Kiti Mánver: «En el espectáculo no se trabaja por la 'pasta', sino por vocación»

Kiti Mánver, en el cartel promocional de la obra 'Sensible'./Sergio Parra
Kiti Mánver, en el cartel promocional de la obra 'Sensible'. / Sergio Parra

La actriz malagueña protagoniza 'Sensible', que estrena mañana el festival de teatro Ciudad de Palencia en el Principal

ÁNGEL MARTÍNEZ MÍNGUEZPalencia

El trabajo siempre ha estado relacionado o ligado al dinero. Es una realidad que persigue a la sociedad desde tiempos inmemoriales. Solo aquellos que disfrutan de lo que hacen, tienen una visión de la vida que les distingue del resto de los mortales. La actriz española María Isabel Ana Mantecón Vernalte, conocida artísticamente como Kiti Mánver, es una de esas personas, cuya vocación se antepone a la remuneración. La obra 'Sensible', dirigida por Juan Carlos Rubio y protagonizada por esta actriz española, será la que estrene mañana una nueva edición del Festival de Teatro Ciudad de Palencia, en el Principal (20:30 horas). Una obra en la que la protagonista despliega toda una gama expresiva concentrada.

–El Festival de Teatro de Palencia cumple 39 años. ¿Qué significa para los artistas que viven de esto que haya ciudades que lleven tantos años potenciando la cultura?

–El orgullo de que haya ciudades que sigan apostando por nuestro arte más antiguo con promociones tan estupendas es muy digno. Estoy encantada de volver a Palencia.

–En su última visita a Palencia participó en la obra 'Juntos'...

–Fue espléndido. Hicimos un doblete y el público se volcó. Fue un corte muy diferente a la obra 'Sensible', que se verá el lunes –hoy–, pero se trató de una tragicomedia bastante divertida e igual de emocionante. 'Sensible' es otro tipo de espectáculo, más sofisticado, que tiene una lectura por parte del director de contar las emociones, los distintos estados de ánimo por los que pasa una mujer durante 24 horas y cómo su cabeza la lleva a pensar, sentir, odiar, amar, envidiar y todo en tan poco espacio de tiempo. Es una versión en la que Juan Carlos Rubio, el director, unifica todo eso con el bailarín Chevi Muraday, que es el otro personaje que tiene todos esos deseos amorosos. Son como dos diálogos juntos en el escenario, con el cuerpo, con la danza contemporánea y con la voz.

«Los que ocultan sus sentimientos acaban mostrándolos con la obra 'Sensible'»

–¿Hay que ser muy 'sensible' para disfrutar de la obra?

–No es que haya que serlo, es que lo somos, incluso los que ocultan sus sentimientos se ven arrastrados a mostrarlos. Todos los que hayan tenido un amor inevitablemente van a entrar al trapo, y los que no lo hayan tenido se plantearán muchas preguntas  después de ver esta obra. La protagonista no quiere dejar de sentir todo eso, el amar a alguien, lo consiga o no. Nos lleva a escenarios que no existen, que están en tu cabeza, porque la mente tiene poder sobre el cuerpo.

–Esta obra tiene música, danza e interpretación. ¿Se siente cómoda en este tipo de papeles que exigen tanto a una actriz?

–La comodidad nos lleva normalmente a los sitios de toda la vida. No es cómodo, pero el resultado, cuando ya lo tienes en tu cuerpo, en tu voz y en la música que ha compuesto Julio Awad, es algo impresionante. Tanto trabajo y tantos ensayos generan un poco de incomodidad, pero bienvenida sea si el resultado emociona e impresiona al final.

–Lleva toda la vida entre bambalinas y ha visto cómo ha evolucionado el mundo de la interpretación. ¿Qué estado de salud tiene actualmente el teatro? ¿Salimos de la UCI?

–El teatro tiene una salud de hierro, es muy difícil que desaparezca. Tiene más tendencia a desaparecer el cine como tal, porque las formas de comunicar van a cambiar en breve. Sin embargo, los directos son algo inherente al ser humano, es un ritual. Pasamos por dificultades, pero afortunadamente vivimos en un país en el que el arte, la cultura y el talento desborda. Esto hace que se siga invirtiendo por este tipo de espectáculos para atraer al público.

«Ver espectáculos en directo es un ritual inherente al ser humano»

–Últimamente se ha visto a Kiti Mánver en series como 'Las chicas del cable', 'La casa de papel' y 'Velvet'. Cuando aparece usted en una serie, el éxito esta asegurado...

–Para nada, es cierto que han tenido éxito, en especial el pelotazo que ha dado 'La casa de papel' a nivel mundial. Desde luego no se sabe en ningún momento que vayan a ser un bombazo, hay muchísimo talento. No solo los guionistas, también los equipos que participan en las series. Los realizadores, además de escenas de acción, saben dirigir las emotivas y conocen muchísimo. Son muy detallistas y fantásticos.

–Dicen que a partir de los 60 cuesta que den papeles. ¿Usted es la excepción de la regla o eso que dicen es mentira?

–Es verdad que pasa. También es cierto que hay muchos papeles para hombres, incluso mayores. En ese sentido me considero muy privilegiada y mi manera de ser nunca me ha impedido desempeñar ciertos papeles. Ningún papel me parece pequeño, hago que parezca interesante. De alguna manera eso me ha salvado de desaparecer del cine. Es difícil que te den trabajo, las mujeres mayores nos dedicamos muchas veces a papeles como 'la tía de' o 'la abuela de' o la vecina del quinto.

–A los enamorados de su trabajo les cuesta horrores jubilarse. ¿Se ve algún día lejos del mundo del espectáculo?

–Todo depende de las condiciones físicas y mentales del actor. Trato de cuidarme mucho, porque en esta profesión hay que currárselo un poco. Sí noto el paso del tiempo, estoy un poco más cansada, pero dependerá de mis condiciones.

«El actor es una pieza más en la historia, pero es el director el que la cuenta»

–Ha trabajado con Álex de la Iglesia y Almodóvar, entre otros grandes directores. ¿Que le ha aportado haber colaborado con nombres tan importantes?

–A Álex le conocí en 'Todo por la Pasta', en escenografía. Tenía mucho talento y era rompedor. Nos parecía maravilloso lo que hacía y nos pegamos a él. Pero todos los directores me han aportado mucho.

–Ahora que menciona 'Todo por la pasta'. ¿En qué ha cambiado la Kiti Mánver que ganó un Goya en 1991 con esa película?

–En esa película hubo un cambio en mi vida, a nivel profesional, muy importante. Llevaba mis papeles en la mente demasiado herméticos y Enrique Urbizu, el director, me dio una lección con su juventud y con sus palabras. Conversar con él reforzó mi confianza. El actor es una pieza más en la historia, pero el director es el que la cuenta. A partir de ahí, mi relación con los directores cambió mucho, para bien.

–¿Si en realidad usted hiciera todo por la pasta, se hubiera dedicado a la interpretación?

–Esta profesión es vocacional. Soy de las privilegiadas que pueden vivir de ello, no para tirar cohetes, pero vivo de ello. No trabajo gratis. Puedo hacer cortos, que he hecho toda mi vida para ayudar a gente y porque me interesa también estar cerca de los jóvenes. En mi caso, en esto no se trabaja por la pasta, se hace por vocación.

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