Una multa injusta

A todos nos han puesto alguna vez una multa. Y todos hemos tenido tentaciones de recurrirla. E incluso hemos soñado con la idea de que nos aceptaran el recurso y no nos cobraran la sanción. Pero hay veces que los argumentos resultan, cuando menos, chocantes

Una multa injusta
M. J. PASCUAL

Con el debido respeto, señor alcalde, me veo obligado a recurrir, dentro de los plazos señalados, la multa de tráfico por estacionar en la intersección de la rotonda del campo de golf a las 10:10 de la mañana del pasado 19 de junio, hoy hace casi once meses. Como usted entenderá y comprenderá cuando lea esta misiva, dado que es lógico y elemental, no pensaba estar estacionado en ese lugar más que lo estrictamente necesario.

Yo, en lo que no estoy de acuerdo con la multa, y ese es el motivo del presente recurso, es en la hora de la denuncia. Las 10:10, pone, y el horario, verá usted, es lo que marca la diferencia sustancial. Porque, sobre las 8:45 horas del mismo día y año entré en la sucursal de Ibermora de la calle Palacagüina completamente decidido y con la intención de hacer mío cuanto dinero encontrara en su interior.

El vehículo objeto de la denuncia y, en consecuencia, del recurso, se encontraba en las inmediaciones, sí, bien dispuesto para la huida una vez consumado el atraco. Pero al salir de la entidad de ahorro citada, a las 8:55 horas, fui detenido por un agente de la Guardia Civil que pasaba por allí. Por causas a las que doy vueltas y vueltas todas las noches y que no logro atribuir nada más que a la pura y simple mala suerte, algo le debió de resultar sospechoso. Eso ya, detrás de los barrotes, es irrelevante, dirá usted. Pero, no obstante, no dejo de atormentarme con ello.

La cuestión importante y determinante es que desde las 9:00 a las 9:15 fui detenido en el lugar de los hechos hasta la llegada de la Policía Nacional. Una vez esposado me condujeron a la Comisaría y una vez allí, fui acusado, con toda la razón, de tentativa de atraco en sucursal bancaria. Pero es claro que desde las 9:15 en que soy conducido a Comisaría hasta las 10:10 horas de la denuncia transcurre un tiempo en el que yo no me encontraba en el lugar de los hechos, por lo tanto ¡nada pude hacer para retirar el vehículo de la dichosa intersección!

Le sigo contando, señor alcalde. Una vez transcurrido el periodo de detención policial en Comisaría, y puesto a disposición, la magistrada juez decretó mi libertad preventiva con la obligación de presentarme ante su digno Juzgado todos los lunes. Me informé de que el vehículo se encontraba en el depósito municipal por orden de la Policía Judicial y finalmente me pasé por allí a retirarlo, para lo que necesité un documento expedido y firmado por el señor jefe de la susodicha Policía Judicial. Con este certificado pude retirar el vehículo sin abonar ni una sola peseta y sin ningún problema, la verdad.

Pero ¡ay la maldita multa! Espero y deseo que comprueben y verifiquen todos los datos que aporto, sobre todo en lo concerniente a las horas. A continuación detallo todos los datos judiciales necesarios, siendo todos ellos fiables y veraces.

Por todo ello, solicito que la sanción objeto de este recurso quede sobreseída y anulada a todos los efectos, por ser de justicia.

PD: Ruego que me comuniquen a esta dirección la resolución adoptada, y aprovecho para felicitar las fiestas patronales a mis paisanos y a los componentes de ese Excelentísimo Ayuntamiento.

Centro penitenciario de ..., a 4 de junio de ...

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