'Road movies', de la diligencia al automóvil

La rudeza de los territorios atravesados, la presencia de personajes peligrosos a los que se opone un héroe que busca la redención de un pasado oculto, junto a una joven solitaria, son los ingredientes de este estilo

Laura Dern y Nicolas Cage, en 'Corazón salvaje', de David Lynch (1990)./
Laura Dern y Nicolas Cage, en 'Corazón salvaje', de David Lynch (1990).
SANTIAGO DE GARNICA

Las road movies tienen sus raíces en la tradición de los western de caravanas. En el año 1919, Lambert Hillyer rueda 'Wagon Tracks' y establece los ingredientes que, aparte de algunas variaciones y combinaciones, estarán presentes en la mayoría de las películas de este estilo: la rudeza de los territorios atravesados, la presencia de personajes peligrosos a los que se opone un héroe que busca la redención de un pasado oculto, junto a una joven solitaria. Este género vivirá su edad de oro hasta los años sesenta, gracias al talento de numerosos realizadores, entre ellos Raoul Walsh con 'The big trail' (en español 'La gran jornada') de 1930, con John Wayne, Marguerité Churchill y Tyrone Power; o John Ford con 'Wagon Master' ('Caravana de Paz', 1950) con Ward Bond, Ben Johnson, Harry Carey y Joanne Dru.

Pero los tiempos y los gustos cambian,los caminos se hacen carreteras, los caballos de carne y hueso dejan paso a los de vapor y el automóvil abre a los directores un espacio donde pueden desarrollar amores inciertos y persecuciones espectaculares. Todo está preparado para que renazca un héroe rebelde que había desaparecido de las pantallas con el western. El protagonista debe haber consumado su ruptura con la sociedad, la heroína ha perdido desde hace tiempo su inocencia. Drogas, alcohol, sexo y violencia potencian su inútil odisea. Si el motivo del viaje varía de un escenario a otro, el reencuentro de los personajes en la carretera y las situaciones paradójicas, asociadas a un final trágico, se mantienen como los puntos comunes de todos estos films.

En 1967, 'Bonnie and Clyde' avanza el género del road movie. Arthur Penn encarga a Faye Dunaway y a Warren Beatty encarnar a la pareja de criminales Bonnie Parker y Clyde Barrow que, en plena depresión de los años treinta, recorren burlando a la policía el oeste y el sur de los Estados Unidos, robando coches para atracar bancos y gasolineras. La película, en cuanto a la relación entre los protagonistas, es considerada como uno de los primeros éxitos del nuevo Hollywood hasta el punto de que en el año 1992 una copia fue seleccionada por el National Film Registry para ser conservada en la biblioteca del Congreso en razón a su «valor cultural y estético». Clyde Barrow amaba los automóviles, sobre todo el Ford V8 B, y escribirá al mismísimo presidente de la Ford Motor el 10 de abril de 1934: «Mientras tenga aire en mis pulmones le seguiré agradeciendo el auto tan genial que usted ha fabricado. Cuando he tenido que escapar con uno, mi preferido era el Ford V8 por su velocidad y capacidad de salvarme de los problemas. Aunque mi profesión no sea estrictamente legal, no le hará ningún daño a nadie que le diga qué gran coche tiene usted en el V8. Sinceramente suyo, Clyde Champion Barrow».

Faye Dunaway y Warren Beatty, en una escena de 'Bonnie and Clyde' (Arthur Penn, 1967).
Faye Dunaway y Warren Beatty, en una escena de 'Bonnie and Clyde' (Arthur Penn, 1967).

El 23 de mayo, poco más de un mes después de escribir esta carta, Bonnie, con 23 años, y Clyde, con 25, morirían en el interior de un Ford B que habían robado, el coche que tanto amaba. Sobre su carrocería se pueden contar hoy día 167 agujeros de las balas disparadas por los agentes del FBI.

La carretera se convierte en el escenario del desarraigo de una juventud americana golpeada por la guerra del Vietnam. En 1969, 'Easy Rider', de Dennis Hopper, canaliza mejor que ningún otro film ese deseo utópico de librarse de todas las ataduras sociales. Peter Fonda y Hopper cabalgan sobre sus Harley Davidson Capitán América. Al principio se habló de que solo se hicieron dos unidades pero en realidad fueron cuatro: una se destruyó en la escena final pero luego, con las piezas recuperadas, se reconstruyó y hace pocos años, se subastó. Las otras tres estaban en el garaje de Peter Fonda donde fueron robadas, y se les perdió la pista.

Peter Fonda y Dennis Hopper conducen sus Harley en 'Easy Rider' (Dennis Hopper, 1969).
Peter Fonda y Dennis Hopper conducen sus Harley en 'Easy Rider' (Dennis Hopper, 1969).

