Las huellas de la Legión Cóndor en Valladolid

Voluntarios alemanes llegaron a la ciudad afectos al Cuartel General del Ejército del Norte, y dejaron dos millones de pesetas en suministros

Suboficial de la Legión Cóndor en la calle Ferrari eL 18 de mayo de 1938 junto a otras tres personas; una de ellas con El Norte de Castilla en la mano. /
Suboficial de la Legión Cóndor en la calle Ferrari eL 18 de mayo de 1938 junto a otras tres personas; una de ellas con El Norte de Castilla en la mano.
ENRIQUE BERZAL

La escena, a pesar del grave momento que se vivía, es alegre y distendida. Tiene lugar en la calle de Ferrari y congrega a cuatro individuos, dos de ellos con uniforme militar. El protagonista se muestra exultante. Curiosamente, uno de quienes le observan lleva consigo un ejemplar de El Norte de Castilla en la mano izquierda.

Poco o nada tendría de particular la fotografía si no fuera por la fecha en que fue tomada y por la procedencia de su personaje central. Obsérvenla con atención. La montaña de sacos terreros apilados al fondo, en medio de los soportales que conducen a la Fuente Dorada, arroja pistas sobre el momento histórico en que fue tomada; el uniforme del personaje que se muestra tan ufano, también.

Pero el dato definitivo se encuentra tras la portada que arruga con su mano izquierda el hombre que nos da la espalda. «Las tropas de España siguieron ayer avanzando en el frente de Teruel», reza, en efecto, la página doblada de El Norte de Castilla. Se publicó el 18 de mayo de 1938, en plena Guerra Civil. De ahí los sacos terreros; y de ahí, también, la presencia de ese militar tan singular que, pitillo en mano, se ríe a carcajadas al lado de tan alegre comparsa. Se trata de un suboficial de la Legión Cóndor, fuerza voluntaria alemana que vino a España a combatir junto al Ejército sublevado.

La instantánea forma parte de la inmensa colección puesta a la venta vía internet por el alemán Oliver Kolb. En total, más de 13.000 artículos de factura similar. La adquirió Ramón Sampietro junto a otras muchas fotografías que recrean momentos históricos de la Legión Cóndor en Valladolid y en otras provincias españolas. Él fue el primer sorprendido cuando la tuvo en sus manos.

«Soy coleccionista por afición, especialmente de artículos fotografías la mayor parte- relacionados con la historia de Valladolid. En Ebay de Alemania me encontré una enorme colección sobre la Legión Cóndor que ofrecía Oliver Kolb, aunque con datos equivocados; por ejemplo, localizaba varias fotografías en Burgos, cuando, en realidad, se hicieron en Valladolid. Compré más de 60. Cuando me llegó ésta de la calle Ferrari, me quedé sorprendido: no me llegó en papel sino en negativo. Es única», explica Sampietro, a quien le gustaría dar salida a esta valiosa documentación a través de instituciones que puedan ponerla a disposición de investigadores o mediante algún tipo de publicación.

«Solo me mueve la afición por la historia de Valladolid, el coleccionismo», reconoce Sampietro; «me da igual el bando o la ideología que aparezca en las fotografías, no me encasillo ni me identifico con ninguno de ellos. He realizado una inversión en algo que me gusta y que, sinceramente, creo que puede ser rentabilizado a favor, por ejemplo, de alguna ONG u otra obra social a través de algún convenio con archivos que pongan las fotografías al servicio de los interesados». Entre dichas fotografías no faltan escenas de la vida cotidiana en el Valladolid de la contienda, instantáneas de la Plaza Mayor y calles adyacentes, incluida ésta que muestra al soldado de la Legión Cóndor con El Norte de Castilla en primer plano.

Presencia aleman

Llegados a este punto, puede que usted se pregunte qué demonios pintaba la Legión Cóndor en Valladolid en plena Guerra Civil, cuando la ciudad del Pisuerga formaba parte de la retaguardia y estaba, por tanto, a salvo de combates directos. No solo eso, sino que es bien sabido que el grueso de estas tropas voluntarias en la región castellana se encontraba en León, de ahí el dicho: «León de los alemanes, Valladolid de los italianos».

Y es que la Legión Cóndor constituyó la principal aportación militar de la Alemania hitleriana al Ejército de Franco. Se trataba de una unidad voluntaria predominantemente compuesta por miembros de los distintos cuerpos y servicios del Arma Aérea, aunque también englobaba a unidades del Ejército de Tierra y de la Marina de Guerra.

Sin embargo, aunque los 6.500 hombres de la Cóndor que llegaron a España vinieron a combatir y a probar material de guerra, por lo que llegaron a participar en las batallas más importantes de la Guerra Civil al lado de los sublevados, su presencia tampoco faltó en ciudades de retaguardia como Valladolid. César de Miguel, hijo del que fuera vicecónsul de Alemania por esas fechas, César de Miguel González, certifica que fotografías como la que nos ocupa no eran infrecuentes: «Mi padre se encargó de todos los trámites necesarios para traer a la Legión Cóndor. Vinieron bastantes alemanes a Valladolid, sobre todo porque en el viceconsulado, que luego fue consulado general, necesitaban papeles y documentación. Eran unos tipos estupendos».

