Palencia luce con esplendor todo su renacimiento

La exposición sobre los Berruguete en Paredes de Nava, que puede visitarse hasta el día 5, sirve de excusa para recorrer un comarca plagada de arte, historia y gastronomía

Exposición sobre los Berruguete en Paredes./El Norte
Exposición sobre los Berruguete en Paredes. / El Norte
EL NORTEPalencia

Si busca una propuesta que vaya más allá de esqueletos y calabazas de Halloween, puede disfrutar de la festividad de Todos los Santos rodeado de arte sacro y mudéjar en un enclave inmejorable, la comarca de Tierra de Campos.

Desde Palencia Turismo se propone la muestra 'Alonso Berruguete en Paredes de Nava. A propósito de una exposición', como excusa para visitar este espacio de arte sacro en la provincia de Palencia. Hasta la fecha y a falta de conocer los últimos visitantes, ya han sido unas 7.000 las personas que han podido disfrutar de esta muestra.

Una exposición pequeña, pero intensa gracias a la obra de dos figuras fundamentales en la historia del arte de nuestro país; Pedro y Alonso Berruguete. Ambos, padre e hijo, pintor y escultor; vinculados a esta maravillosa comarca de Tierra de Campos. Juntos a ellos, se puede disfrutar también de su entorno artístico, compuesto de vínculos familiares y discípulos.

San Pedro Cultural en Becerril.
San Pedro Cultural en Becerril. / El Norte

La muestra se compone de una docena de obras de gran valor artístico procedentes de Valladolid y Palencia. Entre ellas, dos impresionantes esculturas de las que son autores discípulos de Alonso Berruguete y que provienen del Museo Diocesano de la capital palentina. Por su parte, las parroquias de Alba de Cerrato y Castromocho han cedido a la muestra seis obras; entre las que se encuentran las de Juan de Villoldo y Manuel Álvarez, dos de los más avezados discípulos del afamado escultor renacentista.

Por último, el Museo Nacional de Escultura aporta también obras destacadas y muy representativas a la muestra; una escultura y dos pilastras que componían el retablo de la Iglesia de San Benito de Valladolid y un relieve de un autor contemporáneo a Berruguete.

Además de esta exposición temporal, en el itinerario podemos disfrutar del espectacular retablo mayor de la iglesia de Santa Eulalia. Esta pieza, que sustituiría al gótico anterior, fue encargado a dos de los más destacados escultores de la escuela renacentista castellana: Inocencio Berruguete, sobrino de Alonso, también nacido en Paredes de Nava, y Esteban Jordán, cuñado de Inocencio.

Aunque este retablo está diseñado siguiendo las tendencias renacentistas del momento, la falta de presupuesto será lo que haga que a día de hoy podamos disfrutar de las doce tablas de 1490 que pintó el paredeño Pedro Berruguete. Estas tablas, recolocadas en el rediseño renacentista, cuentan con un importante valor añadido; son un auténtico documento gráfico de la época al inspirarse en personajes, costumbres, arquitecturas y vestimentas del siglo XV para pintar los pasajes religiosos que la componen.

Sin salir de Santa Eulalia se puede encontrar también una importante colección de arte religioso de casi 300 piezas de estilo románico, gótico, hispano-flamenco, renacentista y barroco. Como curiosidad, este museo parroquial de arte sacro fue el primero fundado en España. De toda su muestra, destacan una vera cruz del siglo XVI, diversas tallas policromadas del XVII, los artesonados de madera o sus espléndidas piezas de orfebrería.

Aparte de sus tesoros internos, Santa Eulalia destaca también por su particular torre, en la que sus coloridas baldosas esmaltadas del tejado nos transportan inmediatamente a un mudéjar que nada tiene que envidiar al del valle del Ebro.

Y es que pasear por las calles de Paredes de Nava es disfrutar de este estilo tan bello y excepcional. Las paradas obligadas en el Convento de las Hermanas Brígidas, la Iglesia de San Juan, la de Santa María o recorrer las casas de estilo castellano, permitirá disfrutar no solo del mudéjar en estado puro, sino también trasladarnos al mismísimo corazón de la castilla medieval; auténticos rincones con sabor de la tierra.

