El cabo palentino de Baler

Jesús García Quijano fue uno de 'Los 'últimos de Filipinas', los 33 héroes que sobrevivieron a un asedio del que se han cumplido 120 años

El cabo palentino de Baler
El Norte
EL NORTEPalencia

Jesús García Quijano regresó a su casa de Viduerna de la Peña tras el largo e histórico asedio a la iglesia de la aldea de Baler, a cien kilómetros de Manila. Fue uno de 'Los últimos de Filipinas', aquellos 33 héroes que sobrevivieron al sitio al que fueron sometidos por parte de los insurgentes tagalos durante 337 días, desde el 1 de julio de 1898 al 2 de junio de 1899, y murió en su pueblo el 3 de noviembre de 1947, a los 72 años, enfermo y sin reconocimiento a tan heroico sacrificio.

Del fin del sitio de Baler se han cumplido 120 años el pasado junio, y el periodista Jesús Valbuena, biznieto del cabo palentino Jesús García Quijano, que fue el primer herido del destacamento español (recibió un balazo en una pierna que le provocó una cojera para toda la vida) continúa reivindicando que habría que hacer muchas películas, series y documentales, y que habría que escribir muchos libros, para que todos los españoles conocieran «un hecho tan universal» como el ocurrido a finales del siglo XIX en la aldea de Baler, en la isla filipina de Luzón.

A la izquierda, la casa natal del cabo. A la derecha, su sepultura.

El pequeño pueblo de Viduerna de la Peña, una pedanía de Santibañez de la Peña que está situada en el norte de Palencia, sí quiso contribuir a este reconocimiento poniendo su granito de arena en el primer centenario del sitio. Así, por iniciativa familiar, el Ayuntamiento de la localidad celebró en 1998 un homenaje que hoy recuerda en una placa situada en la casa natal del bisabuelo 'Chus', al «héroe de España y último de Filipinas».

El héroe da nombre desde entonces a la plaza Jesús García Quijano y a la asociación de vecinos de este pueblo, que en 2005 se hermanó con el municipio de Baler e inauguró el Monumento a la Concordia Universal, un monolito realizado con una piedra de la Montaña Palentina en el que se lee «en memoria de los hechos universales del sitio y afectuoso reconocimiento a la nación filipina». Un año después, la Diputación de Palencia tomó el testigo y selló su hermandad con la Diputación de la provincia de Aurora, cuya capital es Baler.