«Los alumnos preguntaban cómo era posible que la roca de Totalán no se pudiera romper más rápido»

Los participantes de la Olimpiada de Geología, ayer en las gradas del pabellón Pedro Delgado. /Antonio Tanarro
Los participantes de la Olimpiada de Geología, ayer en las gradas del pabellón Pedro Delgado. / Antonio Tanarro

La Olimpiada de Geología reúne a más de doscientos estudiantes de siete centros

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

¿Cómo venderle a un 'millennial' las virtudes de la Geología? «Este año nos lo están poniendo muy fácil», afirma Abel Herrero, profesor de Biología y Geología en el instituto Mariano Quintanilla. Los titánicos esfuerzos de los equipos derescate en Totalán (Málaga), donde está el pozo donde cayó y murió Julen, el niño de dos años que mantuvo en vilo a todo el país, han supuesto una clase de geología en la que la teoría, por desgracia, se ha convertido en práctica. Los estudios casi a tiempo real de una ciencia que suele vivir con menos pulsaciones han llevado el debate a clase. «Preguntaban cómo era posible que la roca no se pudiera romper más rápido. Y les explicábamos que había diques más duros que requerían detonaciones». La utilidad de conocer la geología de una zona es precisamente evitar los riesgos de no hacerlo. Y no hay mejor ejemplo. Así, más de 200 adolescentes segovianos exhibieron ayer sus conocimientos en la décima edición de la Olimpiada de Geología en el pabellón Pedro Delgado en un día de gala para una asignatura condenada a menudo al ostracismo.

La inquietud va más allá, desde los tuits del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre cambio climático a las olas de frío polar. Pero no hace falta irse tan lejos. «En Segovia lo tenemos muy fácil porque tenemos el problema de los desprendimientos en el colegio Carlos de Lecea, un testimonio más de geología viva. Los socavones de Los Hoyos o las rocas que afectaron el Monasterio de la Fuencisla», explica el profesor. El mensaje es claro: la geología permite conocer el entorno, cómo funciona el planeta, de dónde salen los recursos o cómo se relaciona la parte no viva del planeta con la no muerta. Los niños han trabajado modelando el relieve con realidad virtual, han visto en invernaderos los actores que afectan al crecimiento de plantas o han estudiado la movilidad en Segovia con concejales municipales.

La asignatura está presente a partir de 4º de la ESO; es una optativa de itinerario. Todos los alumnos que estudian ciencias cursan Biología y Geología. Ya en Segundo de Bachillerato se divide en Ciencias de la Tierra y Geología. «Tenemos el problema de que Geología no sale en los institutos porque la oferta no es compatible por horarios y profesores». De ahí el valor de la Olimpiada. Han participado siete institutos –Andrés Laguna, Mariano Quintanilla, Francisco Giner de los Ríos, María Moliner, Colegio Claret, Peñalara (La Granja de San Ildefonso) y Vega del Pirón (Carbonero el Mayor)–, lo que supone un avance frente a los últimos años. En total, unos 220 estudiantes, más un grupo de 15 alumnos del Quintanilla que ha hecho la función de colaboradores, y otra quincena entre profesores y ayudantes. «Ver a 220 chicos contestando preguntas de geología es increíble».

Respecto a otras olimpiadas que se celebran en sábado y están centradas en alumnos con una intención clara de participar, la de Geología asume su condición de ciencia minoritaria y busca darse a conocer. Por eso se celebra un viernes e incentiva que los alumnos se empapen. «El listón puede ser un poco más bajo porque hay chicos de todos los niveles, pero conseguimos que participe más gente. Geología es una asignatura más residual y esta es una forma de reivindicarla y conseguir que los chicos pasen un día lúdico».

Una 'app'

La olimpiada, organizada por Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, arrancó con un cuestionario previo sobre geología segoviana mediante una aplicación móvil; desde la Mujer Muerta a por qué la Biblioteca tenía fósiles de antiguos cangrejos. La jornada ha contado con tres mesas simultáneas de 36 preguntas que versaban sobre temas muy diversos: tipos de rocas, placas tectónicas, fósiles, elementos aplicados a las ciencias de la tierra, topografía o historias geológicos. Todo ello, con mayoría de alumnos de Bachillerato y organizado por un grupo de cuarto de la ESO.

Ha triunfado el Claret, que ha preparado con detalle el concurso: Alejandro Cardiel y Jorge Gil fueron los primeros clasificados; Míriam Sanz y Alejandro Campos fueron segundos. El tercer puesto fue para Alba Izquierdo y Valle Corral, del Peñalara. Los primeros representarán a Segovia el 6 de abril en la fase nacional con el resto de provincias participantes que se celebrará en Cáceres. De ahí, los mejores irán a la fase internacional, que tendrá lugar en Daegu (Corea del Sur).

Los organizadores piden más apoyo a la Junta de Castilla y León para facilitar el traslado de los institutos más lejanos. «Cuéllar, Ayllón o El Espinar tienen muchos reparos. Les toca venir por transporte público porque si vienen con pocos chicos les sale muy caro el autobús. Y no vienen. O algún año fuéramos los de Segovia para allá».