Vive la Perla del Duero

Abrigada por su muralla, protegida por Viriato y custodiada por el Duero, Zamora se erige firme como una de las joyas de la comunidad

Ciudad de Zamora vista desde el río Duero./El Norte
Ciudad de Zamora vista desde el río Duero. / El Norte
RUBÉN SÁEZValladolid

Zamora de Doña Urraca, Zamora del Cid mancebo, Zamora del rey Don Sancho, -¡ay Bellido traicionero!-, Zamora de torres de ojos, Zamora del recio ensueño, mi románica Zamora, poso en Castilla del cielo, de las leyendas heroicas, del lejano romancero, Zamora dormida en brazos corrientes del padre Duero, versaba Unamuno embriagado por el aroma de historia y belleza que desprende la Perla del Duero.

Cercada por sus murallas y el río Duero, ante la atenta mirada de Viriato, Zamora encierra con especial anhelo el mayor conjunto de edificios románicos de Europa: un recorrido por 23 templos y 14 iglesias del casco histórico que atestiguan el paso del tiempo. Memoria de una historia marcada por mitos y leyendas que cobran vida en el romancero castellano.

Protagonistas de la vida y el nacimiento de un asentamiento sobre una amplia meseta rocosa. Esta ciudad castellana y leonesa ha visto pasar por sus territorios a lusitanos, musulmanes y cristianos, que han dejado su huella a través del arte. Su castillo, la cúpula gallonada de la catedral o el mercado de abastos son algunos de los signos más notables de esta evolución que adorna las calles: del románico a los toques arabescos, hasta la llegada del modernismo.

Pero sin duda, cuando se habla de Zamora es imposible no hacer referencia a su Semana Santa, declarada de interés turístico internacional desde 1986. Sobriedad, silencio y austeridad, que solo se rompe con los sobrecogedores cantos gregorianos, son las señas de identidad de las procesiones que recorren las calles de la ciudad. El momento cumbre llega, en torno a las cinco de la mañana del Viernes Santo, con el atisbo del tambaleo de 'la procesión de los borrachos' de la Cofradía de Jesús Nazareno.

Debes saber

La ciudad del románico.
Zamora es la ciudad con mayor número y calidad de templos románicos de Europa.
La Semana Santa zamorana
está declarada de interés turístico internacional desde 1986.
Zamora está asentada
sobre una amplia meseta rocosa, 'la Peña Tajada', de la que habla el romancero castellano.
El rey Enrique IV de Castilla
otorgó el título de 'muy noble y leal' a la ciudad de Zamora en 1465.
La bandera de Zamora,
conocida como 'Seña Bermeja' contiene ocho tiras rojas que representan las victorias de Viriato ante los romanos.

Sin embargo, no todo es arte y religiosidad, bajo sus imponentes sillares de piedra, 'la ciudad del románico' también otorga una oportunidad única para disfrutar de la gastronomía. La bien delimitada zona de pinchos o la avenida de Las Tres Cruces ofrecen la posibilidad de enamorar al paladar con vinos y quesos con Denominación de Origen o con la, más que conocida, ternera de Aliste. Probar uno de los famosos 'tiberios' -mejillones preparados al vapor y servidos con una salsa elaborada con su propio caldo, al que se añade pimentón- o degustar los pinchos morunos al gusto, picantes o no. Aunque lo que nunca puede faltar en la mesa es un contundente arroz a la zamorana. Esta ciudad tampoco se olvida de los más golosos, para los que prepara con cariño las cañas zamoranas rellenas de crema, que amenizan el camino hasta orillas del río.

Pasear, solo o en compañía, hasta el Puente de Piedra para contemplar una imagen única de la ciudad siempre puede ser una buena opción. Asimismo, para aquellos que quieran vivir la Perla del Duero al completo, Zamora ofrece todo tipo de estancias, desde acogedores apartamentos hasta los más destacados paradores.

Como afirma 'La Celestina': «No se ganó Zamora en una hora», pero tampoco se visitó. 'La bien cercada' guarda rutas y visitas que complacen los gustos de todos aquellos que se adentran en sus pedregosas calles. De la ruta del románico a la del modernismo, de las tapas a los museos, sin dejar de lado la Semana Santa, esta ciudad castellana y leonesa se erige al orillas del río Duero como uno de los tesoros de la comunidad.