el horizonte, por lo que los trabajos podrían finalizar semanas antes de lo anunciado, según confirmó el concejal de Urbanismo, ManuelSaravia. Después de una visita a las obras, el edil responsable del área, y el regidor, Óscar Puente, contestaron a las dudas y quejas que sobre estos trabajos han planteado los ciudadanos en el teléfono 010 y la sección 'El alcalde responde' de El Norte.

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¿Por qué no se devuelve el puente a su estado original?

«Es el comentario más general que estamos recibiendo», reconocen desde el equipo de Gobierno: la propuesta de devolver el puente a su estado original, «o mejor dicho, al previo al ensanche realizado hace unas décadas, cuando se incorporaron voladizos para las aceras».Eso permitiría eliminar los elementos postizos, en particular las tuberías y conducciones que lo afean. «Es una buena propuesta, pero muy cara», reconoce Puente. Saravia ahonda en la respuesta: «Eso requeriría, en primer lugar, la construcción de un elemento paralelo por el que desviar todas las conducciones, especialmente las de abastecimiento de agua potable(incluido el anillo de mil milímetros, la mayor conducción de la capital).

La solución pasaría por una pasarela peatonal, aguas abajo del Puente Mayor, con un cajón que albergara estas conducciones. Una vez desviadas todas esas redes, se podría acometer la reforma integral del puente, «eliminando todos los conductos y voladizos y restaurando las piedras». El coste rondaría los cuatro millones de euros, una cantidad «de la que no se disponía en el momento de plantear las obras actuales, de alcance más modesto». Así, aunque el Ayuntamiento no descarta en un futuro una intervención radical en el Puente Mayor, de momento defiende la que se está llevando a cabo, con el ensanche de las aceras, la renovación del alumbrado y la sustitución de la valla de seguridad que separa las aceras de la calzada.

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¿Por qué se cambian las farolas? ¿No daban más luz las anteriores?

Desde el Ayuntamiento defienden que el cambio de farolas era una de las principales urgencias que había que «acometer sin falta». «Las anteriores columnas, de fundición gris, antiguas y frágiles, habían sufrido múltiples roturas y acumulaban muchas reparaciones mediante soldaduras». Los técnicos municipales aconsejaron su sustitución porque algunas presentaban «situación de riesgo».

El problema con el que se encontró el Consistorio era que ya no se fabricaba ese modelo y, llegado el caso, era mejor optar por un material «de fundición dúctil, mucho menos frágil y más consistente». Para ello, se han elegido unas columnas que son compatibles con las luminarias (faroles), sustituidas hace años con lámparas de bajo consumo. Las viejas columnas eran «más barrocas», explica Saravia, quien describe las actuales como «menos recargadas, de un estilo clásico.

Se eligieron, sobre todo, porque ocupan menos anchura de acera que los modelos más historicistas, lo cual es importante cuando hacemos una intervención en la que se incrementa la anchura de las aceras, que era una de las principales protestas vecinales». Antes había 40 faroles. Ahora serán 34, «sin que haya un menoscabo de buena iluminación, ya que los nuevos puntos de luz evitan las zonas oscuras intermedias y no provocan excesos de luz en el entorno de cada columna».

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¿Por qué se sustituye la valla de separación entre la acera y la calzada?

Al ensancharse las aceras, era imprescindible desplazar la barrera de protección entre acera y calzada, peatón y vehículo. La anterior «estaba en mal estado y no cumplía las exigencias actuales», ya que estaba pensada para carretera, y no para un «entorno urbano». El modelo elegido es «I+D vallisoletano», ideado por Cidaut y la Universidad de Valladolid. Desde el punto de vista del peatón, tiene más altura y «no es escalable». Además, para los ciclistas y motoristas ofrece perfiles que no son agresivos (como aristas o ángulos abiertos). Su objetivo principal, en todo caso, es la contención de vehículos: evitar las salidas de vía.

«Desde el punto de vista estético, es cierto que si hubiera existido un modelo de estilo más clásico y que cumpliera con las prestaciones que ofrece el elegido (incluida su homologación), se podría haber utilizado», reconoce Saravia, consciente de que hay voces que lo definen como «demasiado moderno» para un puente histórico. Pero desde Urbanismo defienden que se trata de la mejor opción de seguridad para vehículos y peatones.

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¿Por qué no se repara la barandilla exterior?

Junto a la estructura de piedra, tal vez sea esta barandilla exterior uno de los signos distintivos del Puente Mayor. «Es evidente que precisa un repaso, pero su solidez y seguridad permite su mantenimiento». Estas tareas no se han incluido en el proyecto principal del puente, aunque el Ayuntamiento tiene previsto acometer revisiones y reparaciones de la forja o cerrajería con el propio personal municipal. «Para no frenar el ritmo de las obras contratadas, se ha optado por posponer los trabajos de esta barandilla hasta que terminen los que está realizando la empresa contratista».

Así, la intención municipal es que en octubre, una vez concluida la obra principal, la brigada de forja del Ayuntamiento pueda «reparar y rectificar en lo posible» estas barandillas exteriores, «que serán pintadas con el mismo tono que el resto de elementos».

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¿Por qué el suelo es de caucho flexible y parece que hay movimiento al pisar en ciertos puntos?

«El pavimento de caucho es similar al de la pasarela Gómez Bosque (entre La Rubia y Arturo Eyries) y allí está dando buen resultado», explica Saravia. Por eso, se ha optado por esta solución también en este puente. ¿Por qué parece que hay un 'efecto muelle', que hay un ligero movimiento en el puente? Aquí la explicación es un poco larga, pero tiene que ver con la tipología del puente. «En realidad, se trata de dos puentes adosados entre sí (el primero patrocinado por Doña Eylo Alfonso, en torno al año 1080)», explica Saravia.

Estos dos puentes adosados hacen que «la sillería de los ojos no se comporte igual aguas arriba que aguas abajo». A este puente se añadieron unos voladizos y luego se colocaron losas de hormigón armado, «que en los últimos años acusaban deterioro por agrietamiento, pérdida de recubrimiento de las armaduras y degradación del espesor». Por eso, se optó por un revestimiento «que protegiera a los peatones de los tropiezos, por las diferencias entre las losas, y recubriera la superficie para evitar la degradación».

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La elección: piezas de chapa galvanizada, «cuya flexibilidad hace que se aprecie un ligero movimiento al ser pisadas, especialmente en aquellos puntos en que no se ha conseguido regular totalmente las imperfecciones previas de las losas de hormigón».

Desde el Ayuntamiento recuerdan que la sensación «de ligero movimiento no tiene mayor trascendencia y en ningún caso peligro, aunque a algunas personas pueda producir cierta inquietud». Además, apuntan que un efecto parecido se produce en algunas pasarelas con pavimento de madera o en el Museo de la Ciencia, «cuyo suelo se cambió a chapas perforadas de aluminio y al que ciertos peatones tardaron en acostumbrarse», explica Saravia. El alcalde, Óscar Puente, concluye que «las obras sobre construcciones antiguas suelen ser difíciles y más en este caso, en el que ha habido múltiples actuaciones a lo largo de los siglos».

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