Sin desviarse de este maravilloso estilo artístico, fruto de la convivencia entre cultura cristiana y musulmana en la Edad Media, encontramos cerca de aquí otros ejemplos. A pocos kilómetros, en Cisneros, se levanta el templo de San Facundo y San Primitivo que data del siglo XVI. Esta iglesia cuenta con un espectacular artesonado en su techumbre que lo coloca como uno de los atractivos turísticos más llamativos de la comarca.

Siguiendo el recorrido se llega a Fuentes de Nava. Merece la pena acercarse hasta esta localidad solo para contemplar la espectacular torre de la Iglesia de San Pedro, denominada por algunos la 'Giralda de Castilla'. Con sus 65 metros de alto, la «Estrella de Campos» da la bienvenida a los visitantes.

Becerril de Campos, penúltimo hito en esta ruta por estas tierras, debe ser parada obligada en nuestro camino por varias razones. Este municipio ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico, algo que ya nos da varias pistas acerca de las maravillas que nos vamos a encontrar allí.

En primer lugar y dado que se trata de seguir los pasos de los vestigios mudéjares, destaca la Iglesia-Museo de Santa María. Este templo cuenta con una llamativa mezcla de estilo románico, gótico, mudéjar y un aire civil gracias a sus originales balcones corridos. Además, su entrada porticada está recubierta de un magnífico artesonado que continuará haciendo las maravillas de los visitantes en el interior del santuario.

Además de sus techos, Santa María destaca fundamentalmente por el arte sacro que alberga. Numerosa pintura y escultura renacentista y barroca, donde destacan las colecciones de Alejo de Vahía y Juan de Juni, así como un magnífico retablo de Pedro Berruguete, donde se fusionan con armonía el estilo del Quatroccento y la pintura flamenca.

Como complemento a esta visita se encuentra en Becerril una maravilla que resurgió de sus cenizas y que ha supuesto un revulsivo para el turismo de la zona, San Pedro Cultural.

Este singular centro cultural se encuentra bajo un estelarium que simula el cielo en una despejada noche de San Pedro y aúna entre sus cuatro paredes arquitectura, ciencia y patrimonio. Entre sus curiosos usos, el edificio funciona como cámara oscura gracias a una serie de agujeros realizados de forma estratégica en sus muros; que permiten a través de la línea meridiana, saber en qué hora solar y época del año nos encontramos. Pero aún hay más, San Pedro Cultural alberga piezas tan interesante como un péndulo de Foucault, parte de un meteorito caído en la provincia allá por 2004 o el Electrode housing, una caja gemela a la que la Agencia Europea Espacial lanzó al espacio en la misión LISA Pathfinder para la detección de las ondas gravitacionales.

El Convento de Santa Clara de Astudillo, que data del siglo XIV, es, sin duda, parada obligada en la ruta. Fundado por María de Padilla, a día de hoy se puede disfrutar de su bello claustro con yeserías mudéjares perfectamente conservadas y restauradas. También hay que adentrarse en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles; sencilla pieza del gótico-mudéjar en la que nuestros ojos se verán cautivados por el artesonado y las pinturas del retablo mayor, atribuidas a Juan de Villoldo. A pesar de todo, la joya de la corona del mudéjar astudillano es el Palacio de Pedro I. Su elegante fachada de formas islámicas y la interesante muestra de obra mudéjar que alberga en su interior (yeserías, orfebrería, alfarjes policromados…) harán las delicias de los amantes del arte.

Un paseo por la Tierra de Campos y por su encanto renacentista no solo permite inmortalizar bellas instantáneas sino también disfrutar de la buena gastronomía, el arte, la cultura y las tradiciones. Todo ello, con el broche final que aporta la exposición de Alonso Berruguete y que se podrá disfrutar solo hasta el próximo 5 de noviembre.