La obra de Sam Peckinpah está marcada por la violencia y 'Getaway' ('La huida', 1972) no escapa a la regla. La adaptación de la novela del mismo nombre de Jim Thompson, publicada en 1958, es interpretada por Steve McQueen y Ali MacGraw, y el rodaje no estuvo exento de tensiones entre el actor y el director, todo un choque de personalidades. En el rodaje destacaron un Ford Custom 500 Wagon, un Chevrolet Impala o un Mercury Monterey, entre otros. El film encaja perfectamente con el estilo del road movie, con dos escenas claves, la del camión de basura y la antológica final.

Muy diferente a Peckinpah es Terrence Malick. El misterioso director, productor y guionista estadounidense (nunca ha concedido una entrevista y resulta difícil encontrar una fotografía suya) dirige en 1973 'Badlands' ('Malas tierras'). Es la ópera prima de las diez películas que conforman su filmografía en cuarenta años, escasa en cuanto a número pero con una inigualable perfección. Inspirada en la auténtica historia de Charlie Starkweather, se desarrolla en el año 1959: el rebelde Kit Carruthers (Martin Sheen) conoce a la joven de 15 años Holly Sargis (Sissy Spacek). Introvertidos y desplazados sociales, están unidos por un deseo de salir del anonimato que termina por llevarles al delito, y a la huida, todo en el entorno de los estados de Dakota del Norte y Montana, con una brutalidad no exenta de lirismo. Y todo ello con la presencia de clásicos americanos como el Ford Fairlane de la policía, pero sobre todo un bello Mercury Coupé de 1951.

Sissy Spacek y Martin Sheen, en 'Badlands' (T. Malick, 1973).
Sissy Spacek y Martin Sheen, en 'Badlands' (T. Malick, 1973).

Hay que esperar casi veinte años para encontrar otras dos obras maestras del Road Movie. La primera, de la mano de David Lynch, es 'Wild at Heart' ('Corazón salvaje'), del año 1990. Durante un permiso carcelario, Sailor (Nicolas Cage) visita a su novia Lula (Laura Dern) y huye con ella a Nueva Orleans. La madre de Lula, contraria a la relación, contrata a un mafioso para que elimine a Sailor: más allá de su carácter posesivo, hay el miedo de que el joven, que la sorprendió asesinando a su marido con la ayuda de su amante, revelase lo que vio. Y la presencia de coches emblemáticos como el Ford Thunderbird del 65.

La segunda es del año 1991, nada menos que 'Thelma & Louise', un guion de la norteamericana Callie Khouri y la dirección del británico Ridley Scott. En este caso son dos protagonistas femeninas en fuga a lo desconocido. Thelma (Geena Davis) es un ama de casa hastiada de un marido. Louise, (Susan Sarandon) una camarera que sueña con casarse con su novio, un músico. Un fin de semana deciden, en el coche de Thelma (otro bello Ford Thunderbird, un convertible de 1966) alejarse de la rutina, pero los acontecimientos dramáticos las llevarán más allá de lo que imaginan.

'Thelma & Louise', de Ridley Scott (1991).
'Thelma & Louise', de Ridley Scott (1991).

Si el italiano Sergio Leone creo un género paralelo con el spaghetti western, otro italiano, Michelangelo Antonioni, también realizó su particular versión del Road Movie. Él imaginará, en el ambiente de las revueltas estudiantiles de principios de los años setenta en Los Ángeles, su trabajo 'Zabriskie Point', producido por Carlo Ponti. Mark (Mark Frechette) perseguido por un asesinato que no ha cometido pero del que sí ha sido testigo, roba un avión y se escapa hacia el famoso Valle de la Muerte (Zabriskie Point es una zona de este).

Mientras sobrevuela la carretera sobre la cual rueda el viejo Buick Special de Daria (Daria Halprin), una secretaria que debería ir a Phoenix por motivos de trabajo, el avión se queda sin gasolina y ha de aterrizar en pleno desierto. A partir de ahí el film se sumerge en un ambiente psicodélico, apoyado en la música de Pink Floyd, Jerry Garcia y Grateful Dead. Esta road movie política termina en una violenta explosión, como pide el género. La película, en su momento un fracaso comercial y de crítica, años después es considerada una obra de culto. Y otro de sus Road Movies es 'Profesionne: reporter' ('El Reportero'), de 1975, rodada en España y Marruecos con Jack Nicholson y María Schneider. Nicholson interpreta a un desengañado periodista que intercambia su identidad con la de un perfecto desconocido fallecido en la habitación de hotel vecina a la suya. En este caso conduce un Mercury Comet.

Una fuera de la ley, un automóvil, la carreta, se rueda…