El mago Yunke: «Me vi tomando una sopa con la familia Trump tras actuar para ellos»

El mago Yunke: «Me vi tomando una sopa con la familia Trump tras actuar para ellos»

El ilusionista trae al público palentino una «degustación de magia», que tendrá desde trucos de cartas hasta «gente que se parte en dos»

INÉS MACHOPalencia

Actuar para Donald Trump Junior o recibir el Premio Mundial de Magia no ha alejado a este mago castellonense de sus raíces en Villavieja, donde empezó a trabajar en una profesión que le lleva a viajar por escenarios de todo el mundo, desde Las Vegas hasta Palencia, donde el Teatro Ortega le acogerá hoy. Yunke es su nombre artístico, y hace honor a su abuelo, herrero de profesión. El mago recuerda aquella época y habla de la actual, de cómo han cambiado los magos y de cuál es el truco de la magia para poder ilusionar hasta a los menos crédulos.

–Hoy trae a Palencia su espectáculo 'Conjuro', ¿en qué consiste? ¿qué tiene preparado para los palentinos?

–Es un espectáculo muy rodado, que llevo tiempo realizando, y eso hace que todo esté en su sitio. Si tuviera que definirlo, lo definiría como una degustación de magia. Hay desde juegos más pequeños hasta otros más grandes, desde cartas hasta personas que se parten en dos... Ya sabe. La idea es que la estructura sea equilibrada y que nadie se aburra, del mismo modo que un monologuista no puede tener al público riendo dos horas y debe jugar con las tensiones, yo también.

–Subir voluntarios al escenario imagino que sea para implicar más al público y para combatir su incredulidad, ¿qué tal suele responder la gente a la magia? ¿nos dejamos engañar fácilmente?

–Hay que dejarse engañar para poder disfrutar de la magia. Al principio es cierto que los espectadores quieren buscar el 'cómo' detrás de cada mecanismo, pero al final acaban por abandonar esa idea, por abandonarse y por entregarse sin pretender explicar lo que parece imposible. Se trata de sacar al niño que llevan dentro.

–Hay magos a los que no les gusta llamar trucos a lo que hacen, ¿por qué?, ¿es usted de esos?

–Un poco sí lo soy, yo prefiero llamarlo 'magias'. Truco suena como a engaño, y realmente esto es honestidad. Somos ilusionistas, sabemos que la magia, como tal, no existe, pero trabajamos en simularla para crear ilusión. Si realmente tuviésemos poderes, sería demasiado fácil.

–Para llegar a ser capaz de manejar bien esas 'magias', ¿cuánto trabajo hay detrás? ¿cómo empezó?

–Mi pasión empezó cuando tenía unos siete u ocho años. Al principio, repetía las técnicas clásicas y aprendí mucho de un mago retirado de la vieja escuela, luego fui trabajando en efectos propios, novedosos en mi propio taller.

–¿Cómo ha cambiado la magia entre esa 'vieja escuela' y la actual?

–Las nuevas tecnologías están muy presentes ahora, pero no solo en los espectáculos, también en los estudiantes de magia. Quiero decir, antes se tenía mucho respeto por el mago que te enseñaba, recuerdo que había que ir detrás hasta que te revelasen algún efecto. Ahora, pueden encontrarlo todo por Internet, hay mucha variedad, antes había efectos contados, pero muy buenos, que funcionaban muy bien.

–A lo largo de su carrera, ha visitado muchos países en los que ha sido muy aplaudido. ¿Qué diferencias ha visto entre el público de las distintas culturas?

–El público es muy diferente, en cada cultura se aplaude de una forma distinta. Si un francés hace un espectáculo de magia en Venezuela va a creer que es el mejor porque la respuesta es muy cálida, si, en cambio, va a China, puede tener la sensación de que no funciona, porque allí aplauden tres veces y terminan.

–De todos los públicos a los que se ha dirigido, quizá el más llamativo es la familia Trump, ¿cómo se pusieron en contacto con usted?

–El espectáculo lo organizó Donald Trump Junior. Recuerdo la llamada llena de secretismo que me hicieron, no podían decirme dónde tendría que hacer el espectáculo ni para quién, así que lo rechacé. Luego me lo explicaron mejor y lo acepté. Se pusieron en contacto conmigo por un espectáculo que hice en El Hormiguero con una ballesta y una manzana, ellos son una familia muy aficionados de la caza, así que les gustan este tipo de espectáculos.

–¿Podríamos decir que hizo el 'Guillermo Tell' con el hijo de Trump?

–A eso no me atreví, pero fue una experiencia, bueno, muy interesante. Actué para solo seis personas y con muchísimo personal de seguridad alrededor. Me invitaron a dormir y me vi allí, desayunando y tomando una sopa tan normal con gente que parece intocable.

–¿Cómo dirigirse a este tipo de públicos tan... peculiares?

–Al final, como a todos. Lo bueno de los juegos de magia es que necesitan de mucho contacto, enseguida se invaden los espacios y las distancias se acortan, así que todo empieza a fluir .

–Antes de despedirnos, querría saber el porqué de su nombre artístico, ¿por qué Yunke?

–Soy un tío muy familiar, vengo de un pueblo de unos 3.500 habitantes y para mí es muy importante no olvidar esas raíces, tener los pies en el suelo por mucho éxito que alcance. Un poco en este sentido, elegí el nombre de Yunke, que era la herramienta sobre la que mi abuelo, herrero, trabajaba. Además, me parece un símbolo de la creación, de forja de nuevos utensilios.