García Burillo se despide de los periodistas, antes de pasar a un tiempo de «vida oculta»

Homenaje al obispo de Ávila, Jesús García Burillo, en el colegio diocesano Pablo VI. /Ical
Homenaje al obispo de Ávila, Jesús García Burillo, en el colegio diocesano Pablo VI. / Ical

El actual administrador apostólico, y hasta hace unas semanas obispo de Ávila, ha adelantado su tradicional desayuno navideño para despedirse de la prensa, antes de comenzar una nueva etapa, el próximo 15 de diciembre, fecha en la que tome posesión de nuevo obispo, José María Gil Tamayo

PAULA VELASCO / ÁVILA

El hasta hace unas semanas obispo de Ávila, Jesús García Burillo, ha celebrado hoy de manera adelantada el tradicional desayuno con los medios de comunicación, que normalmente tenía lugar unos días antes de navidades.

El motivo ha sido despedirse de los periodistas que durante estos quince años han formado parte de la vida pública de Burillo, antes de la toma de posesión de manera oficial, el día 15 de diciembre, de su sucesor, el recién nombrado obispo de Ávila, José María Gil Tamayo.

García Burillo ha asegurado que está viviendo estos días con «mucho trabajo y muchas despedidas», ya que apenas le quedan quince días como administrador apostólico, cargo que desempeña desde que finalizó su cargo como obispo. «A partir de dos semanas comienza una vida nueva que tengo que preparar», ha asegurado, un «tiempo nuevo que sin duda alguna será un tiempo de vida oculta, de mayor soledad, de mayor silencio y mayor oración, como el Señor en el tiempo que estuvo en Nazaret», ha puesto como ejemplo, «o como Benedicto».

Para Burillo ese es su «futuro inmediato», en el que asegura seguirá «muy vinculado a esta Diócesis de Ávila, que el Señor ha puesto en mi camino». Una Diócesis a la que desea «lo mejor» y a cuyos miembros pide que acojan «con amor y buena disposición» al Gil Tamayo, a quien ha definido como una «persona amable y extrovertida», de la que está seguro «será un buen pastor, guía y padre, y animará y alentará la vida ordinaria y de trabajo».

Cuando mira atrás, García Burillo ve estos quince años pasados con «mucho gozo y satisfacción». Años en los que ha tratado de afrontar los problemas o tareas según han ido surgiendo, para resolverlos «con la mayor sensatez posible», tratando de estar «muy cerca de la gente».

Cuando se le ha preguntado por algún consejo para su sucesor, el religioso ha deseado que sea «un buen pastor, sencillo como lo es, al alcance de todos e impulsor de vitalidad e iniciativas».

Jesús García Burillo prevé pasar los futuros días tras el nuevo nombramiento de Gil Tamayo en una «casita muy pequeña» situada dentro del patio del obispado, que ya «estuvo habitada por el conserje», ha explicado, donde se pondrá «a disposición» del nuevo obispo y no duda de que «voy a estar muy feliz».

 

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