pinos resineros

Pino resinero en producción en Segovia

Clarear las masas de pinos resineros ayuda a que sobrevivan

  • La investigadora Cristina Prieto establece en su tesis doctoral que la combinación de la competencia entre ejemplares y la falta de agua está provoicando una notable mortandad en la especie

Contra lo que muchos creen, el pino no es un árbol autóctono de la península ibérica. De hecho no se sabe muy bien cual es su origen, ya que está amplísamente desplegado casi por todo el mundo. Desde Asia hasta América, hay pocas zonas del orbe de las que se pueda decir que no poseen alguna variedad de esta especie vegetal. España posee algunas variedades propias, como el pino canario, por ejemplo, y otras que sin ser naturales del terreno han acabado por conquistar notables extensiones de terreno. Es el caso de las sierras levantinas, por ejemplo.

En Castilla y León las dos variedades de pino más comunes son el pino piñonero y el pino resineroa, ambos importantes tanto por sus influencia ecológica como económica. Y es el resinero, o pino negral, el que ha sido objeto de una tesis doctoral llevada a cabo por parte de la investigadora Cristina Prieto Recio, del Instituto Universitario de Investigación en Gestión Forestal Sostenible (IUGFS) de la Universidad de Valladolid, y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), situado en el Campus de Palencia.

Como detalla la investigadora, el pino negral es la segunda especie con la distribución más extendida en España tras la encina, y cubre una superficie de más 700.000 hectáreas en masas puras y 600.000 hectáreas en masas mixtas. Durante las últimas décadas, esta especie de pino ha sufrido un proceso de deterioro que se adivina en la inusual transparencia de copa, el enanismo en las agujas, la decoloración del follaje y la muerte prematura de los árboles.

pino resinero

pinar resinero

La investigación para la tesis trataba de profundizar en las causas de ese aumento de mortalidad en una especie que de siempre se ha utiizado por su resistencia al calor, su capacidad para sobrevivir en terrenos con poco alimento y su facilidad para desarrollarse en condiciones hostiles como planta primaria en las repoblaciones forestales. Y de los datos obtenidos se deduce que existe «un mejor estado sanitario en las masas puras y en masas donde se han ejecutado tratamientos selvícolas como claras». Los valores más altos de la altura media de los árboles y de la precipitación de primavera señalan igualmente que a menos ejemplares por hectárea, mejor sanidad, explica Cristina Prieto Recio.

Del mismo modo, los resultados sugieren que los factores de predisposición, como la competencia y el déficit de agua, están provocando el declives de la especie. En muchas de las zonas de muestreo se confirmó que hasta un 40% de los árboles estaban muertos o presentaban síntomas de mala salud. Además, sí hubo diferencias significativas en cuanto al estado de decaimiento entre las distintas zonas geográficas, «siendo la zona de la Ribera del Duero en Burgos una de las más afectadas», agrega la doctora.

En lo que se refiere a factores biológicos como posibles co-culpables de la delicada situación del pino resinero, la investigación sugiere estudiar la influencia y distribución de algunos de los agentes patógenos implicados, como el hongo de pudrición de la raíz, los hongos del azulado de la madera y el muérdago. En este sentido, consideran importante analizar los posibles tratamientos de control biológico fitosanitario frente a los agentes patógenos implicados.