Fútbol | Segunda División B

El Real Valladolid Promesas suma con sufrimiento su segunda victoria como local

Miguel simula unas gafas con sus manos para celebrar el primero de sus goles frente al Leioa. /G. Villamil
Miguel simula unas gafas con sus manos para celebrar el primero de sus goles frente al Leioa. / G. Villamil

Miguel con dos tantos de penalti y Doncel hicieron los goles que sirvieron al filial blanquivioleta para sacar adelante un partido marcado por las continuas faltas del Leioa

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

El Real Valladolid Promesas sufrió más de lo necesario este domingo en los Anexos para tumbar a un Leioa colista del Grupo II de Segunda División B y que sigue sin sumar ni un solo punto una vez completadas las tres primeras jornadas de liga.

El conjunto de Javier Baraja pudo golear de inicio a sus rivales vizcaínos con una comienzo de partido idílico en el que en los primeros diez minutos de partido rondó el gol hasta en siete ocasiones.

3 Real Valladolid Promesas

Samu Pérez; Raúl Navarro, Alende, Oriol, Corral (Segura, min. 78), Doncel, Kike Pérez, Zalazar (Jaime, min. 69), Víctor, Miguel de la Fuente y Óscar (Castri, min. 46)

2 Leioa

Iturrioz; Morcillo (Ribeiro, min. 15), Bersaluze, Iriondo, Yurrebaso, Madrazo, Baro (Pradera, min. 46), Iru, Ibargoien, Cabral y Egiluz.

goles
1-0 Miguel, de penalti (min 15); 2-0 Doncel en jugada personal (min. 41); 2-1 Pradera (min. 63); 3-1 Miguel, de penalti (min. 87); 3-2, Rely Cabral (min. 90+4).
Árbitro
El madrileño Sánchez Meneses amonestó a Alende y Kike por parte del Real Valladolid Promesas y a Iru y Madrazo del Leioa. Además, mostró tarjeta amarilla a Jesús Muruaga, del cuerpo técnico visitante.
Incidencias
Unos 800 espectadores en e los Anexos en partido correspondiente a la tercera jornada del Grupo II de Segunda División B.

A la octava, aún en el minuto 15, sería la vencida cuando Miguel de la Fuente fue derribado dentro del área mientras intentaba una bicicleta. El internacional Sub-19 no desaprovechó la oportunidad y convirtió con solvencia la primera pena máxima de la tarde, como haría también desde los once metros a falta de cuatro minutos para finiquitar el duelo colocando el 3-1 en el marcador.

Entre medias el tempo del enfrentamiento lo marcaron las continuas faltas de Leioa, que lejos de proponer juego se limitó a destruirlo en cada una de las veces que el filial pucelano intentaba elaborar. El árbitro no supo cortar de raíz el constante goteo de cargas ilegales, zancadillas y agarrones protagonizado por el conjunto vasco que sorprendentemente se volvió a casa solo con tres amarillas, una de ellas apuntada a un miembro de su cuerpo técnico por invadir el área técnica de Baraja.

Antes de que el equipo dirigido por Joan Ander Lambea comenzara a sacar provecho de los balones colgados al área, Doncel puso tierra de por medio en el marcador con un buen gol a cinco minutos de terminar la primera mitad haciendo gala de velocidad y regate para remachar una jugada bien trenzada entre Rafa y Kike.

Tres delanteros

El Leioa salió con todo en la segunda mitad apostando por tres delanteros desde el inicio y le empezó a complicar la vida al Real Valladolid Promesas ya que el 4-4-2 de Baraja dejaba a los dos centrales con los tres puntas lejonenses. Poco después de que Pradera colocara el 2-1 en el marcador tras un lío en el área con un balón que la defensa no supo despejar, el técnico vallisoletano decidió dar entrada a Jaime Sánchez y pasar así a una defensa de cinco que a partir de entonces fue capaz de achicar mejor los balones que caían continuamente por delante de Samu Pérez.

Tras el tanto visitante el partido entró en un tramo en el que parecía que el Leioa iba a empatar en cualquier momento porque se convirtió en una guerra de guerrillas en la que Rely Cabral hacía sufrir continuamente a Raúl Navarro y a Alende y el Promesas luchaba por subir el nivel defensivo y la agresividad, pero siempre fue incapaz de imponerse en ese ámbito a un experto en la materia como el que tenía enfrente.

El segundo penalti sobre Miguel de la Fuente terminó por definir un partido en el que Cabral maquilló el resultado con un gol justo antes del pitido final.