«Como emprendedor, te caes y te levantas mil veces»

Ángel Sastre, en la puerta de su tienda.
Ángel Sastre, en la puerta de su tienda. / El Norte
  • Ángel Sastre cambió sus idas y venidas a Madrid como productor de deportes de Canal Plus por un negocio de venta y alquiler de bicicletas eléctricas con gps y rutas preprogramadas, en La Granja

En el último Índice Mundial del Ciclismo, elaborado por la empresa canadiense Eco Counter, España era el país del mundo que más había crecido en desplazamientos en bicicleta: un 8% de 2014 a 2015. Pedalear está de moda, como lo demuestra el aumento constante de carriles bici y señalizaciones urbanas y la omnipresencia de las rutas ciclistas en la oferta turística de prácticamente todas las provincias españolas.

En Segovia, en lo que se van pintando los carriles de 30 kilómetros por hora en la capital, las rutas cicloturísticas gozan de buena salud. «En Segovia la bici tiene mucha tradición como actividad recreativa y de ocio. Como medio de transporte cuesta más. Es verdad que la orografía es difícil, Segovia, por ejemplo, tiene muchas cuestas y machaca las amortiguaciones con los adoquines», cuenta Ángel Sastre, que vio en esta tendencia una oportunidad de negocio.

Ángel, de 42 años, vive en Tabanera del Monte y abrió hace tres años Naturcleta en La Granja. Es un negocio centrado en el alquiler y venta de bicicletas de marca propia y con motor eléctrico. En este tiempo, el negocio se ha ido ampliando con servicios como la venta de complementos, la reparación, el alquiler de canoas o servicios empresariales como el renting o las jornadas de team building para empresas.

Bañolas fue la inspiración

Este emprendedor, licenciado en Comunicación Audiovisual, había estado trabajando en producción de deportes de Canal Plus durante 11 años. En 2010, saturado de los turnos cambiantes y del ir y venir a Madrid a diario y viéndole las orejas a la crisis, decidió reciclarse.

Su primera idea, opositar a la enseñanza, se encontró con la congelación de las plazas. Fue entonces cuando, en unas vacaciones en el Lago de Bañolas se topó con la idea que le iba a cambiar la vida. «Allí alquilaban bicicletas en un entorno mucho menos bonito. Pensé que esto aquí, que es mejor y al lado de Madrid, tenía que funcionar», explica.

Ángel tenía clara la idea desde el principio, así que decidió que su empresa iba a arrancar «dando todo hecho» al cliente, Para ello se centró en dos características: la primera, conseguir modelos a su gusto y, la segunda, crear unas rutas que facilitaran el alquiler.

Viaje a China

Para hacer las bicicletas viajó a China. «La idea era vender también, buscar nuestro segmento de mercado en venta de bicicletas. Cuando lo haces tú y te metes sin distribuidor puedes competir en precio. Queríamos personalizar la marca con logotipos, colores y materiales. Continuamente hemos estado mejorando los modelos, los vendemos a través de la web y también hemos empezado a vender en Amazon, buscando nuevos canales –relata–. Además, ahora hay unas subvenciones de unos 200 euros para la compra de las bicicletas eléctricas y las estamos aprovechando: vendemos las bicis y la ayuda la gestionamos nosotros».

En cuanto a las rutas, su idea fue dotar a las bicis de un gps con los trayectos programados. «Buscamos una aplicación específica para turismo, que bloqueara el gps para que no se desconfigure. Tenemos entre 16 y 17 rutas metidas. Me las pateé enteras y son más de 300 kilómetros. También hay unas 500 fotos, la mayoría hechas por nosotros», dice. Las fotografías indican los puntos de interés («ruinas, puentes, ríos… porque la señalización es nula») o te explican lo que hay en las distintas direcciones de una encrucijada.

Su siguiente paso fue consultar las posibles ayudas. «Cuando arrancamos, en 2013, Segovia Experience nos concedió una subvención. Era una marca de calidad de la Diputación de Segovia para nuevas empresas principalmente de ocio y turismo en pueblos pequeños», explica. «El Servicio de Promoción Económica de la Diputación, además, nos llama a menudo para asesorarnos, para aconsejarnos ferias o los mercados de contratación para empresas de turismo», añade.

Sobre su clientela, Ángel señala que «el 80% de la gente que alquila quiere naturaleza, completar el plan de pasar el día o el fin de semana en el campo. En todo caso, el turismo extranjero es mucho más activo que el español. En Dinamarca y Holanda la bici está por delante del coche, nos queda bastante que aprender».

Las bicis de Naturcleta están ajustadas para circular por caminos y, sobre todo, tienen un motor eléctrico. «Son bicis convencionales con un pequeño motor y una batería que funcionan como asistencia al pedaleo: si no das pedales, no arranca. Hay un display en el manillar con el que controlas cinco niveles de ayuda, por si quieres más asistencia o menos –explica–. Eso hace que los grupos de amigos y de empresa en los que siempre hay niveles muy dispares se igualen mucho. Si alguien está muy por debajo del nivel ralentiza la actividad y la hace más aburrida. Con el motor no pasa».

Los usuarios de Naturcleta son familias o grupos de amigos que están en una casa rural y que en general «salen encantados». «Es una actividad que pueden hacer desde niños de un año hasta abuelas. Están en contacto con la naturaleza, se hacen fotos, se mojan los pies en el río… Ofrecemos una manta en las alforjas para hacer picnic y también sillitas para los niños. Es una actividad muy democrática en la que se hace deporte y no necesitas estar en forma», dice. La ruta más demandada es la que va desde La Granja a Valsaín. Llega hasta la Boca del Asno por el Camino de Pesquerías. «Tiene río, caballos, el puente, que es espectacular, y no es complicada», señala.

Parque y Reserva

La zona en la que opera, además, tiene la ventaja de ser parte de un Parque Nacional y de una Reserva de la Biosfera. En su opinión «el sello de Parque Nacional se nota mucho más que el de Reserva de la Biosfera, la gente viene preguntando por él e incluso yo cuando viajo busco parques. Pero el tema de que coincidan es positivo», indica.

De lo que ha aprendido en estos años como emprendedor, Ángel se queda con que «te caes y te levantas mil veces. No sé si eso es bueno o malo, pero te da muchas lecciones. Te tienes que buscar las castañas y lo satisfactorio es que te has reinventado, que te has buscado la vida y no tienes los horarios de antes», cuenta. «Además, a la gente le vendes una experiencia, así que vuelven y traen amigos. Se convierten así en tus comerciales y eso sí que es gratificante», reconoce.