El robot Da Vinci del Río Hortega de Valladolid realizará cien operaciones el primer año

El equipo del doctor Pacheco, a la izquierda, con el robot Da Vinci en el Río Hortega. :: H. SASTRE

El médico maneja virtualmente las pinzas e interviene con una visión diez veces ampliada y en tres dimensiones

ANA SANTIAGO

La cirugía robótica de última generación ha llegado al Río Hortega. El cirujano opera sentado en una consola desde donde maneja virtualmente unas pinzas y a distancia del paciente sobre el que los brazos de esta alta tecnología intervienen con «altísima precisión y seguridad» y con, eso sí, el apoyo de los ayudantes de mesa.

No es inteligencia artificial, no está programado, no toma decisiones... operar lo hace el cirujano con la cabeza apoyada en la consola –y si la retira, el aparato deja de traducir sus gestos–, con un campo de visión diez veces superior al real y en tres dimensiones. «No a través de una pantalla de televisión en falsas dimensiones como hasta ahora con las técnicas más avanzadas, sino como si introdujeras la cabeza realmente en el abdomen del paciente. Es mucho más avanzado que la laparoscopia y la desbancará», explica el jefe de servicio de Cirugía General y Digestivo del RíoHortega, el doctor David Pacheco.

Es un sistema maestro-esclavo, en el que el robot manipula los instrumentos, pero es el cirujano el que le indica al mismo cómo hacerlo.El conocido comosistema Da Vinci se emplea actualmente en el Río Hortega para intervenciones de Urología y Cirugía General y Digestivo; pero pronto lo incorporarán Ginecología y Otorrinolaringología y, a más largo plazo, se abrirá a otras especialidades.

La cirugía robótica comenzó a principios de este mes en el complejo asistencial de Delicias, es el único en Valladolid, pero también cuentan con esta dotación Burgos, León y Salamanca, los dos primeros han empezado con Urología; aunque el primero pronto incorporará la Cirugía Pediátrica y el centro charro, con Cirugía torácica y Ginecología. En el Río Hortega ya se han realizado ocho intervenciones urológicas y dos generales. El hospital vallisoletano dispone de un quirófano para esta tecnología y, por el momento, destinará dos días a cada una de las especialidades en marcha y un quinto de forma polivalente hasta al menos superar el centenar de cirugías en su primer año y pasar a 150, en el segundo y así seguir con un progresivo incremento. «Hay que sacarle toda la rentabilidad y se empleará incluso por la tarde en el futuro. De momento, estamos empezando; de hecho, hacemos las intervenciones más sencillas cuando el objetivo es el contrario, practicar las más complejas con él dadas sus enormes ventajas», explica el doctor Pacheco.

Ayer mismo, este especialista realizaba su segunda operación con el Da Vinci, una cirugía bariátrica de dos horas en una persona con obesidad mórbida que, «en principio, se irá a casa en un par de días».

Las intervenciones «son algo más largas que las convencionales, sobre todo al principio; pero ya esta segunda ha sido más corta que la primera porque también nosotros tenemos que adaptarnos. Soy como el hombre orquesta, te cambia todo, eres el cámara, el que cose, tu propio ayudante... pero es mucho mejor para el paciente, muchas menos complicaciones e infecciones y más corto postoperatorio. En esta operación no creo que perdiera ni diez centímetros cúbicos de sangre el paciente».

Para el cirujano el cambio es enorme. Y para realizar estas intervenciones todo el que emplee este tipo de robótica tendrá que pasar por la preceptiva formación. Unos dos meses de preparación teórica y practica, primero con simuladores y después con animales, con cerdos en concreto, antes de pasar a humanos; pero además de formarse en otros centros, como en el hospital de Valdecilla o Portugal en este caso, los cirujanos vallisoletanos han tenido que superar un examen teórico y práctico en Estrasburgo o Bruselas para acreditarse y poder manejar esta alta tecnología. Y actualmente operan bajo los ojos de un tutor, un cirujano del equipo de Santander.

El doctor Pacheco lo tiene claro: «Esto terminará por estar en cada quirófano y sustituirá a la laparoscopia como ésta hizo con la cirugía abierta. Va mucho más allá, comenzó en 1999 y ya van varias generaciones y España se ha incorporado tarde;pero tiene un amplísimo desarrollo en todo el mundo».

