El Norte de Castilla

Obono se rebela contra el peso de la tradición en ‘La bastarda’

Trifonia Melibea Obono posa esta semana en su última visita a Salamanca.
Trifonia Melibea Obono posa esta semana en su última visita a Salamanca. / Laya
  • La escritora guineana publica su segunda novela para denunciar las condiciones en las que nacen, crecen y viven las mujeres de etnia fang

Opinan los expertos que la gran literatura emergente es la que procede de África, escenario que habitualmente se aleja de la sección de Cultura para abrir las páginas vinculadas a epidemias, genocidios, migraciones o dictaduras interminables. Se ha abierto una ventana y por ella se asoma ahora Trifonia Melibea Obono, que acaba de publicar su segunda novela-denuncia sobre las condiciones en las que nace, crece y vive la mujer en Guinea. ‘La bastarda’ sucede a ‘La herencia de bindendee’ –prostituta, en castellano–, y en ella se relata la vida de Okomo, una niña de la etnia fang.

«Es una niña bastarda que nace antes de que sus padres vivan en matrimonio, y en el libro se cuentan los obstáculos que debe superar y lo que significa ser tres veces bastarda porque en su caso es mujer, y en Guinea ser mujer significa ser un objeto y un bien de los hombres de la etnia, bastarda también porque es hija de soltera, y también lesbiana», explica Melibea, quien pese a pertenecer también a la etnia fang pudo aislarse de ese entorno para desarrollar su formación cultural y vocación literaria. «Lo que más influyó fue salir de ese entorno con doce o trece años. Me llevaron a un internado de monjas donde, quieras o no, te obligan a estudiar y a leer libros. Aprendes otras formas de vida fuera de tu entorno, y ahí sí que encuentras otras chicas que piensan igual porque tengo que decir que no soy ninguna excepción», subraya Obono, que vivió en España entre los años 2006 y 2012 y que hoy reside en Guinea aunque visita Salamanca con relativa frecuencia para cumplir con su tesis doctoral.

«Ahora me siento una apátrida porque en Guinea soy la negra blanca que estudia en España, mientras que aquí sigo siendo la negra», sonríe, sin ocultar un desmesurado optimismo porque libros como el suyo puedan cambiar las cosas, tanto allí como aquí. «Ser negra en España es como ser una mujer fang en Guinea. Mi libro, aunque en mi país lo lean y crean que es ficción, es una propuesta de cambio. Empecé a escribir porque es mi forma de querer cambiar las cosas. Los libros han cambiado la historia. Mira la Revolución Francesa, que la marcaron los pensadores. Todo lo mueve la literatura», apunta, decantándose por la palabra volcada en la literatura en detrimento de la política. «Escribir es mucho más productivo y, aunque los políticos no lean, sus electores sí lo hacen», resume.

Periodista y politóloga, además de investigadora en Guinea sobre asuntos de género, Melibea se resiste al peso aplastante que tiene la tradición en su tierra. «Antes de ser colonizada por España, Guinea tenía un modelo en el que después del destete, el niño o niña se iba a vivir con la familia del marido y allí crecía. No se daban muchos casos de niños nacidos antes del matrimonio. Entonces, cuando llegó la colonia española, no le pareció bien ese modelo de matrimonio, y España llevó una política para acabar con él. Ahora mismo hay casos de niños que nacen antes del matrimonio y la cuestión es quién es tutor de ese niño o esa niña», explica, razonando que la respuesta va más allá de la educación. «Yo he podido estudiar como tantas otras mujeres que pueden acceder a la universidad, pero esa no es la cuestión. No es lo mismo estudiar una carrera que cuestionar el modelo familiar que te rodea, y esto es lo que no pasa. La mujer acepta vivir sometida a ese modelo», subraya.

Obono presentó ‘La bastarda’ esta semana en Madrid, y mañana lunes lo hará en Guinea donde, según asegura, ha empezado a notar las consecuencias de sus denuncias. «Digamos que la represalia no ha sido física, es más bien psicológica y cultural. De aislacionismo a nivel familiar. Te sales del canon de las costumbres y tu propia familia te pregunta por qué piensas así. El peso de la cultura es muy fuerte», sentencia.