Cinco campamentos educan a 75 jóvenes en un ocio alternativo al uso de móviles

Dos jóvenes participan en el juego de Pasapalabra, en el campamento de desintoxicación digital de Campaspero. /A. Ojosnegros
Dos jóvenes participan en el juego de Pasapalabra, en el campamento de desintoxicación digital de Campaspero. / A. Ojosnegros

La Diputación enseña a adolescentes a utilizar las redes sociales ante los «peligros» que entrañan

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTE

La frase suena casi apocalíptica entre los chavales que soplan entre 12 y 15 años de edad. «Hoy no tendréis móvil, no lo podréis utilizar». Nervios e incertidumbre no tardan en asomar en los rostros de estos hijos de la generación digital, de los que siguen los patrones de consumo de internet y de comunicación vía teclado. «Hoy aprenderéis a vivir sin teléfono», prosigue la frase, casi lapidaria en la vida de estos adolescentes. Porque el objetivo es que la próxima vez que estos chavales cojan su móvil estén alerta sobre los peligros que entraña un mal uso o irracional de las redes sociales y el abismo al que se asoman cada vez que abren una cuenta en facebook o instagram. «Que estén informados, que valoren para qué quieren utilizar un teléfono y que tomen las precauciones precisas para hacer un buen uso», resume Almudena Gutiérrez, de la Fundación Aldaba Proyecto Hombre.

Con el objetivo de «reeducar» a 75 adolescentes del medio rural en un ocio alternativo a las nuevas tecnologías y enseñarles a realizar un uso adecuado de su teléfono móvil, la Diputación ha desarrollado este verano cinco campamentos de «desintoxicación digital» en los que ha aleccionado a jóvenes de entre 12 y 15 años en la prevención de los peligros que entrañan las redes sociales. «No se trata de que no utilicen los teléfonos, sino que lo hagan de forma correcta». ¿Cómo lo consiguen?

Desde primera hora de la mañana, los participantes, en los municipios de Olmedo, Tudela, Tordesillas, Mayorga y Campaspero, forman varios grupos para enfrentarse a un 'Pasapalabra' peculiar. Cada resultado, correspondiente con una letra del alfabeto, está vinculado a nuevas tecnologías. «Con la R» –enuncia Almudena Gutiérrez– «Me meto en tu perfil y suplanto tu identidad». Hugo, 12 años, natural de Cornellá y veraneante en Campaspero, no tarda en responder: «Robar». La respuesta es válida, así que la técnico de Proyecto Hombre –colectivo con un cada vez mayor número de jóvenes dependientes de redes sociales–, completa el juego con una recomendación. «Ojo a quién aceptáis como amigo en una red social, ojo con enviar fotos subiditas de tono a tu churri, que después te deja ¿y qué pasa?». Y sigue, enumerando letra tras letra aquellos peligros que entraña internet, esa recomendación de tapar la webcam con una pegatina, de construir una contraseña lo suficientemente fuerte para no ser pirateada, de pensar dos veces qué foto se sube a instagram «porque luego puede aparecer donde menos lo esperéis» y de no dejar nunca grabado el número de una tarjeta de crédito en una web. Raquel, de 13 años, le interrumpe. «Eso me pasó a mi, que perdí el ipad y mis padres tuvieron que llamar al banco para desactivar las tarjetas». Los demás, escuchan. Y se empapan de aquellas lecciones que la Diputación les da para crecer de forma segura de forma paralela a las redes sociales.

Mindfullness para relajar

La jornada sin móvil transcurre después con una sesión de Mindfullness con la que Marta Bernardo, la profesora, intenta captar su atención y concentración. Porque está demostrado, recuerda Almudena Gutiérrez, que un uso desmesurado del móvil afecta a la capacidad de concentración y, por tanto, al rendimiento escolar.

Tras una comida y momento de esparcimiento en la piscina municipal de cada localidad, la jornada prosigue con talleres y una sesión de evaluación donde cada participante expondrá sus conclusiones. Las de Henar y Ainhoa, de Valladolid y Madrid respectivamente, pero habituales de Campaspero en verano, están claras: «Al final aprendes qué cosas puedes hacer cuando no tienes nuevas tecnologías como whatsapp o una videoconsola». Para Sara, de 13 años y del mismo pueblo, es similar. «Y no he echado de menos el móvil porque al final hemos estado entretenidos».

Con estos campamentos, que han logrado prácticamente el 100% de ocupación en todos los municipios, la Diputación pretende dar continuidad a la iniciativa desarrollada el pasado año en la finca Matallana, donde se dieron cita durante varios días personas con dependencia a internet, teléfonos móviles, juego online y otras problemáticas vinculadas con los medios digitales. Solo que esta vez ha querido ampliarla a los adolescentes, «que son el colectivo más vulnerable para desarrollar esta dependencia».

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