El Real Valladolid necesita un cerebro

El autor considera que antes del cierre de mercado el equipo de Sergio necesita un salto de calidad en el eje del equipo

Salisu, Míchel y Anuar rodean a Fekir en el partido ante el Betis del pasado domingo. /José Manuel Vidal-EFE
Salisu, Míchel y Anuar rodean a Fekir en el partido ante el Betis del pasado domingo. / José Manuel Vidal-EFE
JUAN ÁNGEL MÉNDEZ

Miguel Ángel Gómez tiene poco más de diez días para encontrar un cerebro. Comenzar la temporada con tres puntos en el feudo del Betis, reforzado para pelear por Europa, representa un notable impulso para un equipo que tiene que disputar sus primeros tres envites lejos de su estadio, pero el botín no debe esconder la estrechez de ideas que presenta el Real Valladolid en el centro del campo. El cuadro castellano barre bien y destruye con solvencia, pero abrillanta con dificultades y el juego se obtura cuando se vuelve previsible. Necesita aire fresco para no caer en la monotonía y que el último pase cuente con más opciones que las botas de Míchel.

El Real Valladolid vivió en el Villamarín las sensaciones del niño que se ajusta el cinto en el cochecito de una montaña rusa. Dientes de sierra que finalmente consiguió domar con el gol de Plano. Hasta el dulce desenlace, el cuadro castellano ofreció luces y sombras a partes iguales. Comenzó eléctrico con la verticalidad que aporta Sandro, pero se enredó en un fútbol descontrolado y lento ante un rival en inferioridad. El partido pedía amplitud por los costados y premura en la circulación del balón para desgastar el tablero contrario, pero el conjunto vallisoletano cayó en la trampa de buscar el camino más corto, lo que facilitó el trabajo del Betis y ensombreció a Míchel y Alcaraz. Plano trabajó sin suerte hasta que hizo diana y Antoñito aportó poca profundidad, circunstancias que minimizaron la inferioridad del Betis.

En el cofre de las noticias positivas emergen con luz propia Salisu, sobresaliente en la retaguardia, Guardiola, que además de currar a destajo marcó, y Waldo, que partió la monotonía con su veloz regate en el segundo tiempo. Tal vez debería haber aparecido en el tapete justo cuando el Betis se quedó con diez para exprimir la superioridad blanquivioleta, pero el técnico prefirió esperar.

Sergio tiene una plantilla equilibrada en todas las líneas, pero necesita un salto de calidad en el eje del equipo. El año pasado, el lunar residió en la vanguardia y el cuadro pucelano sufrió sin pólvora hasta el epílogo. En esta ocasión, Gómez ha hecho los deberes con el fichaje de Sandro y la continuidad de Guardiola y Ünal, pero si la creatividad no mejora, los arietes van a perder demasiada energía en presionar y ver cómo circula el balón por encima de su cabeza. Míchel tiene clase y fútbol, pero el cerebro blanquivioleta requiere una mayor variedad de alternativas para romper la rutina y soñar con un curso más tranquilo. Por cierto, las lesiones de Sandro y Alcaraz, ambas musculares, pueden ser un aviso. Esperemos que no se conviertan en plaga.