A la caza de un récord estelar

Lluvia de Gemínidas, desde los observatorios del Teide y de Granada./
Lluvia de Gemínidas, desde los observatorios del Teide y de Granada.

Los institutos de astrofísica de Andalucía y Canarias buscan marcar tendencia con la reciente lluvia de Gemínidas

DANIEL CABORNEROMadrid

El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) y el de Canarias (IAC) tienen claro cuál sería su regalazo para estas Navidades. Ambas instituciones, dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quieren marcar tendencia en su mundillo gracias a la reciente lluvia de meteoros conocidos como Gemínidas. Llamadas así porque proceden de la constelación de Géminis, en realidad son las partículas que el asteroide Faetón deja al contactar con la atmósfera terrestre. Lo explicaba Miquel Serra-Ricart, del IAC, justo antes de empezar su experimento: "Estas partículas la rozan, se calientan, acaban desintegrándose y emiten luz, y eso mismo es lo que se denomina bólido o estrella fugaz".

Las pasadas noches del 13 y 14 de diciembre fueron idóneas para observar Gemínidas, razón por la que ambos institutos pusieron en marcha su propio registro estelar. Enmarcado en el proyecto europeo ORISON, intentaban batir el récord de detección en doble estación Canarias y Península de un bólido. Y para ello se lanzó un globo estratosférico desde Extremadura por su óptima disposición para grabar la lluvia sin interferencias de la atmósfera ni la luna. "Hacemos cosas con las que pueden pasar meses para saber lo que ha habido. Fueron cuatro horas de vuelo con el globo, que lo lanzaron y lo recibieron sin problema. En general, desde Canarias nos ha ido muy bien... dentro de que había superluna y eso fue un problema", relata Serra-Ricart ya a posteriori en conversación telefónica.

"No pudimos detectar todos los meteoros que queríamos porque había mucha luz residual. Aunque al final sí se cumplieron previsiones ya que el máximo de Gemínidas vistas lo tenemos calculado; se produjo sobre la 1:30 del 14 de diciembre, que era justo cuando el globo estaba volando. Es decir, en ese sentido fue perfecto. Y nosotros también hemos detectado decenas de estrellas fugaces, pero menos de las que esperábamos por esa gran luna que teníamos. Ahora toca ver lo que queremos hacer en conjunto, comprobar si alguna de esas estrellas fugaces coincide con el IAA para demostrar que se pueden hacer observaciones conjuntas", incide el responsable del centro canario, que aunó esfuerzos con Alejandro Sánchez en representación andaluza. "Nuestras estimaciones eran conservadoras pero la verdad es que ha sido un éxito", añade Sánchez.

Las Gemínidas son, junto a las veraniegas Perseidas, uno de los dos grandes espectáculos de lluvias de estrellas del año. Fiables, puntuales y fecundas, su actividad en 2015 rozó los 200 meteoros por hora. Las protagonistas de esta lluvia navideña tienen su radiante en Cástor y Pólux, las dos estrellas más brillantes de la constelación de Géminis. Sin necesidad de instrumento alguno y derrochando paciencia, estos escombros meteoroides se dejan observar bajo un cielo exento de contaminación lumínica y con horizontes despejados. Convenía establecer la mirada en una región celeste y fijarla, al menos, durante varios minutos.

"Siendo precisos, nosotros tenemos unas 40 o 50 detectadas; ellos muchas más, ya que sí tenían noche perfecta", insiste Serra-Ricart mientras confiesa que todos se van "a tomar una semana de tranquilidad porque ha sido demasiado curro" que han acumulado en las últimas semanas. "Hay que ver las que estén detectadas en dirección noreste, en nuestro caso, y dirección sur, en su caso; y ver si hay alguna que sea la misma. Es difícil, ¿eh!, pero ese es el objetivo. Son técnicas distintas, pues nosotros teníamos cámaras que solo grababan las estrellitas y ellos tienen una grabación de unas cuatro horas el vuelo del globo que aún deben extraerla. Quizá nosotros incluso más de cuatro horas, porque estábamos en tierra...", comenta algo cansado.

Pese a la intensa preparación para coordinarse, parece que ha merecido la pena. "Ha sido un éxito rotundo ya por nuestra parte; por la superluna un poco deslucido, pero en su caso más éxito si cabe. Era un récord porque nunca se había detectado simultáneamente desde tanta distancia. En nuestros experimentos la distancia entre las dos cámaras que observan es de 100 o 150 kilómetros, y en este caso han sido 700 kilómetros. Sería un récord en ese sentido, la mayor distancia en la que simultáneamente se ha visto una estrella fugaz. Pero aún no sabemos si lo hemos hecho; si lo hubiéramos hecho, ya estaría medio mundo llamándonos. Ahora tenemos que coger los vídeos de Alejandro y ver si hay alguna que coincide, cosa muy difícil. Se tardarán meses en tener resultados concretos", recuerda un Serra-Ricart que antes de despedirse pide el mismo reconocimiento para los estudiantes y técnicos que los han ayudado. Una docena de científicos para un récord caído del cielo.

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