¿Por qué decimos que 'el rey va desnudo'?

Un nuevo capítulo de la serie web sobre el castellano 'Palabras y palabros'

El Norte
EL NORTEValladolid

En el cuento de hadas del danés Hans Christian Andersen 'El nuevo traje del emperador', también conocido como 'El rey desnudo', un niño grita algo así como «el rey está desnudo» o «el rey va desnudo», reconociendo lo que los demás intentan ignorar. La historia es una fábula con un mensaje de advertencia: solo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea.

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Todos habían quedado atrapados por la argucia de los tejedores, que habían anunciado que estaban tejiendo, para vestir al rey, «la más maravillosa tela que imaginarse pueda». Y que no eran ni más ni menos que unos paños que tenían la sorprendente propiedad de resultar invisibles a toda persona que no fuera merecedora del cargo que ocupaba, o que fuese irremisiblemente estúpida.

Hasta que un niño rompió la aparente magia con su ingenua sinceridad: «¡Pero si no lleva nada!».

Se trata de una burla muy conocida en el folklore europeo que Andersen recogió en un cuento.

En la tradición literaria española encontramos esta idea en 'El conde Lucanor' (o Libro de Patronio), del año 1335, escrito por don Juan Manuel. El 'enxiemplo' (o capítulo correspondiente) se titula «De lo que aconteció a un rey con los burladores que hicieron un paño». Dichos burladores –dice el texto– «hacían un paño que todo hombre que fuese hijo de aquel padre que todos decían, que vería el paño; mas el que no fuese hijo de aquel padre que él tenía y que las gentes decían, que no podría ver el paño». En esta obra no es un niño sino un negro, a quien le daba igual que lo tuviesen por hijo de un padre o de otro, quien le dice al rey: «yo estoy ciego o vos desnudo vais».

En 'El buen aviso', de Juan de Timoneda, de 1564, una pintura resulta invisible a los cornudos. Y Cervantes, en el entremés 'El retablo de las maravillas', de 1614, hace que las maravillas resulten invisibles a los bastardos y a los conversos, a los que tuvieran en su linaje sangre judía o mora. Cervantes se burla así de la obsesión de su tiempo por la limpieza de sangre.

También en nuestra sociedad hay muchos reyes desnudos que nos quieren hacer creer que visten el mejor de los trajes.

Esta expresión, que analizamos en este capítulo de 'Palabras y palabros' se usa a menudo para aludir a una situación en la que una amplia mayoría de observadores decide de común acuerdo compartir una ignorancia colectiva de un hecho obvio, aun cuando individualmente reconozcan lo absurdo de la situación.

También se usa en referencia a la verdad a través de los ojos de un niño, en la idea de que la verdad a menudo la dice gente demasiado ingenua para entender que haya grupos de presión que dicen lo contrario a lo obvio.

Y también se usa en el ámbito político para referirse a cualquier hecho o situación negados por la mayoría, a pesar de la evidencia, especialmente cuando quien lo difunde es el gobierno.