Viaje al centro de la tierra

Una maravilla subterránea creada durante un millón de años con estalactitas y estalagmitas, un arroyo cristalino, lagos y cascadas

Interior de la Cueva de Valporquero (León). /El Norte
Interior de la Cueva de Valporquero (León). / El Norte
Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROValladolid

Es como una catedral subterránea de dimensiones inimaginables en el interior de la tierra. Si usted quiere sentirse como los protagonistas de la novela 'Viaje al centro de la tierra' de Julio Verne, no lo dude, emprenda este viaje. No hace falta equiparse como el prestigioso profesor de mineralogía Otto Lidenbrock y su sobrino Axel, pero sí con zapatos cómodos y ropa de abrigo para protegerse del húmedo frío (7º durante todo el año), y muchas ganas de descubrir una maravillosa cueva subterránea llena de estalactitas y estalagmitas, un arroyo, lagos y cascadas (en invierno). No tendrá que ir muy lejos. Nuestra propuesta se encuentra mucho más cerca, a tan sólo 47 kilómetros de la capital leonesa. Se trata de la Cueva de Valporquero.

Desde León, hay que dirigirse por la carretera comarcal LE-321 a través del valle del río Torío, afluente del Bernesga, y llegar hasta el municipio de Vegacervera, que bien merece una parada. Su nombre hace referencia a los ciervos que habitaban este territorio de la Montaña Central leonesa. Está situado en un amplio valle que se va estrechando en dirección a Asturias hasta desembocar en el paraje natural de las Hoces de Vegacervera. La carretera va zigzagueando en un paisaje kárstico de altas paredes talladas por el río Torío. Una vez alcanzada la parroquia de Felmín sale una estrecha carretera ascendente en dirección a Valporquero de Torío, donde se encuentra la cueva. Junto a la entrada hay un enorme aparcamiento gratuito.

A 1.309 metros de altitud, bajo el pueblo de Valporquero de Torío, se abre una inmensa boca que permite descubrir ocultas maravillas subterráneas. Durante miles de años, la naturaleza ha ido moderando un maravilloso paisaje de estalactitas, estalagmitas, coladas y columnas de diferentes brillos y colores que se suceden a lo largo de siete salas visitables. El viajero siempre caminará en paralelo a un arroyo cristalino.

Hace un millón de años, en el Pleistoceno, las aguas del arroyo de Valporquero comenzaron a colarse por las grietas de la montaña. Las estalactitas cuelgan del techo de la cueva y son el resultado de los depósitos minerales continuos por el agua que se filtra. Por el contrario, las estalagmitas se han formado en el suelo de la cueva debido a la decantación de soluciones y la deposición de carbonato cálcico. Si estas formaciones crecen lo suficiente para encontrarse, el resultado se denomina columna o pilar.

Caminos, puentes, escaleras y multitud de focos acompañan al viajero durante el recorrido, permitiéndole admirar esta gran obra de arte natural. La cueva tiene dos niveles, uno superior en el que se recorren 1,2 kilómetros y otro inferior de 2 kilómetros, solo abierto para la práctica de espeleoturismo. El nivel superior es donde se realiza la visita turística, que está dividida en siete grandes espacios (Pequeñas Maravillas, Gran Rotonda, Hadas, Cementerio Estalactítico, Gran Vía, Columna Solitaria y Maravillas). Para los más aventureros, en verano, se puede hacer el llamado Curso de las Aguas.

Recorrer la Cueva de Valporquero es la excusa perfecta para disfrutar de la naturaleza, ríos cristalinos, paisajes repletos de robles, caminos recónditos y pueblos entrañables.

Recomendaciones

Cueva de Valporquero
Teléfono: 987 57 64 08. Correo: valporquero@dipuleon.es Valporquero de Torío (León)
Hayedo de Valporquero
Ruta circular de unos 1,8 km, que parte del edificio de taquilla de la cueva.
Gastronomía
Lo más típico en Vegacervera es la cecina de chivo cocida, una especie de guiso, un plato para valientes. También es famosa la cecina de chivo, aunque hay que tener en cuenta que es muy diferente a la de vacuno de las zonas de Astorga y de Riaño.