Rogelio Altisent: «Un médico quemado es una bomba de relojería»

El doctor Rogelio Altisent participará en el foro deontológico. /El Norte
El doctor Rogelio Altisent participará en el foro deontológico. / El Norte

El especialista en Medicina de Familia y Bioética participa el viernes en el Congreso de Deontología de Segovia

A. V.Segovia

El doctor Rogelio Altisent, especialista en Medicina de Familia, participará en la ponencia 'Ética y Deontología como prevención del burn out', el viernes 25, dentro del quinto Congreso Nacional de Deontología Médica de Segovia. Profesor Asociado de la Facultad de Medicina de Zaragoza desde 1991 y responsable de la docencia de Bioética desde 2003, entre 2006 y 2009 fue, además, presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial.

–Abordará en el foro de Segovia el síndrome del trabajador quemado, lo que se conoce como 'burn out'. ¿De qué manera concreta afecta a la profesión médica?

–Hay que diferenciar el desgaste profesional del estrés en sentido estricto. Confundir el diagnóstico hace muy difícil acertar en el tratamiento. El desgaste profesional se asocia al estrés, pero domina el cansancio emocional, la desilusión y la falta de motivación. Hay una serie de profesiones donde hay alta frecuencia de 'burn out'; son aquellas donde la densidad de las relaciones interpersonales son algo esencial, como ocurre con los profesionales de la salud y los docentes.

–¿Es algo que ha existido siempre y que se ha visto acrecentado por la crisis y los recortes en sanidad o tiene la sensación de que haya surgido en los últimos años?

–Sin duda, la sobrecarga asistencial y el deterioro del clima de trabajo son factores que incrementan el riesgo de 'burn out'. Para los médicos, de manera específica, está jugando un papel importante la posibilidad de autogestionar el tiempo y las cargas de trabajo. Personalmente, pienso que el modelo de gestión de la sanidad española favorece este temido desgaste profesional. Lo que quiero subrayar es que no solo es problema de cargas de trabajo. De hecho, con una misma carga unos profesional se queman y otros no.

–¿Hasta qué punto puede ser peligroso que un médico padezca este síndrome? ¿De qué manera puede afectar al trato con y el tratamiento de sus pacientes?

–Un médico quemado es una bomba de relojería que, si llega a estallar, genera muchos destrozos en forma de errores que dañan al paciente, al propio profesional, a las familias de todos y, además, al sistema sanitario, que sale perjudicado de muchas formas, lo cual acaba multiplicando el número de víctimas. El desgaste profesional se comporta como un cáncer con metástasis que destroza lo que toca. Merece la pena tomarse en serio su prevención primaria, cultivando la formación ética y unas adecuadas condiciones de trabajo. Para abordar la prevención secundaria mediante el diagnostico precoz necesitaríamos cambiar la filosofía de los departamentos de personal y quizá reformar la salud laboral.

–¿Cómo influye la ética a la hora de paliar sus causas?

–Ya decía Aristóteles que el objetivo de la ética es alcanzar la 'vida buena'; es decir, la felicidad. Que quede claro que no estamos hablando de la 'buena vida', en el sentido de una vida de mínimo esfuerzo, cómoda y placentera. La ética comporta compromiso y esfuerzo, lo cual trae de la mano una serie de recompensas que llenan a la persona mucho más que la satisfacción de los sentidos. Esto significa que trabajar con ideales es fundamental para prevenir el 'burn out', lo cual está claramente vinculado a la ética. Sin embargo, también hay que ser equilibrado, porque cuando se descuida el descanso y el disfrute de la vida, se puede pagar caro también en forma de 'burn out'.

Vocación intrínseca

–Supongo que hay formas de moldear los comportamientos del personal sanitario a través de la formación. ¿En qué debe basarse para evitar el síndrome del quemado?

–Aquí aparece una cuestión decisiva: la vocación profesional, ¿nace o se hace? En el congreso lo analizaremos. Ahora diré que este tema nos preocupa mucho a la hora de seleccionar el acceso al grado donde se forman los futuros médicos. Es un tema complejo que debemos estudiar en profundidad. Hay que filtrar de algún modo que haya una vocación de servicio que es tan intrínseca a la Medicina. Yo he escuchado a un residente de primer año comentarios sintomáticos de 'burn out'. Me parece muy pronto para estar quemado… Algo tendremos que hacer con el sistema de acceso al MIR.