Aurora, Concha y 'Chiruca' pioneras en Fuensaldaña

La fallecida Aurora Merchán abrió camino a la mujer, junto a sus dos compañeras del PSOE, en las primeras Cortes autonómicas por un hemiciclo en el que desfilaron ellas y... 88 hombres

Rosario 'Chiruca' Peñalba, Concha Fuente y Aurora Merchán, en febrero de 2008, reunidas por El Norte de Castilla en la sede de las Cortes./G. Villamil
Rosario 'Chiruca' Peñalba, Concha Fuente y Aurora Merchán, en febrero de 2008, reunidas por El Norte de Castilla en la sede de las Cortes. / G. Villamil
Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANO

21 de mayo de 1983. En las Claras de Tordesillas se constituyen las primeras Cortes autonómicas de Castilla y León. Fondo de cortinas rojas y filas de sillas apretadas. Dos mujeres jóvenes rompen la uniformidad de un auditorio repleto de varones. Son Concha Puente González y Rosario Peñalba (a la que todos llaman 'Chiruca') y van a abrir brecha en un oficio, la política, de hombres. De corbata y testosterona. A ellas se unió poco más tarde Aurora Merchán, al sustituir al anterior de la lista palentina del PSOE.

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Puente, Peñalba y Merchán, las tres procuradoras del grupo socialista, fueron las pioneras del parlamentarismo autonómico de Castilla y León, la exigua cuota femenina de esa primera legislatura de las Cortes que aterrizaron en el castillo de Fuensaldaña.

Aurora Merchán, maestra en la localidad palentina de Alar del Rey durante muchos años, acaba de fallecer. Ella y sus dos compañeras de escaño desempeñaron su labor como procuradoras en un 'universo' parlamentario que acogió esa primera legislatura (1983-1987) a 88 varones.

Concha Puente, que había sido teniente de alcalde de Tudela de Duero, recogió su acta como procuradora con 26 años y Chiruca Peñalba, que luego fue alcaldesa de la localidad leonesa de Boñar, con 32 y tres hijos. Aurora había cumplido 50 cuando tomó posesión de su escaño. Era la edad que recogía su DNI, pero no se correspondía a la vitalidad que gastaba a diario.

Aurora Merchán, sin coche, carné de conducir ni autobús con horario adecuado, llegaba a los plenos y comisiones haciendo 'autostop'

Sin coche ni carné de conducir (lo sacaría a los 57 años), Aurora, concejala entonces en la localidad palentina de Alar del Rey, llegaba a los plenos y comisiones de Fuensaldaña gracias al pulgar. En 1983 quedaba lejos el invento del 'blablacar'. Eran los tiempos del 'autostop'. «Hacía dedo con mucho respeto y mucho susto. Yo iba al restaurante La Cueva, que estaba en la carretera, y les decía 'echad una ojeada y mirad en qué coche me voy, por si tenéis que reclamar algo'», rememoraba Aurora Merchán en febrero de 2008, por el 25 aniversario del Estatuto de Autonomía de Castilla y León.

La palentina fue una mujer que caminó por la vida siempre por delante del tiempo que le tocó vivir. Contaba que se le cerraron las puertas de la Facultad de Medicina, carrera que su familia consideraba poco recomendable para una joven, porque debía desplazarse a Madrid para estudiar. Así que hizo Magisterio y, contra el criterio de su padre y su hermano, estudió a escondidas unas oposiciones, que aprobó y le sirvieron para sacar adelante a seis hijos con el único sueldo que entraba en casa.

De su etapa en las Cortes le quedó la espina de que Alar del Rey se quedara sin consultorio y sin matadero

Merchán ha sido un claro ejemplo de cómo la lucha diaria por la igualdad desde el esfuerzo personal ha cambiado la situación de las mujeres españolas en las últimas décadas, aunque falte camino por recorrer. Escollo que se le ponía por delante, escollo que superaba. De tener que escuchar que si su marido no firmaba no podía comprar una lavadora, aunque la pagara ella, a separarse en cuanto fue posible. O aplicar métodos adelantados a su tiempo para enseñar jugando a los párvulos de su escuela; meterse en política, de izquierda y siendo mujer, recién enterrada una dictadura; aprender a conducir casi a la edad de jubilarse o responsabilizarse de una concejalía a los 72 años, con Heliodoro Gallego como alcalde de Palencia.

La procuradora relataba aquel febrero de 2008, junto las que fueron sus dos compañeras de escaño, cómo había sufrido «el dolor más horrible que puede pasar en la vida», que fue ver morir a tres de sus hijos, el primero de ellos en 1988, nada más acabar su etapa como procuradora.

Las tres pioneras de los escaños autonómicos coincidían en entender que la misión de un procurador era estar con los problemas de la calle. «Es que la labor que hacen ahora los asistentes sociales, la hacíamos entonces nosotras», explicaba Chiruca Peñalba. Al vecino que no le ayudabas a arreglar los papeles de la pensión, le rellenabas la solicitud de una silla de ruedas o le traías una de las que tiraba el Insalud (Instituto de Salud Estatal) para que pudiera salir a la calle, o «te traías en tu coche a El Patriarca, después de que te ayudara Tomás Rodríguez Bolaños, a dos chavales enganchados a la droga para que pudieran quitarse».

Las tres primeras procuradoras explicaban que la labor que hacen ahora los asistentes sociales «la hacíamos entonces nosotras»

Abrir brecha en la política autonómica les deparó satisfacciones, pero las tres salieron con alguna espina clavada de su paso por las Cortes. Aurora confesó la suya: «En Alar no perdonaron que, siendo procuradora en Cortes, se hubiera perdido el consultorio y el matadero, que fue muy injusto que se lo dieran a Herrera (de Pisuerga). Yo eso lo peleé mucho y Demetrio Madrid me decía que era la defensora de las causas perdidas».

Ninguna de las tres siguió en las Cortes a partir de 1987, año en que el PSOE perdió el Gobierno de Castilla y León. Se ha hablado mucho de los padres de la autonomía y muy poco de las madres. Las tres que vieron el alumbramiento de la comunidad trabajaron, desde la bancada socialista, por que la criatura creciera. Y lo hicieron rodeadas de hombres, tres junto a 88, rompiendo los roles que las habrían confinado en su casa: «Yo tuve que oír a un compañero, dicho por su mujer, que más valía que dejara el trabajo para algún parado. Cuando pasan los años ten dan ganar de ir a por ella y decirle ¿Y ahora tú qué?», apuntaba Chiruca Peñalba.

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