Vallisoletana y pionera del municipalismo feminista catalán

La biografía de Natividad Yarza abre una colección dedicada a honrar la memoria de las primeras alcaldesas elegidas democráticamente en Cataluña

Yarza junto a Lluis Companys, presidente de la Generalitat, en febrero de 1934. /ANC-Fons Companys
Yarza junto a Lluis Companys, presidente de la Generalitat, en febrero de 1934. / ANC-Fons Companys
Enrique Berzal
ENRIQUE BERZAL

Republicana, feminista y primera alcaldesa elegida por sufragio universal en Cataluña. Son las principales señas de identidad de la vallisoletana Natividad Yarza Planas, «símbolo de toda una generación: hija de la inmigración y maestra de escuela, comprometida con los ideales progresistas y feministas, su figura ha permanecido olvidada durante muchos años». Así la describen Isidre Surroca y Antoni Dalmau, autores del cuaderno dedicado a la vallisoletana dentro de la colección 'Pioneras del municipalismo', que acaba de editar la Fundació Josep Irla.

Se trata de cinco biografías dedicadas a mujeres comprometidas con el municipalismo desde las ideas progresistas en los años 30 en Cataluña. Significativamente, el primer cuaderno lo abre la maestra vallisoletana, nacida el 24 de diciembre de 1872 en la casa de los Portales de Fuente Dorada, número 25. Hija del aragonés Manuel Yarza y de la navarra Lorenza Planas, debido a la profesión de su padre, zapatero del Ejército, con apenas un año se trasladó con su familia a Zaragoza; luego, en 1877, se instalaron definitivamente en Barcelona.

Arriba, como miliciana en agosto de 1936; abajo, artículo de 'Estampa' de 1934 y portada del libro. / Arxiu Padró-Marcual

Natividad estudió magisterio en Osca y en 1906 ejerció por primera vez en Santa Margarida de Montbui. Era el comienzo de un largo periplo profesional por tierras aragonesas, hasta lograr, en junio de 1930, una plaza de maestra propietaria en Bellprat, en la provincia de Barcelona. Su compromiso republicano no tardó en asomar. Como apuntan Surroca y Dalmau, la vallisoletana no ocultaba la influencia de Marcelino Domingo, maestro como ella y ministro de Instrucción Pública una vez proclamada la Segunda República. De hecho, ya en aquel mes de abril de 1931, Yarza aparece afiliada al Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) de Domingo.

También militó en la Asociación Feminista Republicana Victoria Kent y, a partir de 1932, en la de Maestros de UGT. Partidaria de una educación neutra y laica, despojada por tanto de toda influencia de la Iglesia católica, su hora política llegó en mayo de 1933, cuando el gobierno republicano decidió sustituir a los Ayuntamientos que el 12 de abril de 1931 habían sido elegidos mediante la aplicación del famoso artículo 29. En virtud del mismo, en aquellos municipios donde solo había un candidato éste quedaba automáticamente proclamado. En Bellprat, donde residía Natividad, se dio el caso y siguió, por tanto, al frente del Consistorio un alcalde vinculado a la Dictadura de Primo de Rivera.

Por cinco votos

Si ya el 25 de mayo de 1933 la vallisoletana resultó elegida para presidir la nueva comisión gestora del Consistorio, en enero de 1934 ganó, por 87 votos a favor y 82 para las derechas de la Lliga Catalana, las elecciones municipales en Bellprat. Natividad Yarza se convertía así en la primera regidora elegida por sufragio universal en Cataluña. Entretanto, la victoria de las derechas en los comicios generales de noviembre de 1933 habían provocado la crisis del PRRS de Marcelino Domingo, lo que llevó a Yarza a las filas de Esquerra Republicana de Catalunya.

Nombrada, en agosto de 1934, maestra en la Pobla de Claramunt, ya entonces se había labrado fama como propagandista de la causa republicana y de la educación laica. Tenía 63 años cuando el 17 de julio de 1936 una parte del Ejército se alzó contra el gobierno de la República provocando la Guerra Civil. Pese a su edad, Natividad Yarza se alistó como miliciana en las columnas que dirigían José del Barrio y Antonio Trueba, patrocinadas por el PSUC y la UGT. A finales de agosto de 1936 la encontramos en el frente de Aragón. Surroca y Dalmau han rastreado con minuciosidad su periplo posterior: además de colaborar con el Consejo de la Escuela Nueva Unificada de Cataluña defendiendo la enseñanza laica y la coeducación, participó en las actividades políticas del PSUC hasta aquel 31 de enero de 1939 en el que, vencida la República y tomada Cataluña por las tropas franquistas, inició el largo y penoso camino del exilio en Francia.

Perseguida por la Dirección General de Seguridad, no pudo regresar a España y tuvo que vivir de la solidaridad internacional

Perseguida por la Dirección General de Seguridad, no pudo regresar a España y tuvo que permanecer en Tolosa de Llenguadoc, donde trabajó un tiempo como planchadora. En sus últimos años, exhaustas ya sus fuerzas, tuvo que vivir de la solidaridad internacional a través del Spanish Refugee Aid, Inc. (SRA), entidad creada en Nueva York por Nancy MacDonald para asistir a los refugiados de la Guerra Civil que residían en Francia. En agosto de 1959, una caída de un autobús precipitó su ingreso en el hospital de La Grave, donde moriría el 16 de febrero de 1960. Paradojas de la vida, en sus últimos días permaneció «rodeada de monjas partidarias de Franco que se han apoderado por completo, espiritual y mentalmente», señalaba en una carta la directora del SRA.

El nombre y la trayectoria de la vallisoletana permanecieron largo tiempo en el olvido, hasta que en noviembre de 2007, la Corporación municipal de Bellprat le tributó un sentido homenaje colocando una placa en su honor en la fachada del Ayuntamiento, el mismo edificio que albergó la escuela durante la Segunda República y en el que Yarza ejerció como maestra y alcaldesa. Y en enero de este año 2019, el Ayuntamiento de Barcelona, presidido por Ada Colau, aprobaba la propuesta de ERC de dedicarle una calle.