Desvalijan dos bares del barrio vallisoletano de Parquesol y huyen con dos mil euros

Las máquinas desvalijadas. /J. S.
Las máquinas desvalijadas. / J. S.

Los autores forzaron las cerraduras de los locales situados en Juan García Hortelano y se llevaron el dinero de las tragaperras

J. SANZValladolid

«Parece que nos han tomado la medida y que les importa muy poco que salten las alarmas o que haya gente cerca a la hora de robarnos», coinciden en señalar los responsables de los bares El Dorado y Sínope, situados al final de la calle Juan García Hortelano, en la parte alta de Parquesol. Los dos locales, prácticamente contiguos, fueron desvalijados a última hora de la noche del viernes y en la madrugada de ayer. Los autores forzaron las cerraduras y las tragaperras antes de huir con un botín en metálico que ronda los dos mil euros, según confirmaron ayer las propias víctimas.

El primer asalto, y también el más osado, ocurrió a las once de la noche en el bar El Dorado, ubicado en el número 39 de Juan García Hortelano, justo al lado de la empresa Madison (número 41), en la que trabajan decenas de empleados, muchos de los cuales salían a esa hora por el portal. Pero es que también en ese instante, y unos metros más abajo, en el bar Sínope se celebra un concurrido concierto. Pero a los autores les dio igual. «Forzaron las cerraduras de la verja y de la puerta, entraron al local mientras sonaba la alarma, fueron directos a por la máquina tragaperras, la apalancaron y se llevaron los cajetines con unos setecientos euros», resumía ayer el dueño del negocio antes de incidir en que «lo más increíble es que a esa hora había trabajadores saliendo de Madison y un concierto en el Sínope». Pero los delincuentes, que llevaron sus rostros cubiertos con capuchas, cometieron un robo rápido y habían huido cuando llegaron las primeras patrullas y el propio hostelero: «Vivo al lado y prácticamente llegué a la vez que los policías en muy pocos minutos», lamenta.

A las tres de la mañana

La escena se repitió al filo de las tres de la mañana de ayer en el bar de abajo, el Sínope (número 35). Allí también saltó a la alarma y el local, al margen de tener cámaras que grabaron a un solo ladrón que iba a cara descubierta, contaba con un singular dispositivo de humo en el sistema de alarma que, en teoría, genera una densa niebla que dificulta la visión de los autores. Pero ni por esas. «El hombre fue directo a por el dispositivo de humo, lo arrancó y lo sacó a la calle», explica la dueña de este negocio, que abrió sus puertas hace apenas año y medio. El autor volvió a entrar con tiempo suficiente para apalancar las dos máquinas tragaperras y abrir la caja registradora. Así reunió un botín de «más de mil doscientos euros» antes de esfumarse.

Precinto policial en la mañana de ayer en el bar Sínope.
Precinto policial en la mañana de ayer en el bar Sínope. / J. S.