El Norte de Castilla

Recibe tres perdigonazos cuando paseaba cerca de Espirdo

Vainas de cartuchos disparados recogidas en el campo.
Vainas de cartuchos disparados recogidas en el campo. / Imagen de facebook de Roberto del Canto
  • Un vecino de Tizneros relata en una red social el suceso ocurrido, aunque en un principio ha decidido no denunciarlo porque el cazador salió corriendo,estaba de espaldas y la visibilidad era escasa

Un joven vecino de Tizneros ha explotado en las redes sociales contra el comportamiento de algunos cazadores que «campan a sus anchas por los campos», a quienes recrimina la manga ancha que existe hacia «todo tipo de tropelías». El detonante del estallido público en Facebook de Roberto del Canto ha sido el incidente que sufrió en sus propias carnes este domingo por la tarde. Tal y como detalla en su relato, recibió «tres perdigonazos en el hombro y el brazo izquierdo que no han llegado a atravesar la piel».

Fue este pasado domingo, hacia las 18:25 horas. El lugar del suceso, un berrocal junto al arroyo Polendos, entre los núcleos de población de Espirdo, Tizneros y Torrecaballeros y en el término municipal de Espirdo. Del Canto narra cómo quien efectuó los disparos «salió corriendo». Asimismo, «la escasa visibilidad en ese momento y haberle visto por la espalda hace que no pueda identificarle» por lo que la víctima de los perdigonazos ha decidido en un principio no interponer denuncia.

En esa narración deduce que el autor de los tiros huyó «para evitar una sanción por cazar después de la puesta de sol». Roberto del Canto, después de dos años y medio de su mudanza a este entorno natural de la provincia, va más allá y vierte sobre la base de las experiencias vividas una detallada crítica sobre la actitud que muestran algunos cazadores, quienes exhiben un «desprecio total por una normativa a priori razonable como es la regulación de la ley 4/96 de Castilla y León». Para el joven, lo acaecido el domingo «no es una anécdota puntual ni aislada, así como tampoco es un caso anecdótico y aislado que un cazador muestre desprecio por el bienestar y la seguridad ajena».

Vainas de cartuchos tiradas

De su comentario en la red social se desprende que ya ha tenido encontronazos con cazadores. No ahorra descalificaciones para quienes atentan, a su juicio, contra el medio natural. Así, reprocha «el sadismo» que roza el cazador módico cuando «sale a disparar a las urracas y las grajillas en la media veda porque hace años que la codorniz se convirtió en un ser mitológico al sur de Duero». También reprende a los que «dejan tirados en el campo los cadáveres de los conejos a los que ha disparado durante la media veda cuando está prohibido tirarles».

El vecino de Tizneros asegura que desde el 15 de agosto en que se abre la media veda ha hallado «decenas de cadáveres de conejo con perdigonadas tirados por el campo y no se los llevan porque si les pillan los guardas los crujen». Además, insiste en el «desprecio absoluto» de determinados tiradores que abandonan «sin ningún pudor las vainas de los cartuchos en mitad del campo». Esta práctica, por cierto, está severamente sancionada, le recuerdan en los mensajes que ha recibido, por lo que le aconsejan que no las recoja y que avise a los agentes medioambientales o al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona).

El joven, por su parte, ha cogido muestras y pruebas de vainas de cartuchos disparados con las que ilustra su relato en Facebook.