El lenguaje como barricada

La poeta Ángela Segovia, con su poemario ‘La curva se volvió barricada’, ayer, antes de su encuentro con los alumnos del IES Mariano Quintanilla. /Antonio de Torre
La poeta Ángela Segovia, con su poemario ‘La curva se volvió barricada’, ayer, antes de su encuentro con los alumnos del IES Mariano Quintanilla. / Antonio de Torre

La poeta Ángela Segovia charla con los alumnos del IES Mariano Quintanilla sobre su obra y la poesía en general

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Escrito entre Valparaíso, Barcelona y Madrid, ‘La curva se volvió barricada’ (La Uña Rota) traza puentes con el habla latinoamericana al tiempo que inspecciona los lenguajes de la calle de esta Europa cada vez más hueca, violenta y patriarcal. Se trata de un poemario/poliedro de nueve lados cuyos ángulos, «con articulaciones múltiples y pugnantes por el desencaje» como dice la autora, parecieran resistirse a confluir en un mismo punto. Y acaso sea esta resistencia la que logra formar un todo estructuralmente orgánico e inquietante como poemario. En sus páginas, el lenguaje se vuelve barricada y obstáculo tras el que parapetarse y protegerse y escribir contra ciertos órdenes, así como curva y tránsito para dar paso, desde los laterales, a otras formas, otros límites, otras sensibilidades.

La autora de ‘La curva se volvió barricada’, la poeta abulense Ángela Segovia, estuvo ayer con los estudiantes de Bachillerato del IES Mariano Quintanilla, que en las últimas semanas han trabajado sobre este poemario premiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y horas después, en la misma Biblioteca Pública de Segovia donde mantuvo el encuentro, guió el taller ‘¿Qué cosa es la poesía?’, orientado a hacer una reflexión colectiva sobre este género literario.

Los estudiantes escucharon a Ángela con atención y le plantearon múltiples cuestiones, algunas de ellas relacionadas con el lenguaje empleado. «‘La curva se volvió barricada’ es un libro complejo, con muchas partes, todas muy diferentes entre sí, que aborda varios temas, algunos de ellos políticos, otros relacionados con el feminismo... Me cuesta sintetizar en pocas palabras lo que es este poemario porque no es sintetizable. Tras él hay mucho trabajo de investigación sonora que se aprecia al leerlo, pero sobre todo el oírlo recitado. Y los estudiantes han preguntado sobre este aspecto porque hay partes que son muy herméticas, que no buscan ser leídas racionalmente, sino un contacto emocional, y ese contacto emocional se hace a través de lo sonoro, del ritmo, de la disposición de las letras...», explica la autora.

A la pregunta ¿qué cosa es la poesía?, que da nombre al taller, Ángela Segovia apela a la reflexión: «Se trata de que todas las personas que asisten vayan respondiendo a preguntas sobre los pormenores que pueden componer el universo de un poema. Por ejemplo, ¿un poema está en sus aciertos o en sus errores? ¿En la grafía o en el sonido?... Lo cierto es que es complicado responder, pero podemos ahondar en ello. Yo no tengo ni idea de lo que es la poesía. Con cada libro trato de indagar en ello. ¿Qué busco? No lo sé. En realidad, nada. Yo más bien estoy sometida a la escritura poética, sigo sus reglas, no busco nada aparte de los que ella es», reflexiona la poeta, que en 2017 ha sido galardonada con el Premio Nacional de Literatura Miguel Hernández.

Ángela Segovia valora el buen momento que atraviesa el género en España, con una generación de poetas jóvenes que está irrumpiendo con mucha fuerza en el panorama de las letras: «Se supone que somos una generación sin generación, pero yo veo conexiones y diálogo. Me gustan muchas cosas de las que estoy viendo actualmente y también me gusta que haya mucha diversidad. No podemos hablar de una sola generación porque hay varias generaciones que además se están mezclando, que están dialogando y haciendo cosas en permanente contacto, y eso es bueno».

La poeta nació en Las Navas del Marqués (Ávila) en 1987 y en 2009 obtuvo con su primer poemario, ‘¿Te duele?’, el Premio Nacional de Poesía Joven Félix Grande. Cuatro años más tarde, en 2013, publicó ‘De paso a la ya tan’ y es autora de varios trabajos en revistas como ‘Cuadernos del matemático’ y Piedra del molino’. «El premio Miguel Hernández ha sido una fortuna, por supuesto, y espero aprovecharlo para escribir mucho. Tengo una publicación pendiente en la que estoy trabajando y alguna otra cosa que quizá vea pronto la luz», concluye.

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