«Estamos condenados a morir»

Benito Mozo con sus ovejas, en Pontejos/A.P.
Benito Mozo con sus ovejas, en Pontejos / A.P.

Los ganaderos de ovinos de leche, que mañana se concrentran ante la Consejería, denuncian que no pueden cubrir los costes y reducen el número de ovejas en las explotaciones

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZAMORA

En la localidad zamorana de San Miguel de la Ribera, en la comarca de La Guareña, se asienta la explotación ganadera de Felipe García, dedicado al ovino de leche desde hace 35 años y también a la agricultura de secano hasta su jubilación. Su hijo Iván, de 37 años, tomó el testigo en el negocio familiar, también en el de la leche de oveja, un sector que Felipe García, que todavía hace sus cálculos en pesetas, como muchos ganaderos, no duda en calificar de «ruinoso». «Esto está claro, si hace quince o diez años se vendía la leche materia quesera a un precio ahora se vende a mucho menos», señala para resumir cuando se le pregunta por la situación del sector, aunquen o se atreve a dar cifras. , según los datos facilitados por la Unión de Campesinos de Castilla y León.

Mientras que lo que se paga por la leche es menos que hace quince años, subraya García, hay otras cosas como la luz, en las que no ocurre lo mismo. «Entonces, valía un tercio menos que ahora –explica–. Ya me contarás como está el negocio, ruinoso», afirma el ganadero que ha llegado a tener hasta 1.500 ovejas, mientras que ahora la explotación no llega a las 1.000, con una producción de 300.000 litros de leche al año. «Las hemos ido quitando porque esto es inaguantable y las mantenemos porque tenemos agricultura y para aprovechar algo de lo nuestro», sostiene Felipe García.

«No se cubren costes, esto está muy mal. El que tenga que comprar también el pienso pierde su trabajo», explica. «Creo que estos políticos están acabando con el ganadero de ovino. Nos van liquidando a todos», afirma.

«Es condenar a los hijos»

Felipe García no ve futuro en el sector ovino de leche y confiesa que se ha arrepentido de haber puesto ovejas en la explotación por la mala situación que atraviesa desde hace unos años el sector. «Crees que estás haciendo algo para los hijos y es condenarlos», afirma, «estamos condenados a morir y malamente».

«Mi hijo no sabe hacer otra cosa y tendrá que seguir con el campo, pero es vergonzoso que el trabajo en el campo esté penalizado, porque está trabajando para dar puestos de trabajo y encima él pierde», explica.

Recuerda que su padre se enfadó con él cuando decidió poner ovejas. «Se enfadó porque quería que viviera, lo que quiero yo ahora con mi hijo. Y yo, como un tonto, puse ovejas», se lamenta.

Cada día oye que cierran explotaciones, que un compañero ha disminuido las cabezas de ganado en lugar de incrementarlas o que otros están deseando que llegue la jubilación. «Todos deseamos llegar a ser viejos para estar jubilados. Eso no es medio de vida si la ilusión de una persona es llegar a que te paguen la pensión».

El ganadero veterano Felipe García, muestra la explotación familiar
El ganadero veterano Felipe García, muestra la explotación familiar / A.P.

El ejemplo francés

A 17 kilómetros de San Miguel de la Ribera, espera «deseoso» la jubilación Benito Mozo, otro ganadero zamorano. Su ganadería está en Pontejos, un anejo del municipio de Morales del Vino,

Tiene 700 ovejas, la mitad de ellas de leche. «Es una pena, porque la leche nuestra la están pagando en Francia al doble que aquí, que está a 0,50 o 0,60 céntimos el litro. Nos están matando con los precios», sostiene Benito Mozo, quien cree que la administración tendría que fijar un precio estable.

Ya le queda poco para jubilarse. Cumple 65 años en febrero, después de pasar 35 de ellos dedicado a las ovejas. Su preocupación ahora es tener que cerrar la explotación porque «como está el sector tan mal, nadie la quiere».

Y es que los costes de producción les ahogan, dice. «Hay muchos gastos, porque un camión de pienso, que son 6.000 o 7.000 kilos, supone una factura de 3.000 euros. Señor mío, si cobro 5.000 de leche, 3.000 gasto en pienso, 1.000 que pago al pastor, 500 o 600 de la Seguridad Social suya y mía y facturas de 600 euros de luz al mes, de qué como yo, de qué vivo», se pregunta. «No cubres gastos, tienes pérdidas y no merece la pena. Si sigue así, el sector se acaba, se termina y esto está llegando a su final», augura.

Por reducir las cabezas de ganado también ha optado Juan Manuel Rodríguez en su explotación de Villafáfila, que ha pasado de tener 600 animales en 2015 a los 130 actuales «para no preparar más agujero económico», es decir, más deuda. Con 41 años, cree que el sector está contra las cuerdas. «Llevamos unos dos o tres años aguantando unos precios insostenibles y el precio de la leche no cubre los gastos», sostiene. Explica que el mes que le llega la factura de la luz, no paga ni la Seguridad Social y calcula que el 89% de lo que producen las ovejas se lo comen en alimentación.

«La leche está a unos precios ruinosos, como estaba en los años 80, pero hemos mejorado en naves, en ordeñadoras, en tanques para almacenar la leche que enfrían más rápido y ¿para qué?, porque no hemos avanzado nada», lamenta. «Se están riendo de nuestra vida, de nuestro trabajo, nuestro empeño y sacrificio». La solución, defiende, es que se hagan contratos que cubran los costes de producción.

Un precio justo de la leche es el motivo de la concentración que han organizado para mañana las organizaciones agrarias Asaja y UCCL, junto con cooperativas de Castilla y León. Se concentrarán a las 12:30 horas ante la sede de la Consejería de Agricultura para exigir «una renegociación» de los contratos de ovino en vigor.

 

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