Zuloaga y Falla, una estrecha relación unida por la cultura

Una muestra recoge cartas, cuadros, fotografías, dibujos y partituras en la Casa Lis. La exposición reúne 30 documentos y objetos que atestiguan la excelente relación entre los dos artistas

Dos de las piezas de Zuloaga y Manuel de Falla que se pueden ver en la exposición. /
Dos de las piezas de Zuloaga y Manuel de Falla que se pueden ver en la exposición.
REDACCIÓN / WORDsalamanca

. La consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac, inauguró ayer la exposición Zuloaga y Falla: historia de una amistad en el Museo de Art Nouveau y Art Decó-Casa Lis de Salamanca, con la que invitó a los castellanos y leoneses a «disfrutar de la amistad entre dos grandes de la Historia y la Cultura» y, además, aseguró: «Todos seremos capaces de ser un poco mejores».

García Cirac destacó que «a través de las cartas, de los cuadros, de las fotografías y de distintos objetos de la relación entre dos grandes de la Cultura que supieron vivir con intensidad su tiempo y que supieron anticiparse a lo que iba a ser el devenir de la historia más reciente de España» se puede conocer mejor «una realidad social e histórica tan rica como la de este país». Así, y a través «de su relación de amistad, de sus divergencias y coincidencias y de la sensibilidad con la que vivieron el tiempo que les tocó», la consejera de Cultura y Turismo esperó que se avance «hacia una sociedad más justa».

Las palabras de García Cirac también fueron dirigidas a la familia de Ignacio Zuloaga, los Suárez Zuloaga y, en especial, su nieta María Rosa, de quien afirmó que «con su generosidad, ha sabido apostar porque las obras salgan del castillo de Pedraza, de su casa, y que la exposición llegue al resto de Castilla y León y a un marco como Salamanca», en un acto de «compartir» al que la consejera de Cultura y Turismo de la Junta se refirió como «una enseñanza para todos» porque Falla y Zuloaga «dejaron un legado que hoy todos podemos disfrutar, estudiar y conocer un poco más».

En la inauguración de la exposición también participaron la propia nieta de Ignacio Zuloaga, María Rosa Suárez Zuloaga, quien se refirió a la «sensibilidad de una ciudad y de la meseta castellana» que, recordó, su abuelo decía «que era su patria después del País Vasco», así como la «devoción que sentía por Segovia cuando vivía en París».

José Vallejo, comisario de la exposición, señaló por su parte que la «adaptación al espacio» de la exposición con respecto a la Casa Lis era «radicalmente difícil», pero que se produjo un «diálogo maravilloso entre obra y espacio» que simbolizó en la obra El desnudo del clavel, colocado como elemento central porque «el Museo le dota de matices especiales» que hicieron que, al colocarlo, se dieran cuenta de que «la exposición va a funcionar».

El primero en intervenir fue Pedro Pérez Castro, director del Museo de Art Nouveau y Art Decó de Salamanca, quien manifestó que la exposición es «el hecho más relevante a lo largo del año», significado que trasladó al resto de la ciudad, esperando que sea «el acontecimiento cultural de Salamanca este año», y que de esta manera la Casa Lis cumpla con su misión de ser «el centro cultural de la ciudad y un museo vivo».

Ignacio Zuloaga y Manuel de Falla: historia de una amistad hace un recorrido cronológico desde 1913 hasta 1939 por el trabajo conjunto de estos dos excepcionales creadores. Para ello recopila más de cien piezas de documentación epistolar, pictórica, fotográfica, periodística y de dibujos y partituras, así como con la muestra de una treintena de obras originales de Zuloaga.

Comisariada por José Vallejo, la exposición, que está organizada por el Museo Ignacio Zuloaga-Castillo de Pedraza y el Archivo Manuel de Falla, y que permanecerá en la Casa Lis hasta el próximo 5 de junio, cuenta con la colaboración de la Junta de Castilla y León y de Acción Cultural Española. En ella figuran obras prestadas por el Museo Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional de Teatro de Almagro, el Patronato de La Alhambra y Instituto Cervantes de París, entre otros.

Aunque existen investigaciones que apuntan a que Manuel de Falla e Ignacio Zuloaga se conocieron en París en 1910, no hay prueba documental de su relación de amistad hasta 1913. Es ahí cuando comienza el recorrido expositivo, con la carta en la que Falla pide a Zuloaga ayuda y consejos para la puesta en escena de La vida breve. Tras ese primer contacto, ambos mantienen una conversación epistolar a lo largo de los años en la que «se traslucen los éxitos, los fracasos, las inquietudes sociales y políticas, las ilusiones, los problemas familiares y la forma de ver la cultura y el arte de estos dos magníficos creadores», explica el comisario de la muestra, José Vallejo.

A lo largo de los años, Zuloaga y Falla se encuentran en diversas ciudades como París, Madrid o Granada y su relación de amistad les anima a trabajar juntos en un gran proyecto en el que música y escena cuentan con la dirección de ambos artistas: El retablo de Maese Pedro, obra musical para personajes y títeres inspirada en un episodio de El Quijote y que, después de su estreno en versión concierto en Sevilla en 1923, se representó en la Ópera Cómica de París en 1928.

No obstante, la exposición también recorre otras colaboraciones entre Zuloaga y Falla, como el proyecto del pintor de las escuelas de Fuendetodos en la casa natal de Goya en 1917, el trabajo conjunto en la obra escénica sobre la obra de Enrique Larreta La gloria de don Ramiro entre 1919 y 1921, el Concurso de Cante Jondo de Granada organizado en 1922, o la exposición de Zuloaga ese mismo año, también en Granada, en el Museo de Meersmans. El último encuentro entre ambos artistas tuvo lugar en 1932, cuando el músico se alojó en la casa del pintor en Zumaya, y la última carta fue enviada por Falla a Zuloaga en 1939 antes del viaje del músico a Argentina en 1939, donde murió en 1946, un año después que Zuloaga.