La escritora Violeta Monreal acerca su trabajo a los alumnos del colegio Santa Clara de Cuéllar

La escritora Violeta Monreal acerca su trabajo a los alumnos del colegio Santa Clara de Cuéllar

«Los niños primero se tienen que construir y después ya ser lectores»

MÓNICA RICO Segovia

El Centro de Educación Infantil y Primaria Santa Clara, de Cuéllar, trabaja este año como hilo conductor del curso ‘las emociones’, en torno a las cuales gira buena parte de su programación habitual. También es importante dentro del plan de fomento de la lectura del colegio, ante lo cual surgió la idea de invitar a una escritora o ilustradora que de alguna manera reflejara las emociones en sus libros.

Así surgió la idea de invitar a una ilustradora reconocida internacionalmente como es Violeta Monreal, a la que el director del centro, Agustín Gallego, había conocido en un Encuentro Iberoamericano de Educación al que asistió. «Vimos que trabajaba mucho el tema de las emociones a través de las ilustraciones y algunos cuentos que había escrito, y decimos contactar con ella». Así, antes de Navidad se valoraron los libros que ha ilustrado y escrito, y los alumnos del centro, con la colaboración de la editorial Anaya y las familias, adquirieron algunos, que se han estado trabajando en el centro durante todo el mes de enero, así se consigue «un trabajo previo a nivel de aula, dentro del plan de fomento de la lectura, y también en la biblioteca», afirmó Gallego.

Cómo Violeta Monreal sólo disponía de una jornada para acudir al colegio, la actividad se diseñó para alumnos desde tercer curso de infantil hasta cuarto de primaria, quienes disfrutaron ayer de las lecciones de la autora e ilustradora, que también recibió distintos regalos por parte de los alumnos. Así, los de tercero elaboraron un cuento musical con algunos de sus personajes, mientras que los de cuarto elaboraron marcapáginas, algunos de los cuales le regalaron. Además, parte del colegio se encontraba decorado con trabajos relacionados con los cuentos de la autora. Así, durante toda la mañana de ayer, por cursos, los alumnos disfrutaron del arte en directo de Violeta Monreal, de sus historias y de su particular forma de ilustración, a través de papel rasgado. Se trata de una técnica consistente en crear dibujos con pedazos de papel. Según afirma la autora, el papel rasgado «se aleja del concepto de la perfección y admite la intervención del azar que, debido a la técnica, es lo que realza el resultado plástico final». De este modo, los niños cuando utilizan estas técnicas obtienen resultados muy vistosos y satisfactorios, ofreciendo una alternativa al modo tradicional de trabajo consistente en pintar y borrar. Muchos de los alumnos del colegio Santa Clara lo han probado en su trabajo previo a la visita de la ilustradora.

Transmitir

Pero además, la intención de Monreal era la de transmitir a los pequeños sentimientos y emociones. «Yo lo que intento cuando voy a un colegio es que los críos se queden con la sensación de que todos estamos relacionados, que todos dependemos unos de otros, pero que nuestro trabajo depende sobre todo del esfuerzo que hagamos nosotros y que no podemos pedir a las personas que cuiden las cosas, cuando, a lo mejor, nosotros no cuidamos nuestras cosas». Así, mientras rasga y pega papeles, Monreal habla de construirse, cómo cada persona se va construyendo según va creciendo y cómo va fabricando su personalidad, y «cómo tenemos que darnos cuenta de que somos como somos, y si lo sabemos, podemos mejorar». Todo ello de una forma muy dibujada, ilustrada y novedosa.

Monreal llegó al mundo de la ilustración tras estudiar bellas artes, pero es una amante de la educación, así muchas de sus colecciones de libros «son libros que ayudan a construirse a los niños». Respecto a la importancia de la lectura señaló tener la sensación «de que queremos hacer lectores demasiado pronto. Los niños primero tienen que construir, y después ya son lectores. Que la lectura nunca sea una tortura china o una montaña cuesta arriba, sino que, cuando ya están preparados para leer, todo vaya como la seda». Según destacó, sus libros son en parte preparatorios para la lectura, para ayudar a los niños a conocerse bien para estar preparados para el mundo adulto. Además, también ofrecen herramientas para que los profesores las puedan utilizar en el aula.

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