Menos sangrado

Las citadas características del robot eliminan el temblor de mano y al ampliar diez veces el campo de visión permiten al especialista una minuciosa precisión y también acceder a zonas difíciles o realizar cortes delicados sin 'fallos' y con suturas de máxima concisión. Ventajas tanto en el proceso de corte aumentando el control y reduciendo las pérdidas de sangre, como en la fase reconstructiva. «Con el robot es más fácil el acceso en anatomías complicadas, se tiene una excelente visualización de los puntos de referencia anatómicos y de los planos de los tejidos y se eliminan movimientos involuntarios del cirujano, así como el cansancio postural tras largas horas de intervención, dado que trabaja sentado», destaca Sacyl.

Estas ventajas repercuten de forma directa en el paciente ya que el tamaño de las incisiones «es claramente menor, es muy poco invasiva, lo que deriva en un mejor y más corto periodo postoperatorio, menos dolor, menos posibilidades de complicaciones y, en definitiva, una más rápida incorporación a la vida diaria».

En Urología, explica el doctor Pacheco, «aporta algo importantísimo para la calidad de vida de un paciente y es que al haber mucha precisión reduce, e incluso desaparecen, los problemas de incontinencia y al operar un cáncer de recto puede llegar a evitar la colostomía (la bolsa recolectora de la materia fecal) y la impotencia sexual».

Otras ventajas son las pequeñas y, por ello, más estéticas incisiones, menor necesidad de nuevas intervenciones y lo que es más importante en los procesos de cáncer, en la extirpación de tumores las probabilidades de que no queden restos del tejido dañado en el cuerpo del paciente –que pueden hacer que el tumor o problema se reproduzca más adelante– disminuyen de forma considerable.

Si hay que encontrarle alguna pega a esta nueva cirugía robótica, el doctor Pacheco señala dos, su alto precio, pero sin olvidar que «en cirugía lo más caro son las complicaciones. Cada vez que se introduce aparatos más caros, con el tiempo bajan los precios de venta y además la reducción de días de hospitalización, y una cama es mucho dinero, compensa estos costes. Además, si no estamos al día nos quedamos en un simple hospital comarcal. Tenemos que ser punteros». No obstante reconoce que esta cirugía supone aumentar el 10% el gasto.

La otra cuestión que señala este especialista es que «no tienes tacto, solo la vista, y lo echas de menos, podrías atravesar el hígado y no notarlo... esto es algo que corregirán las nuevas generaciones y, las siguientes también interpretarán lo que hace el cirujano y le advertirán y, después ya no avisarán sino que impedirán cometer un error», adelanta Pacheco. Añade además que este robot es compatible para todas las especialidades y tiene un «gran recorrido con el páncreas, cuya intervención es siempre muy delicada», concluye.

46 en toda España

Actualmente en España, la cirugía robótica del Da Vinci se aplica en las especialidades de Urología, Cirugía General, Ginecología, Otorrinolaringología, Cardiología y Cirugía torácica; pero tal lista va en aumento y ya se prevé para Maxilofacial en el RíoHortega, entre otras.

En el mundo hay instalados 4.400; de los que 46 están en España, el último en Córdoba y cuentan con esta tecnología diez comunidades: Andalucía, con cinco; Cantabria, en dos hospitales; Castilla y León, con cuatro; Cataluña cuenta con diez; la Comunidad Valenciana dispone de tres; la de Madrid, de doce;Galicia suma otros dos; el País Vasco cuenta con seis y Navarra y lasIslas Baleares tienen uno cada una. Algunos hospitales tienen dos y no solo en la red pública, también la privada se ha apuntado a esta nueva tecnología. Un mapa de la Península Ibérica que se ampliará y que también suma cinco en Portugal. Hay 698 en Europa; 538 en Asia y 2.703 en EE UU.

En 2017 se realizaron 3.800 intervenciones en España con el robot y 900.000 en todo el mundo; lo que supone un incremento del 16% respecto a 2016. En 2018 se prevé superar el millón de cirugías. Un crecimiento que refleja también el aumento de las publicaciones sobre este tema. Desde 1998 hasta hoy, más de 13.500 artículos.

Fuentes de la Consejería de Sanidad destacan que esta adquisición se ha realizado con los presupuestos, no con donaciones, y los de Valladolid,Salamanca yLeón han costado 5.517.600,00 euros, con el IVA incluido; lo que incluye el suministro, instalación y puesta en marcha, así como su mantenimiento durante 48 meses.

El de Burgos fue adquirido por la Sociedad Concesionaria (Eficanza) por el mismo precio que los de Sacyl, en cumplimiento de sus obligaciones en el marco del contrato de concesión.