Ocho mil llamadas al año al servicio de teleasistencia son para romper la soledad

Rafi Romero, durante su comparecencia. /Rodrigo Jiménez
Rafi Romero, durante su comparecencia. / Rodrigo Jiménez

El Ayuntamiento incrementará las plazas de estancias diurnas, que subirán de precio un 33%

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

Rafi Romero, concejala de Servicios Sociales, acababa de mostrar a los periodistas el sistema de teleasistencia que se ha instalado ya en más de trescientos domicilios, con sensores de movimiento, ranura para tarjeta SIM... «Pero nada sustituye a las relaciones personales, familiares, las relaciones de vecindad», advertía instantes después. Y no lo hacía como un 'brindis social al sol', sino con el convencimiento que otorgan los datos. El servicio de teleasistencia municipal tiene cada vez más demanda y el Ayuntamiento trata de responder a las necesidades de los mayores con programas de todo tipo, desde ayuda a domicilio hasta servicio de lavado de ropa, de comida. Sin embargo, la mayor parte de las llamadas que reciben quienes atienden el servicio de teleasistencia 24 horas al día no tienen que ver con incidentes más o menos graves, sino con una necesidad mucho más perentoria: romper la soledad.

«El año pasado recibimos algo más de 2.100 alarmas en las que tuvimos que movilizar recursos externos, 112, ambulancia, familia... El resto de las alarmas son atendidas por la misma central, porque lo que quiere comunicar la persona mayor es alguna incidencia personal: que le ha pasado algo, ha tenido algún disgusto, alguna situación en la que lo que demanda es atención más que otra cosa. No necesita nada más que ser escuchado».

Ser escuchado. Ocho mil llamadas. Más de veinte llamadas diarias solo para oír una voz al otro lado.

Y luego, sí, está la tecnología. El dispositivo de teleasistencia, cada vez más preciso, más acorde al mundo conectado, capaz de advertir que el usuario no ha abierto la puerta del baño en toda la tarde, o deducir que se ha producido una caída.

Y sin embargo, todo eso se queda en nada cuando no se cuenta con la necesaria red social de contactos. Por eso, insisten desde Servicios Sociales, es vital contar con mecanismos que ayuden a integrar a aquellas personas mayores que optan por retraerse cada vez más en sus domicilios por motivos psicológicos o físicos. Las actividades de los Centros de Mayores son una herramienta preventiva muy eficaz porque fomentan la sociabilidad. «Necesitamos voluntariado en los barrios, cercanía, para poder completar el servicio», añadía Rafi Romero.

María Luisa, la última víctima, se rompió la cadera

Bomberos y policías auxilian cada semana a una media de tres personas, en su inmensa mayoría de avanzada edad, que han sufrido caídas en sus domicilios y están impedidas. La ayuda suele llegar a tiempo para el grueso de las víctimas de la soledad. Fue el caso de María Luisa, una vecina de 81 años de un primer piso del bloque del número 38 de la calle Orquídea, en Las Flores, que el lunes por la mañana se cayó en el interior de su casa y tuvo que ser auxiliada por los efectivos del Servicio de Extinción. La mujer, en este caso, vive con un hijo que en ese momento no estaba en casa. Sufrió una «posible fractura de cadera» de la que se está recuperando en el hospital. La intervención tuvo lugar a las 10:20 horas. Fue rápida al poder avisar la víctima.

Fuentes municipales explican que los agentes locales han realizado 150 auxilios en domicilios en los últimos doce meses y destacan que «en la mayoría de los casos se consigue ayudar a tiempo a estas personas». La soledad de algunas otras impidió, sin embargo, que la ayuda fuera inmediata. Fue el caso de Jesús, el jubilado que llevaba más de una semana fallecido en su ático de la calle Moraña, donde fue localizado su cuerpo el lunes. Dieciocho mayores como él han perdido la vida entre 2018 (10) y 2019 (8).

Un goteo incesante de víctimas en soledad que, sin embargo, se mantiene en la media habitual de años anteriores (en torno a doce fallecidos cada año).

Plazas de «respiro»

Otra de las medidas aprobadas ayer en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Valladolid fue el aumento de las plazas de estancias diurnas y la actualización del precio de este servicio. «Vamos a incrementar las plazas en Rondilla, Delicias y Zona Este y a subir el precio por persona/día un 33% teniendo en cuenta el coste de personal en los próximos tres años.Con esto mejoramos la atención que le damos a las personas. Haremos especial incidencia en los controles de calidad, que los contrataremos con una empresa externa», indicó la concejala de Servicios Sociales, RafiRomero.

