Derrota del Valladolid Promesas pese al aluvión de ocasiones generadas

Roberto Corral trata de arrebatarle el balón al jugador del Osasuna Proemsas./José Carlos Cordovilla.
Roberto Corral trata de arrebatarle el balón al jugador del Osasuna Proemsas. / José Carlos Cordovilla.

Un gol de Oier Calvillo antes de la media hora de partido condenó a los de Javier Baraja

AYOZE PAZPamplona

No le sirvió de nada la enorme superioridad mostrada a un Valladolid Promesas que regresó de vacío de su visita al filial del Osasuna. El tanto de Oier Calvillo antes de la media hora de juego fue suficiente para decantar un duelo en el que el bloque dirigido por Javier Baraja mostró una fantástica imagen empañada por el nulo acierto en la definición.

1 Osasuna Promesas

Álvarez; Samuel, Mariano, Liza, Endika (Zabarte, min.79); Santafé; Oier Calvillo (Meoki, min.85), Berruezo, Hualde; Barbero y Marcos Mendes (Gabriel, min.64).

0 Real Valladolid Promesas

Samuel; Apa (Morante, min.18), Navarro, Alende, Corral; Oriol; Víctor, Kike, Doncel (Oscar, min.72); Miguel y Soberon (Zalazar, min.58).

Empezó el encuentro con ocasión clara para el conjunto pucelano cuando aún se escuchaba el eco del pitido inicial. Víctor divisó entre líneas a Miguel, que sin pensárselo encaró hacia la portería, teniendo que intervenir Álvarez, el portero rojillo. Un par de jugadas más tarde, Corral esprintó por su banda izquierda, cediendo la bola a Doncel, que centró raso casi desde la línea de fondo, pero el esférico se paseó alegremente por delante de la portería sin la suerte de encontrar un rematador. El Valladolid mostró entonces su poderío. No dejaba respirar al filial de Osasuna, que no podía averiguar la forma de detenerlo. Hasta el minuto doce no aparecerían los locales en el área opuesta. Fue con un tiro de cabeza de Calvillo, aunque el remate fue tímido y sin ningún tipo de repercusión. Endika volvió a probar a Samuel antes de que Apa tuviese que dejar su sitio a Morante tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza.

Con la escuadra foránea mereciendo el tanto, llegó el mazazo anfitrión. Fue en una falta lateral en el propio campo del Osasuna Promesas en la que la defensa visitante no midió bien el peligro después de que Marcos Mendes consiguiese peinar el esférico. Oier Calvillo controló sin oposición y armó un zapatazo imparable para Samuel. Ver para creer. Tras el tanto, el cuadro pucelano se transformó aún más su ritmo frenético, con un ansia de marcar que plasmó con múltiples llegadas al área. Destacando la actuación de Kike, que con una individualidad lanzó un golpeo desde el flanco izquierdo justo al entrar al área, donde el portero repelió con apuros.

Sin cambios al descanso, el choque prosiguió con una tónica similar a la del primer acto, con la diferencia de que los de Javier Baraja necesitaban ampliar sus opciones en ataque, siendo más agresivos para darle la vuelta al marcador. La conexión entre extremo Víctor y Miguel fue lo más destacable sobre el terreno de juego. El primero desplegaba su velocidad por la derecha, mientras que el último conectaba cualquiera de sus centros, aunque sin la efectividad de lograr el empate. En el minuto 56, Soberon recibió un balón por alto, encaró el área pequeña y chutó. Sin embargo, el encargado de proteger la portería hizo su trabajo y pudo repelerlo a la línea de fondo, otorgando un córner. Zalazar tuvo su oportunidad casi al entrar en el césped en el minuto 58, chutando desde lejos, pero la trayectoria fue a parar a los brazos de Álvarez.

Faltando media hora para que el final, el partido se paró para atender al árbitro, aquejado por unas molestias en la pierna derecha. Tras ser atendido por el fisioterapeuta del conjunto local, se pudo reanudar el juego con normalidad. De ahí al final, el carrusel de ocasiones del equipo pucelano no tuvo fin. Víctor, Hualde y Óscar tuvieron en sus botas el empate, pero erraron en la definición. Tampoco las jugadas a balón parado les ofrecieron una oportunidad de igualar la contienda. Hasta nueve saques desaprovechó el filial blanquivioleta. Ninguno con acierto.

En el tramo final, Kike y Miguel, ambos con disparos lejanos, se dieron de bruces contra la defensa. Un incansable Víctor gastó su últimas energías en una fugaz galopada desde su campo que terminó en un centro rematado a bote pronto por Óscar. El resultado fue una vez más el mismo. Error y desesperación.