Cuando la producción de miel puede convertirse en negocio

Tres amigos de la facultad crean una empresa para comercializar lo generado en sus colmenas

LAURA NEGROVALLADOLID
Samuel, Gonzalo y Miguel, socios de la empresa. / LAURA NEGRO/
Samuel, Gonzalo y Miguel, socios de la empresa. / LAURA NEGRO

Se conocieron en sus años de facultad. Fue entonces cuando iniciaron una fuerte amistad que los llevó a compartir aficiones como la apicultura. Un 'hobby' que se ha convertido en un modo y un medio de vida para ellos. Son Miguel Rodríguez, Gonzalo Álvarez ambos ingenieros de montes y Samuel Serrano, ingeniero técnico forestal. Los tres realizaron un curso de iniciación a la apicultura en el Centro Viñalta de Palencia.

En el año 2010, instalaron por puro divertimento ocho colmenas, que fueron ampliando hasta 60 en el año 2012. Hoy tienen cerca de 200. En su caso, la transición de afición a profesión ha sido progresiva y ha venido determinada por sus conocimientos y la aceptación que iba teniendo su miel. En abril de 2013 se dieron cuenta de que podían ganarse la vida haciendo algo que realmente les entusiasmaba y se dieron de alta como autónomos, utilizando como marca el nombre Montes de Valvení, en honor a la localidad de San Martín de Valvení, donde instalaron su primer colmenar.

Su sede social la tienen en el Paseo de Zorrilla, 236, aunque su base de operaciones está situada en Valoria la Buena. Allí disponen de una nave en alquiler y es donde las colmenas pasan más tiempo. «Es un lugar de acceso al Cerrato, con flora muy interesante para las abejas, y en la que queremos expandirnos», indica Miguel. La ubicación de las colmenas va variando para aprovechar diferentes floraciones. Así, las van rotando entre Villalba de los Alcores, Bercero, Alba de Cerrato, Zamora y Salamanca. En la apicultura han descubierto un mundo fascinante: «Es increíble contemplar la labor silenciosa que realizan las abejas y un privilegio poder disfrutar de un trabajo que requiere de un contacto directo y un gran conocimiento del medio rural, de la flora local y de la meteorología. La idea de poder dedicarme a ello y llevar una forma de vida tan ligada al medio rural ha sido determinante para seguir adelante», precisa Miguel.

Aseguran que su factor diferenciador es que ellos no alteran las propiedades de la miel tratándola con elevadas temperaturas para que no solidifique. Estos tres emprendedores miman este dulce líquido dorado desde el momento de la elección de la ubicación del colmenar hasta la extracción y envasado, pasando por el manejo meticuloso de cada colmena. «La miel que elaboran las abejas es la que llega a la mesa del consumidor», afirma Samuel, rotundo. «Obtenemos una miel natural fruto del esfuerzo por ubicar nuestros colmenares en los mejores enclaves, favoreciendo la calidad frente a la cantidad. Este esfuerzo continúa con un manejo meticuloso, adaptado a las necesidades de cada colmena en cada época del año y con un proceso de extracción y envasado en el que no se alteran las propiedades», indica Gonzalo.

Tipos de miel

Comercializan diferentes variedades de miel: de lavanda, bosque y mil flores, en formatos de kilo y medio kilo, con un precio medio de siete euros. «Todo el mundo repite con la de lavanda», aseguran orgullosos y, en un futuro, cuando cuenten con el suficiente número de colmenas productoras, pretenden ofrecer además otros productos, como polen y propóleo. Sus principales clientes son tiendas de alimentación y restaurantes, y ellos mismos se encargan de llevar a cabo la distribución. «Creemos en los circuitos cortos de comercialización. Ahora lo que queremos es seguir creciendo, aumentando el número de colmenas para poder diversificar los productos ofrecidos y crear una página web para la venta 'online'», explica Samuel. «Otro de los objetivos es la exportación, ya que las mieles españolas son muy valoradas fuera de nuestras fronteras», completa.

Cuatro áreas de actividad

Su actividad se diversifica en cuatro áreas de negocio. La primera y más importante es la venta de miel de sus propios colmenares. También realizan catas en las que se degustan todas sus variedades de miel. Y ofrecen charlas divulgativas, en las que se dan nociones básicas sobre los productos de la colmena y la actividad apícola en un ambiente cercano y distendido. Su oferta se completa con visitas guiadas a los colmenares, en las que los asistentes, con el equipo de protección adecuado, pueden llegar a realizar algunas actividades cotidianas.

Al montar su empresa, se han topado con ciertas dificultades, especialmente a la hora de instalar los colmenares, en ocasiones por el temor generalizado, y según ellos, injustificado, que existe respecto a la proximidad de las colmenas. «Mi madre tiene una colmena en medio de su huerta y no hay ningún peligro», indica Gonzalo. Han solicitado una ayuda para la instalación de jóvenes agricultores, convocada por la Junta y cofinanciada con fondos Feader (Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural). Es una ayuda con trámites complejos y que se recibe tras haber realizado toda la inversión, lo que implica que hayan tenido que buscar otras fuentes de financiación.