«Vamos a pasar de 120 plazas a 144 una vez que saquemos las plazas del Centro Integrado de Servicios a la Dependencia», anunció, aunque en este caso concreto especificó que se posterga provisionalmente hasta el año próximo «porque es un tema bastante más complejo».

Las estancias diurnas permiten atender, «principalmente, a personas mayores con alzhéimer», y conceder así «un respiro a las familias» cuidadoras.

En este caso el Ayuntamiento ha optado por incrementar los precios de un modo significativo, un 33%. Lo que supone, en la práctica, 7 euros más de coste por persona y día, partiendo de los 32 euros actuales. ¿El porqué? «Ha habido una política de ir a la baja en los contratos y hay escasez de personal, las empresas no responden al nivel que nos gustaría y hemos valorado la ratio y coste de personal que debería haber en los próximos tres años», justificó Romero. ¿Lo pagará íntegramente el usuario? «Siempre depende de los ingresos, hay unos baremos. Se puede pagar hasta ese dinero como máximo –será en torno a 39 euros/día como cota–, pero no es lo habitual», destacó.

Cuatrocientos dispositivos avanzados con un coste máximo de 16 euros al mes

valladolid. El Ayuntamiento de Valladolid tiene dos terminales de teleasistencia en vigor, uno de los cuales resuelve una de las incidencias más habituales en los domicilios de los mayores que atienden, que la línea telefónica no sea compatible con el sistema de teleasistencia. En ese caso se instala un aparato como el de la imagen, que incluye una ranura para la tarjeta SIM.«Son sistemas de teleasistencia avanzada, que incluyen voz y datos y solo se pueden comunicar con la central de teleasistencia. Admite, por lo tanto, otros sistemas periféricos, como dispositivos de detección de movilidad, de apertura de puertas... Eso nos permite ver las costumbres de una persona mayor a lo largo de un mes y luego se establece como un sistema de recorrido para saber qué vida lleva esta persona dentro de su hogar», indica la edil de Servicios Sociales. Eso no quiere decir que se les espíe, como temen algunos de los más reacios a adoptar esta fórmula.El aparato no recoge imágenes, sino que se sirve de unos sensores que permiten determinar que esa persona accede con cierta regularidad, por ejemplo, al aseo. En caso de que transcurran más horas de las habituales sin que la puerta del cuarto de baño se abra, salta la alarma. «Nos da seguridad para saber en qué situación se encuentra, si se mueve, si hay una caída, que lo puede detectar. Llevamos instalados 300 de este tipo y otros cien de movimiento que no van asociados a este equipo, y es lo que vamos a proponer para los próximos meses para mayores de 80 años», señalaRomero.

El servicio de teleasistencia tiene un coste máximo de 11 euros al mes y la tarjeta SIM, otros 5 euros mensuales. Sin embargo, en muchas ocasiones es el Ayuntamiento el que sufraga la mayor parte del coste, ya que se determina en función de la renta y de una serie de parámetros que se actualizaron en el pasado mes de febrero.

Para contextualizar lo que supone instalar uno de estos aparatos en los domicilios, la normativa estipula el precio que se debe pagar si, al causar baja en el servicio, no se devuelve. «Tendrán la obligación de pagar –sea el usuario o los familiares– el precio del equipo individual, que para el año 2019 se establece en 137,94 euros el terminal NEO; 217,80 euros el terminal NEO GSM (el que va con tarjeta SIM); y 45,01 euros el pulsador inalámbrico, aplicándose cada año a estos precios el incremento del IPC anual».

Un pulsador inalámbrico que, pese a estar construido a prueba de incidentes domésticos, como mojaduras o caídas, es uno de los puntos clave de la teleasistencia. De nada sirve tenerlo si la persona atendida no lo lleva puesto o decide guardarlo en un cajón para que no se estropee. Su función es, precisamente, que el llamador esté a disposición del atendido si este sufre una caída o se encuentra imposibilitado para moverse por cualquier circunstancia. Por eso, una vez más, es muy importante la labor de las familias para ayudar a los mayores atendidos a hacer un uso adecuado del servicio.

La central de teleasistencia, que recibe los mensajes de alerta de los usuarios, funciona las 24 horas del día, según recordó la edil.

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