En efecto, Valladolid no tardó en acostumbrarse a la presencia de voluntarios alemanes en sus calles: «Aunque se decía que ya por otro sitios había italianos, aquí los primeros que aparecieron fueron los alemanes. En todos los camiones campeaba un letrero: Legión Cóndor. En algunos, grupos de mocetones rubios con grises uniformes saludaban a la gente, que pronto se agolpó en las aceras. Por primera vez vi la estrella de tres puntas de la marca Mercedes en automóviles y camiones», destaca un testigo de aquellos acontecimientos en el libro Los años difíciles.

El hecho de que hombres como el suboficial de la foto formaran parte del paisaje cotidiano de la ciudad del Pisuerga se debía, entre otras circunstancias, a que Valladolid era una localidad muy importante en la retaguardia nacional. En ella estaba ubicada, en efecto, la jefatura del Ejército del Norte, pieza clave en la estructura del Ejército sublevado, primero a las órdenes del general Mola y luego a las de Dávila, a lo que habría que sumar la presencia del Hospital Militar, el Parque de Artillería, la Academia de Caballería y varios regimientos que tenían aquí su sede (Caballería, Infantería, Artillería).

Es más, el historiador Raúl Arias señala que en Valladolid quedó ubicado, en un primer momento, el parque y los repuestos del grupo de carros de combate (Imker Drohne) de la Legión Cóndor, extremo que, sin embargo, Lucas Molina, experto en la historia de esta tropa voluntaria, pone en duda: «El parque y los repuestos del grupo de carros de la Cóndor se establecieron temporalmente en la localidad madrileña de Cubas de la Sagra y se desplazaron con la sección de carros por el territorio nacional mientras combatía. Lo más probable es que los voluntarios que estaban en Valladolid fueran gente afecta al Cuartel General del Ejército del Norte, y que estuviesen en el depósito de municionamiento o en el parque de Artillería». Lo que sí está documentada es la presencia, en abril de 1937, de una Unidad de Intervención dentro del Servicio de Guerra Química creado en Salamanca.

Sea como fuere, la realidad es que los voluntarios de la Legión Cóndor se hicieron notar entre los vallisoletanos de aquellos años. Existen fotografías, por ejemplo, que acreditan su afición a los cafés y al paseo por el Campo Grande y demás zonas céntricas de la ciudad, como la calle de Santiago o la Plaza Mayor.

Círculo alemán

Su centro de reunión era el Club o Círculo Alemán, situado en la Acera de Recoletos, junto a la Casa Mantilla, muy cerca del Viceconsulado de Alemania, ubicado éste en el número 19 de la calle Miguel Íscar. El Norte de Castilla documenta, además, diversas actividades en las que se implicó la Legión Cóndor a favor del Ejército sublevado en la ciudad.

Así, en febrero de 1939, «testimoniando su admiración al Caudillo», los voluntarios de la Cóndor le hicieron entrega de un cheque de 150.000 pesetas para que lo emplease a los fines que quisiera; acto seguido, Franco lo donó a Auxilio Social, institució a favor de los huérfanos de la guerra a la que al mes siguiente los alemanes volvieron a ayudar con 1.267,76 pesetas, producto de una tómbola benéfica organizada por ellos mismos.

Tampoco faltó la Legión Cóndor a los actos multitudinarios celebrados con ocasión de las victorias más importantes del Ejército sublevado. El 28 de marzo de 1939, por ejemplo, los voluntarios alemanes participaron con su banda de música en la celebración de la toma de Madrid por parte de las tropas franquistas, y su concierto en la Plaza Mayor fue muy aplaudido.

Admirados por buena parte de la población, los alemanes de la Cóndor recibían un salario elevado, de ahí que fueran atendidos solícitamente en comercios, bares, tascas y lugares de alterne. César de Miguel recuerda, por ejemplo, las imponentes fiestas que celebraban en el Club Alemán de la Acera de Recoletos.

Su vida no desentonaba de la de cualquier otro soldado en la retaguardia. Paulatinamente fueron aprendiendo el idioma y haciéndose entender entre la población, al tiempo que empleaban su tiempo de ocio como cualquier otro combatiente. No era inusual verlos en bares y tabernas, en cabarets musicales y en tertulias. Mostraban gran afición por la fotografía y solían retratarse con los lugareños de la zona no pocos venían a España con su propia cámara-, incluso disponían de intendencia propia que les llegaba semanalmente de Alemania, incluidas el agua y la cerveza.

Ya es significativo, a este respecto, que tras su marcha dejasen en nuestra ciudad un importante stock de productos de alimentación y aseo valorado en dos millones de pesetas, «algunos productos muy necesarios y agotados en nuestro comercio»: la noticia saltó a las páginas de El Norte en julio de 1939; tras arduas y complicadas negociaciones, dicho stock terminó siendo cedido a la Central Nacional Sindicalista, con objeto de «facilitar el abastecimiento del comercio de esta capital y provincia, en condiciones convenientes en precio y calidades».

La fiesta de despedida de la Legión Cóndor de Valladolid se celebró el 16 de mayo de 1939, por la noche, en el Club Alemán, con un acto que, según El Norte de Castilla, «se desarrolló dentro del más fervoroso cariño y adhesión a los valientes caballeros del aire», y al que acudieron «distinguidas damas y el vicecónsul y secretario de la representación de dicha nación en Valladolid». Como solía ser habitual, se entonaron los himnos de España y Alemania «y se vitoreó entusiásticamente a Hitler y al Caudillo Franco».

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