festivales de verano 2018
capítulo 3 - Las bandas recurrentes

Los grupos de moda

Izal y La M.O.D.A son los grupos que más se repiten en los carteles de los festivales de este verano 2018. Antes, Love of Lesbian y Belako encabezaron este ranking. Así viven los artistas su maratón particular para seducir a nuevos públicos

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Apenas hay un festival de música sin su presencia. Son las bandas recurrentes, las más festivaleras. Su posición es privilegiada ya que les permite seducir a nuevos públicos en masa. Sin embargo, hay una serie de situaciones que únicamente conocen ellas. Si Love of Lesbian y Belako fueron el año pasado los grupos que más participaron en los festivales españoles, en 2018 serán Izal y La M. O. D. A. quienes encabecen el ranking. Las cuatro pueden ayudar a dibujar un cuadro sobre esta realidad.

Los preparativos para la captación de nuevos seguidores son complejos y variados. El repertorio es un catálogo para los neófitos que suele ser un punto clave. «Hay que ir adaptándolo todo por cuestión de tiempo. Nosotros recortamos un poco el 'setlist', quitamos quizás unos momentos más lentos que en los conciertos de sala tienen más sentido para cambiar de tercio y oxigenar. En el festival se suele ir más a piñón, sin parar», explica David Ruiz, cantante de La M. O. D. A. «Intentamos que la gente nueva escuche un poco de todo lo que tenemos y que los que nos siguen no se pierda nlos clásicos que le gustan de los discos anteriores», añade Emanuel Pérez 'Gato', de Izal.

El horario y el lugar también son condicionantes a tener en cuenta a la hora de elegir las canciones. «Nosotros solemos adaptarnos mucho a la hora que toquemos. Con los años, hemos ido tocando en mejores condiciones, a horas más tardías y en escenarios más grandes. Lo que tenemos que hacer es animar un poco a la gente, aunque siempre nos gusta jugar un poco con el repertorio y meter una o dos canciones que rompan o experimentar. Es algo que no habríamos hecho cuando estábamos empezando o a las seis de la tarde, cuando era el 'hitazo' y teníamos que hacer que la gente saltara y tal. Es una licencia que ahora nos podemos permitir, pero siempre pensando un poco en si la tocamos a una hora u otra y mirando los grupos que tocan antes y después porque en eso sí nos gusta fijarnos», comenta Lander Zalakain, batería de Belako.

«Si te programan a la una de la madrugada no te pongas con medios tiempos porque la gente está muy arriba. Tú no organizas quién toca antes de ti ni el emplazamiento y estás muy supeditado a todo lo que te digan y muchísimo al ambiente del grupo anterior», completa Santi Balmes, de Love of Lesbian, antes de dar otro consejo a las bandas que acuden a los festivales: «Tienes fans absolutos, fans medianos y fans que están ahí porque le gustas al novio o a la novia. Tenemos una cultura 'picapica', de 'playlist', y puedes notar a esa persona que viene a cantar un par de temas y luego se irá a Lori Meyers y cantará los temas que se sabe. Es un gusto cultural que es correcto, no vamos a pretender en un festival tener un punto de vista egocéntrico de 'Quiero que lo canten todo'. No hijo, no, no eres el puto centro del mundo».

«Intentamos que la gente nueva escuche un poco de todo lo que tenemos y que quienes nos siguen que no se pierdan los clásicos» Enmanuel pérez 'gato', izal

Para alcanzar el punto óptimo en el festival, los más experimentados tratan de planificar la preparación. «Parece que no, pero aquello desgasta bastante y al final es un concierto de una hora u hora y media», señala Gato. La experiencia termina por modificar los atrevimientos de la juventud. «Lo que pasaba al principio es que si tenías dos bolos o dos festivales seguidos en el principio lo dabas todo, te pegabas una fiesta del copón y en el segundo, que igual lo tenías a 600 kilómetros, cuando llegabas estabas al 40%. Eso ya lo aprendimos y yo al menos me lo monto con mis ocho horas de sueño, no me las puede quitar ni dios. Calculo que tenga el biorritmo en el punto álgido justo cuando tenga que salir al escenario», explica el líder de Love of Lesbian.

«Intentamos que sea más ameno, pero cuando llegas a casa el domingo o el lunes te das cuenta de lo intenso que ha sido el fin de semana. La paliza viene cuando vas a tocar tres conciertos el fin de semana y el lunes tienes que ir a la oficina o a estudiar y eso es salvaje. A nosotros al principio nos pilló estudiando y tienes que hacer malabares para no dormirte en clase», remata Zalakain.

Arriba, La M.O.D.A., durante una actuación. Sobre estas líneas, de izquierda a derecha Belako, Love of lesbian e Izal.

Otro de los mitos a desmontar es el de que los músicos pueden disfrutar a sus anchas de los festivales como aficionados. «Normalmente vas con unos horarios muy marcados y todo gira en torno al concierto, pero en general se puede sacar un huequillo. Igual no tienes tiempo para ver a todas las bandas que querías, pero siempre sacamos un poco de tiempo porque ver a otros grupos. Es una de las cosas que más mola de poder ver un festival», reconoce David Ruiz. «Antes aprovechábamos más o éramos más intensos como público, pero ahora tocamos tarde y a lo mejor después de la prueba de sonido nos vamos un poco a descansar a no ser que haya algo que queramos ver sí o sí. Algunas veces incluso vamos a echar unas cañas por el festival y vemos el recinto», reconoce Zalakain.

«Siempre sacamos un poco de tiempo para ver a otros grupos porque es una de las cosas que más molan de participiar en un festival» David Ruiz, La M.O.D.A.

«Somos grandísimos especialistas en ver desde el lateral del escenario a los grupos que tocan antes. Me he retirado un poco de ver el concierto desde delante porque puedo molestar a la gente ya que a menudo me piden fotos», indica Balmes. «Siempre que podemos sí que vemos a otros grupos, y si es posible sin Mikel al lado porque es un imán para las fotos y parece un mono de feria. A veces no tenemos todo el tiempo que quisiéramos porque el día antes o después hay bolo, te subes y te bajas para tocar», explica Gato.

Esas exigencias físicas, repertorios personalizados y ambientes muy diversos son algunos de los condicionantes que encuadran la experiencia de los grupos en los festivales. Con todo, las bandas se reafirman en su satisfacción y deseos de repetir. «Lo bueno es que son unos escaparates impresionantes. Nunca te va a ver tanta gente en una sala como lo va a hacer en un festival. En este sentido es la caña y si ocurre que las cosas técnicas van bien, el concierto ha sonado bien, no ha sido frío pese a la distancia que hay... pues sales con una cantidad de gente que es impresionante», explica Zalakain. Eso sí, Santi Balmes plantea una incógnita para los que están al otro lado del escenario: «Como consumidor cultural, me planteo cuántos grupos soy capaz de asimilar en una jornada. Otra cosa es que vayas ahí a pasearte y a dar vueltas de escenario a escenario, a ver cómo va la gente vestida y a follar. ¿Cómo sois capaces de asimilar tanta información?»

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