El Norte de Castilla

Las gallinas como terapia

Enrique Sanabria y Nicolás Primo dan de comer a las gallinas.
Enrique Sanabria y Nicolás Primo dan de comer a las gallinas. / H. SASTRE
  • La residencia Doctor Villacián incorpora un corral para motivar a los mayores

Amanece en el Centro Residencial Doctor Villacián. El reloj marca poco después de las ocho de la mañana y Enrique Sanabria, de Villabrágima, y Nicolás Primo, de San Cebrián, ya están en el patio midiendo pienso y equilibrando medidas de agua. Zapatillas de cuadros, de las de siempre, pantalón de pinzas y unas manos labradas en décadas de faena (tienen 86 y 76 años, respectivamente) les basta para perpetuar la memoria y proseguir con las labores del pueblo. Abren la puerta, diseñada con gusto por Marino y Fernando, del taller ocupacional de personas con discapacidad, y se adentran en un gallinero de unos 20 metros cuadrados donde cada día atienden a nueve gallinas, dos gallos y un pavo real.

Aquí las dan de comer y beber, recogen los huevos y se encargan de que todos y cada uno de los animales se encuentren en perfecto estado. Como la labor que durante décadas desempeñaron en sus municipios de origen solo que ahora, y desde hace nueve meses, cuando llegaron a esta residencia para mayores, la realizan en la ciudad. «En todas las casas había gallinas y cerdos y de esta manera estamos entretenidos, bajamos un rato por la mañana, otro rato a las tres y después a las siete o así», comenta Enrique Sanabria.

El gallinero del Centro Residencial Doctor Villacián se ha convertido en apenas cuatro meses en toda una terapia para la estimulación de los recuerdos y las emociones, la autoestima, la motivación y la ilusión de los 148 residentes de este centro para mayores. La experiencia arrancó en junio con el propósito de mantener la filosofía de realizar un proyecto familiar que se acerque lo máximo posible a lo que es su hogar y no a la institución en la que residen, teniendo sobre todo en cuenta la identidad e historia de los residentes, pues la mayoría es de la zona rural.

Acercarles su zona rural

Nació como terapia, con el propósito de favorecer las emociones y la motivación entre los residentes con una actividad que han desempeñado durante toda su vida, como es el cuidado de animales. «Se trata de acercar aquí un poco de su zona rural, recordar en la medida de lo posible esas tareas, que rememoren la vivencia en sí de un gallinero», comenta Begoña Pastor, subdirectora de centros.

Poli Velasco, familiar de una residente, con su compañera Mari Carmen Vallelado, han sido dos pilares fundamentales en el proyecto. El primero, de Laguna, ha aportado algunas de las gallinas convencido de que una atención centrada en la persona, en sus vivencias y recuerdos, estimulará y favorecerá el desarrollo de muchas capacidades en las personas mayores. Fruto de esta convicción, el próximo 4 de noviembre narrará un relato, vinculado con la película de Los Santos Inocentes, mediante aves rapaces. «Un relato, contado como un cuento para personas de ochenta años, con un lenguaje que les entusiasme y acompañado de animales que han visto toda la vida en el medio rural, les va a conectar con sus pueblos», añade.

La subdirectora de centros destaca así la importancia de que algunos familiares de residentes se hayan implicado también en la iniciativa, con la donación de animales y comprometiéndose a realizar más actividades de naturaleza. Es más, desde que arrancara la iniciativa, Enrique Sanabria se encarga de explicar a nietos y biznietos de los residentes el proceso de los huevos, «que no nacen en los supermercados» y la vida de las gallinas. «La mayoría de los que vienen no han visto nunca una gallina y se sorprenden mucho. Bueno, que los primeros días dije que el gallo también había puesto huevos y alguna auxiliar se lo creyó», comenta este octogenario.

Los residentes encuentran así cada día un motivo para pasear por las seis hectáreas de este centro para visitar a las gallinas. Reservan incluso pan y lechuga para que Enrique y Nicolás se lo lleven como comida. «Son gallinas felices, que ponen huevos sanos y dan felicidad a los ancianos», inciden.