Más rojos que los comunistas

En 1977 la extrema izquierda proponía la ruptura total con la dictadura franquista y un referéndum para elegir entre Monarquía y República

Más rojos que los comunistas
ENRIQUE BERZAL

«Exigir la formación de un república democrática»; salir de la crisis «a costa del poder económico de los monopolios» y por medio de «una reforma profunda que implique la nacionalización de los sectores básicos y una reforma agraria de carácter revolucionario»; y «asumir todas las reivindicaciones pendientes de los sectores populares».

Aunque no se lo crean, estas propuestas no obedecen al ideario de un grupo político actual, alternativo al «bipartidismo» reinante, sino que las hizo públicas El Norte de Castilla el 27 de febrero de 1977, con motivo de la salida en escena de la clandestina Organización Revolucionaria de Trabajadores de Castilla y León, uno de los más destacados «grupúsculos» de la «izquierda radical» durante la Transición. Eran formaciones minoritarias, ubicadas mucho más a la izquierda del Partido Comunista e imbuidas de una cultura política revolucionaria, cuyos modelos eran los consejos obreros y la democracia asamblearia. Apostaban por la ruptura total con la dictadura franquista, no aceptaban el anquilosamiento de la URSS ni las posiciones pragmáticas y revisionistas de los partidos socialista y comunista; en último término, esta izquierda radical y utópica se decía portadora y vanguardia de la auténtica revolución socialista.

En Valladolid, la izquierda revolucionaria surge a principios de los años 70, muy unida a tres focos de contestación a la dictadura franquista: Universidad, movimiento vecinal y movimiento obrero. Abundaban en ella los estudiantes universitarios y militantes obreros que trabajaban en las fábricas más importantes de la ciudad.

Aparte de la ruptura democrática, planteaban un modelo de acción revolucionaria basada en dos fases o etapas: una «democracia popular» asentada sobre el pacto burguesía-proletariado y encaminada a luchar contra la oligarquía y el imperialismo, y la fase plenamente socialista, consistente en una «República popular-proletaria» que supondría la extinción total de la clase burguesa. Al no ser legalizadas por el gobierno antes de las elecciones generales de 1977, estas formaciones hubieron de concurrir a las mismas bajo la fórmula de la agrupación electoral. En Valladolid, las más destacadas en este periodo fueron el PCEi-PTE, la ORT y el MCE.

A principios de 1970, el Partido Comunista internacional (PCEi), escisión radical del PCE que en 1975 pasará a denominarse Partido del Trabajo (PTE), gozaba de gran predicamento entre los estudiantes vallisoletanos. Estrechamente ligada, en un principio, a un núcleo del Frente de Liberación Popular existente desde 1967 en las Facultades de Ciencias y Medicina, así como a la contestación política universitaria, muchos de sus militantes pertenecían al sector juvenil, la Joven Guardia Roja, cuya figura más destacada era José Luis Cancho.

Entre los militantes pioneros de este partido, todos ellos estudiantes universitarios, figuraban María del Carmen García de Frutos, Víctor Matilla, Antonio Jesús José Frade, Rafael Simón Marín, Luis Martínez de Tejada, María Asunción Pereda y Rita María Ortega Alberdi. Constituido el Comité Regional de Castilla (Norte) del PCEi en 1971, en él irán sobresaliendo militantes como los hermanos Hermosa, Valentín Merino, María Victoria Lantarón, Carlos Valbuena, Purificación Martín, Ovidia Vinuesa, Francisco Manuel Martín Parra, Joaquín Castrillón, Miguel Casado, Jorge Simón, Fernando Urdiales, Casilda Urbiola, Miguel Carbajo, Carlos Castro del Val, Teresa Toquero, etc.

Cuando a partir de 1975 pase a denominarse definitivamente Partido del Trabajo de España (PTE), Valentín Merino ocupará su secretaría provincial, Alfredo Gutiérrez Abad será su representante en Coordinación Regional de Castilla y León, y Julio Tejerina Lobo, el secretario político. De cara a las elecciones de junio de 1977 se presentará como Frente Democrático de Izquierdas, con Julio Tejerina, Fernando Moráis, Adriano Viejo, María Victoria Lantarón y Justino Zurdo como candidatos al Congreso, y Martín Parra para el Senado.

La Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), por su parte, se creó en Madrid en 1969 a partir de la denominada Acción Sindical de Trabajadores (AST), y contaba también con una Unión de Jóvenes Maoístas y con una sección sindical, el Sindicato Unitario (SU). Muy destacada en la Universidad y en labores de apoyo a obreros en huelga, la ORT vallisoletana contó con responsables a nivel local y regional como Juan Manuel Valverde, José Ángel Aguirre y Luis Palomo.

Dentro del primer grupo fundador figuraban también Javier Cantalapiedra, encargado de las relaciones con otros partidos y representante durante mucho tiempo en Coordinación Democrática, el ex líder provincial de Izquierda Unida, Javier Gutiérrez Hurtado, fundador del partido en Burgos y responsable del Movimiento Campesino Regional; Miguel Jesús Sánchez Hernández, Rosa María Álvarez Repiso, José Luis Álvarez Rodríguez, Fernando Richard y Luis Gil. En las elecciones de junio de 1977 se presentó como Agrupación Electoral de Trabajadores, con Aguirre, Valverde, Sánchez Hernández, Álvarez Repiso y Gutiérrez Hurtado como candidatos.

En 1979, PTE y ORT decidirán unirse bajo el nombre de Partido del Trabajo (PT), acuerdo que en Valladolid se traducirá en una candidatura unitaria para las elecciones municipales; sin embargo, a los pocos meses, esta nueva formación, liderada por Valentín Merino, no tardaría en desaparecer de la escena política. Además, ORT y PTE asumieron una orientación cada vez más favorable a la reforma política, al contrario que el resto de la izquierda radical, fiel a la ruptura.

Así se mostró en todo momento el denominado Movimiento Comunista (MC), cuyos orígenes más remotos se sitúan en una escisión de ETA ocurrida en 1966. El MC, que primero se llamaría Movimiento Comunista Vasco, nació como tal en 1972 y se definía como partido marxista-leninista. La creación y posterior andadura de esta formación en Valladolid aparece íntimamente ligada a la labor de estudiantes universitarios procedentes del País Vasco y a militantes como Manuel Llusia Nieto y la abogada Doris Benegas, famosa ésta por su participación en las huelgas de FASA.

El MC vallisoletano se nutrió en buena medida de jóvenes universitarios y miembros de Comisiones Obreras pertenecientes a las industrias más importantes de nuestra ciudad, muy activos en los movimientos de oposición al Régimen. Junto a Llusia y Benegas estaban, entre otros, Javier Cordovilla, Roberto Muro, María de las Mercedes Purificación Jiménez, José María Alonso Franch, Venancia Rodríguez y un grupo de obreros que, desde CCOO, participaron en varias huelgas y conflictos de la época: Eduardo López Cornejo y Cecilio Rojo en FASA, Alberto Almohalla y Víctor Ruiz en SAVA, Luis Bernardo Molinello en Westinhouse, y, sobre todo, el ex dominico Gonzalo González Alvarez, líder obrero de la Construcción y persona muy destacada en la Asociación de Vecinos de las Delicias.

López Cornejo, Alonso Franch, Víctor Ruiz, Doris Benegas y Jesús Castán fueron los candidatos a las elecciones de junio de 1977, a las que el MC concurrió como Candidatura Unitaria de Izquierda Regionalista.

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