María Morán: «¿Una rivalidad? Conmigo misma. Y antes con León, ahora muy sana con el VRAC»

María Morán posa con el oval en las manos en Pepe Rojo./Ricardo Otazo
María Morán posa con el oval en las manos en Pepe Rojo. / Ricardo Otazo

Directiva del Club de Rugby El Salvador

Ruth Rodero
RUTH RODEROValladolid

María Morán comenzó a jugar al rugby cuando ya había soplado 30 velas en su última tarta de cumpleaños. Sin embargo, eso no impidió que se enamorase de un deporte al que dedica buena parte de su vida. Primero lo hizo como jugadora y ahora como directiva del que es su club, El Salvador.

–¿Qué significado tiene la palabra rugby?

–¡Uf!, madre mía. Es una palabra que engloba mi vida en este momento. Creo que es lo que me hace ser y vivir como vivo, que es exactamente como quiero.

–Su primer recuerdo dentro del rugby.

–Mi primer recuerdo es la primera vez que vi a unas mujeres pasándose un balón. Y como jugadora es mi primer entrenamiento, el poder rozar el balón, la sensación de tenerlo entre mis manos.

–Una anécdota que recuerde de sus inicios.

–Que de repente te encuentras que sin haber hecho nunca un deporte como el rugby totalmente acompañada, aceptada, formando parte. Desde el primer minuto. Que me reciban con los brazos abiertos y te sientas parte de algo.

–Una rivalidad.

–¿Una rivalidad máxima? Conmigo misma. Creo que esa rivalidad de querer ser mejor, hacerlo mejor, trabajar más y esforzarme más es el rival más potente. Y en cuanto a una rivalidad deportiva, en mi época era poder ganar a León. León era el rival por excelencia al que queríamos alcanzar. Ahora ya lo hemos alcanzado, lo hemos superado y estamos en otro punto. Y luego, la rivalidad sana que existe con el VRAC, precisamente de querer dar siempre un paso más, de poder ganar cosas, de poder hacer las cosas mejor, de organizarlo... Son diferentes rivalidades en diferentes periodos de mi vida deportiva y en la parte inicial donde compites contigo misma y que te hace crecer.

–Un momento que le marcase.

–El día que tuve que dejar de jugar y el día que empecé en la directiva, son los dos momentos que me han marcado dentro del rugby. No podría dejarlo en uno solo. He vivido el rugby en todas sus facetas, como jugadora, como manager, como directiva... El día que Hansen me sienta y me dice «quiero que seas directiva del club», que era la primera vez que una mujer iba a ser directiva es un punto de inflexión, creo que incluso hasta para el club.

–Un lugar que sea sinónimo de rugby.

–Pepe Rojo. Es evidente. Y 'La Central', que es nuestro sitio de reunión y que vayas a la hora que vayas te encuentras jugadores, gente del club, aficionados, que les conoces, que te conocen, que charlas y te tomas un café. Son los dos lugares representativos para mí del rugby.

–Un referente.

–Definitivamente, Hansen. Jugador del club, de la selección, presidente del club que desde el trabajo en equipo, la humildad, un gestor impecable (y que además me dio la oportunidad de seguir vinculada al rugby y a mi club) habiendo superado un etapa de máxima dificultad.

–¿Cómo ve el rugby de base en la actualidad?

–En pleno crecimiento. Está eclosionando, cada vez hay más niños y niñas, cada vez se respira más rugby, hay más familias involucradas en este mundo, que creo que es lo mejor. Esto me hace pensar que hay un futuro cada vez mejor.

–Dentro de diez años se imagina un rugby en el que...

–Me imagino un rugby en el que se pueda llenar un estadio, cada vez más profesional en todos los sentidos, tanto en el campo de juego como en las oficinas y sobre todo que los espectadores estén en un crecimiento continuo y las gradas estemos hablando como pudo hablarse en su momento de 26.000, de 30.000, de 50.000. De poder vivir el ambiente que hay de rugby en muchos países europeos.

–¿Y qué papel cree que jugará en estos años?

–Quiero estar, quiero vivirlo. Desde donde sea. Me gustaría vivirlo estando dentro del club pero me gustaría vivirlo si no como aficionada. No quiero estar fuera, quiero estar en la posición en la que realmente pueda ser útil.