Abraham Coco Barajas pregona una Semana Santa de «reencuentros»

Abraham Coco Barajas, durante su pregón. /LAYA
Abraham Coco Barajas, durante su pregón. / LAYA

El periodista y cofrade salmantino abrió en el Liceo de forma oficial los actos semanasanteros con su texto 'La noticia es un reencuentro'

ROSA M. GARCÍA / WORDSALAMANCA

Un abarrotado teatro Liceo fue testigo ayer del pregón de la Semana Santa salmantina, el 'pistoletazo' de salida a unos días de «reencuentro con todo tipo de cuestiones», como apuntó el pregonero de este año, Abraham Coco Barajas, en un pregón «hecho para anunciar algo que llega», y así se presentó: «Teniendo en cuenta que soy cofrade, soy periodista, y damos noticias, y teniendo en cuenta que soy un salmantino que vive fuera de su ciudad», con esas tres premisas encaró su pregón, que fue articulando después en un texto que giró en torno a una idea: el reencuentro.

«Vengo a daros una noticia», comenzó el pregonero su lectura, y esa noticia fue el reencuentro. De ahí su título: 'La noticia es el reencuentro'. Así, el pregón fue una sucesión, de distintos reencuentros. No en vano, Coco Barajas planteó la Semana Santa «como un reencuentro a muchos niveles: reencontrarse con la fe, con la ciudad, con los recuerdos, con la infancia, con los que no están...». Un itinerario por distintos reencuentros que se suceden durante los días de Semana Santa «a todos los niveles, desde los más transcendentales hasta los más costumbristas», sin olvidar ese mensaje de fe con el «reencuentro definitivo» y con la idea de que la Semana Santa en Salamanca «termina también con el reencuentro, el Domingo de Resurrección, que no deja de ser un reencuentro, porque es un encuentro que se produce todos los años», señaló Abraham Barajas antes de pronunciar su pregón.

Esta palabra fue la idea principal de su pregón. Pero no sólo dio su mirada de la Semana Santa, cómo la entiende y cómo la vive, también puso su acento en los cofrades. «Un cliché que se repite siempre es pasión y piedra», afirmó, y «sí es cierto, pero yo hablo de un escenario de carne y hueso»; por eso, en su texto aludió a muchos cofrades, por su nombre de pila, como forma de que se identificasen el resto.

Abraham Coco vive la Semana Santa «como un cofrade, con mi hermandad, participando en la medida de lo posible en los preparativos, los actos, la convivencia, los cultos; y, como un salmantino más, acudiendo a ver las distintas procesiones». Y, como pregonero de la Semana Santa 2019, representó a todas las cofradías, por lo que fue nombrando, de una forma u otra, a todas ellas en su discurso.

El pregón «es, sin duda, uno de los actos más importantes de la Semana Santa», opinó Coco Barajas antes de su lectura. Para él, es «un privilegio» poder darlo en un momento como el de ahora», aludiendo al «cambio radical» que se le ha dado al pregón desde que José Adrián Cornejo preside la Junta de Semana Santa. «Los preparativos anteriores en el Liceo, el intentar superarse cada año, la espectacular escenografía... el pregón genera expectación y hace que la gente sienta la necesidad de acudir y que le anuncien que llegan esos días que estamos esperando y que son tan importantes para nosotros». Es, afirmó, como «el pistoletazo de salida», ya que después, «en tres días, nos metemos de lleno» y ya cada cofradía se centra en preparar su procesión.

Media vida de cofrade

Abraham Coco Barajas pertenece a la Cofradía Penitencial del Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora, donde lleva «realmente, media vida». Cuenta que en su casa siempre hubo mucha cercanía al mundo de Semana Santa, y que iba con sus padres a las procesiones, pero que nunca fueron cofrades. Él fue el que dio ese paso, justo «después de la confirmación, me incorporé a esta Cofradía» y detrás de él, otros de sus familiares.

Ser pregonero de tu ciudad es «el mayor honor que se puede tener siendo cofrade». También es «un sentido fuerte de la responsabilidad, por saber la importancia que tiene en la celebración, no solo para los cofrades sino para todos salmantinos».

Abraham Coco Barajas vivió ayer un día de «muchas emociones, de muchas sensaciones». Y ahora se prepara, al igual que el resto de cofrades y muchos salmantinos y visitantes, para vivir la Semana Santa, «el momento más importante para las cofradías» y que «cada vez es más activa»; pero no se queda ahí, porque «las cofradías tienen vida todo el año. Es una evolución importante en los últimos 20 años, antes era impensable escuchar hablar de cofradías en el mes de octubre y hoy es totalmente habitual», concluyó.