Lágrimas y reconciliaciones en el nuevo Ayuntamiento de Valladolid

José Antonio De Santiago se emocionó con las palabras que le dedicó Óscar Puente y Javier García, de Vox, cuando nombró a sus padres

Laura Soria y Óscar Puente se besan tras el Pleno de toma de posesión del alcalde. /Gabriel Villamil
Laura Soria y Óscar Puente se besan tras el Pleno de toma de posesión del alcalde. / Gabriel Villamil
Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Andaba Victoria Soto más pendiente del embarazo de su hija, empeñada en asistir al Pleno, que de un protocolo que ya se conocía. Varios de los 14 concejales que debutaban en el Pleno -algunos ya viejos conocidos que ahora regresan, como Alberto Gutiérrez- buscaban los baños antes de empezar, porque el acto, con todo el boato y la ceremonia, amenazaba con rozar las dos horas de duración. Y mientras todos buscaban su sitio, Óscar Puente charlaba en el salón de recepciones con los tres ediles de Valladolid Toma la Palabra, Manuel Saravia, María Sánchez y Alberto Bustos. Aliviados todos por haber solucionado el encontronazo brutal de la semana pasada y decidido al fin que llevarían un voto único a favor de Puente para que renovara la Alcaldía.

La ceremonia, con todos sus ritos, comenzó con una imprevista alocución de José Antonio de Santiago Juárez, que formó la mesa de edad junto a Rodrigo Nieto, también de su partido, el PP. El más veterano y el más joven de la corporación, prestos a comenzar con el procedimiento. YEl momento en que De Santiago Juárez ocupaba, siquiera por esos momentos, el puesto que un día ostentó su padre, la Presidencia del Pleno del Ayuntamiento de Valladolid. «Prometemos el cargo por miles de ciudadanos», recordó. «Es el día más importante del mandato porque elegimos al alcalde de nuestra ciudad, al que mayoritariamente han apoyado los vecinos», dijo.

José Antonio De Santiago-Juárez recibe el abrazo de Rodrigo Nieto tras prometer el cargo.
José Antonio De Santiago-Juárez recibe el abrazo de Rodrigo Nieto tras prometer el cargo. / Gabriel Villamil

Ya había dicho el día anterior que asumía este papel, el de entregar el bastón de mando al nuevo alcalde, con mucha ilusión y Óscar Puente se lo agradeció. Le dedicó unas palabras en las que recordó también a su padre. «Para mí ha sido muy emocionante recibir el bastón de mando de tu mano por razones históricas, políticas y también personales», le dijo. Y a De Santiago-Juárez, el contendiente más duro, el de las invectivas más irónicas, el rey del sarcasmo político, se le vinieron las lágrimas de la emoción.

También se emocionó Javier García Conde, concejal de Vox, cuando mencionó a sus padres. Justo las únicas líneas que no figuraban en el discurso entregado a la prensa y que eran las más personales de un discurso muy programático.

Y hubo lágrimas cuando los concejales de Toma la Palabra salieron a la calle. Allí les esperaban sus familiares con unos ramos de flores y fue inevitable que a Rosalba Fonteriz, que no formó parte de las listas por decisión propia, se le subiera el congojo del momento tras cuatro años compatibilizando, con mucho trabajo, su cargo en el Ayuntamiento y su puesto como profesora de la Facultad de Medicina.

Carmen Jiménez Borja, primera persona de etnia gitana que forma parte de la Corporación municipal.
Carmen Jiménez Borja, primera persona de etnia gitana que forma parte de la Corporación municipal. / Gabriel Villamil

Martín Fernández Antolín compareció como concejal de Ciudadanos, ya con excedencia de la Universidad Miguel de Cervantes. Era el tercer rector en el acto, ya que dirigió la institución académica y allí, en el Salón de Plenos, se encontraban su sucesora, Imelda Rodríguez Escanciano, y el rector de la UVA, Antonio Largo.

De los 27 concejales que componen este pleno rebajado por la caída demográfica -fueron 29 el pasado mandato-, 14 son nuevos. Tan nuevos que muchos de ellos desconocían que cuando acaba el turno de palabra deben apagar el micrófono para que se pueda abrir el del siguiente interviniente, lo que tuvo que explicar Óscar Puente tanto a Javier García Conde como a Pilar del Olmo. Debuta la primera mujer de etnia gitana, Carmen Jiménez Borja, a la que Puente recordó en su discurso. Charo Chávez cambia de grupo político, de Sí se Puede al PSOE, pero sigue con sus ideas. Fue la única de los socialistas que eludió decir lo de «con lealtad al Rey» en su juramento, fórmula en la que coincidió con los concejales de Toma la Palabra. Regresan al Consistorio los populares Marta López y Alberto Gutiérrez. El lunes, si nada se tuerce, se sabrá qué ediles tienen responsabilidades de Gobierno.

Las familias tuvieron su cuota de protagonismo. La hija de María Sánchez, Laia, cuyos compañeros de clase «están preocupados porque dicen que estamos haciendo que se derrita el Polo Norte y allí es donde vive Papá Noel», dijo la edil. La esposa de Óscar Puente, Laura Soria, y sus hijas, a quien el regidor agradeció su «respaldo incondicional» y pidió perdón «por las ausencias y por pagar casi todos los peajes que tiene esta vida, sin casi ninguna de sus compensaciones». Puente también se acordó de sus padres y de su hermana, «siempre una voz a tener en cuenta en cada paso importante a dar».

Acabó el acto y no hubo pincho esta vez. Así que los concejales y sus allegados se desperdigaron, tras las fotos, las declaraciones a los medios y las felicitaciones, por los bares de los alrededores. Con cordialidad, con discursos muy alejados de la tensión que se vivió hace cuatro años y sin la salida multitudinaria de entonces en la puerta principal. Eso sí, como entonces, a la puerta del Ayuntamiento esperaba, imponente, la grada de la pista de pádel. Porque la vida, fuera del Consistorio, sigue su ritmo impertérrita.