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En miniatura: coles de bruselas

Coles de Bruselas. /El Norte
Coles de Bruselas. / El Norte

Son fáciles de manejar, se limpian retirándoles las hojas exteriores y con sal cuecen en tan solo diez minutos

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

recen en racimos y cada planta puede producir entre 20 y 40 coles de Bruselas por tallo recorriéndolo con una curiosa armonía. De color verde salvia, en general, aunque algunas variedades presentan un tono rojo, suelen llegar al mercado separadas y en bandejas, raramente en sus ramas. Bien cocidas tienen una textura crujiente y densa, un aspecto brillante y un sabor ligeramente dulce que combina bien con otras verduras en menestra o solas salteadas con ajo, o con jamón o chorizo.

Esta perfecta versión en miniatura de la col, está estrechamente relacionada con ella y ambas pertenecen a la familia de vegetales Brassica. Las coles de Bruselas están disponibles durante todo el año, sin embargo su mejor momento es desde el otoño hasta bien entrada la primavera, cuando están en su temporada máxima de crecimiento; pero pueden conseguirse en cualquier momento, también congeladas y en botes cocidas con agua y sal. De esta verdura considerada por lo tanto de invierno, se conocen variedades estándar e híbridas, que varían en tamaño, en color, en sabor y las hay tempranas, intermedias y tardías; lo que extiende su tiempo en los mercados. Al vapor o hervidas, fundamentalmente no hay que hacerlas durante un tiempo excesivo porque pierden nutrientes, brillo y sabor. Son fáciles de manejar, se limpian retirándoles las hojas exteriores y con sal cuecen en tan solo diez minutos. Están especialmente sabrosas cortadas en cuatro partes y a la plancha o sartén.

Y, aunque no tienen una presencia probablemente ni semanal en las mesas de cualquier hogar, son conocidas y apreciadas. Cierto es que son algo indigestas y producen bastantes gases.

Origen en el Imperio Romano

En Bruselas, que le da el apellido, se producen buena de estas coles que se venden en el mundo, pero realmente no es este su origen si no que hay que remontarse al Imperio Romano y a diferentes ciudades del norte de Italia. Después, se dejó de tener constancia de esta variedad de col hasta el año 1200, cuando se empezó a cultivar una autóctona, la 'Brassica oleracia', perteneciente a la familia de los repollos, pero mucho más pequeña de tamaño.

Las coles de Bruselas de buena calidad son firmes, compactas y de color verde intenso. A la hora de escogerlas, no deben tener hojas amarillentas o marchitas ni estar hinchadas o tener una textura blanda, porque son señales de que empiezan a fermentar o pasarse. También hay que evitar las que tengan perforaciones en sus hojas, ya que esto puede indicar que tienen pulgones. Si las coles de Bruselas se venden individualmente, conviene elegir las que tengan un tamaño similar ya que cuando se van a cocinar se harán de forma uniforme. Una vez adquiridas, hay que mantenerlas, sin lavar ni cortar, en el compartimento de las verduras en la nevera. Y en una bolsa de plástico pueden mantenerse en buenas condiciones durante diez días. También se pueden congelar; pero primero hay que escaldarlas.

 

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